19 de septiembre de 2020, 21:17:24
Educación


Infancia sin violencia: cómo paliar el problema en niños y adolescentes

Por MDO


Poner fin a la violencia en la vida de los niños y adolescentes e invertir en la primera infancia son dos cuestiones que van unidas a los derechos del niño. Tratar de paliar y mejorar esta situación se ha convertido en el foco para el que orientadores y educadores etrabajen e investiguen.

El buen desarrollo físico, intelectual y socioemocional de los niños depende de la posibilidad de recibir amor y disfrutar de un entorno acogedor desde el principio, por ese motivo, la participación e implicación del núcleo familiar significa la base para estimular el cambio y la mejora de las relaciones en el hogar y en el colegio.

Existen estudios que demuestran que los niños expuestos a la violencia tienen más probabilidades de ser víctimas de la violencia, en etapas posteriores de la vida, o convertirse en agresores y utilizar la violencia contra sus parejas o sus propios hijos, además de correr un mayor riesgo de incurrir en conductas ilícitas.

Multitud de asociaciones y fundaciones desarrollan programas e iniciativas que persiguen como objetivo la prevención de la violencia en la infancia y adolescencia. Para conseguir darles voz, la Fundación Edelvives, Nivel A, GINSO y Díde se han unido en una mesa de debate en la que han participado multitud de personalidades expertas del sector de la educación para llegar a un punto en común acerca de cómo abordar el problema.

Una de las iniciativas más destacadas se centra en el proyecto de prevención y protección a la infancia y adolescencia #NotecallesCuéntalo creado por la Fundación Edelvives en la línea de la recién aprobada Ley contra la Violencia en la Infancia. Se trata de Safeschool, una herramienta a través de la cual los niños puedan denunciar cualquier tipo de abuso, maltrato o violencia que se lleve a cabo dentro de las escuelas. Detrás de la extensión se encuentran distintas entidades que se encargan de orientar y de proporcionar apoyo al denunciante. “Las escuelas tienen que ser espacios seguros donde los niños estén totalmente protegidos, por eso creamos Safeschool. La educación es la pieza clave para poder controlar la situación”, ha puntualizado Arturo Cavanna, director de desarrollo tecnológico del grupo Edelvives.

Otra de los proyectos que busca dar una mayor seguridad a los menores es el programa Recurra de Ginso, que surge para dar apoyo y respuesta a las familias que se encuentran en conflicto con sus hijos e hijas adolescentes, y cuya situación muchas veces deriva en violencia, ya sea verbal, emocional o física.

Javier Urra, psicólogo forense de la Fiscalía del Tribunal Superior de Justicia y Juzgados de Menores de Madrid y uno de los encargados de gestionar el proyecto, que tiene una tasa de éxito del 80 por ciento, apunta que por el programa han pasado más de 800 residentes que han vivido de forma continua en sus centros, así como otros 1.600 que asistían de forma ambulatoria. Además de tratar de forma directa con los menores, desde Ginso consideran que la educación debe ser algo transversal y por eso es necesario actuar desde todas las vertientes posibles. “Hay que ir a las escuelas y estar presentes en los medios de comunicación, porque la sociedad tiene que entender lo que es educar para así no llegar a dañar, lo cual requiere una implicación social.”, ha apuntado Urra quien, además, ha incidido en que la principal causa de suicidio en menores se debe al acoso escolar.

El director clínico del programa, José Luis Sancho, ha subrayado que a raíz de Recurra han descubierto que “muchas de las conductas violentas son aprendidas y es difícil encontrarse con un chaval con un perfil psicopático de base. A partir de ahí entendimos que había que focalizarse en realizar programas de prevención comunitaria y escolar. No se trata de una cuestión de pobres o ricos, es una cuestión de sociedad”.

La violencia en la infancia se convierte en un problema que se arrastra de generación en generación. Y en este punto han coincidido los ponentes del debate. En este sentido, los padres juegan un papel crucial porque los niños reflejan lo que sus progenitores proyectan. La psicóloga Nuria Ros ha comentado como, habitualmente, se tiende a culpabilizar siempre al niño en lugar de acudir al origen y estudiar la situación familiar o social en la que se encuentra: “Si los niños no reciben la atención necesaria o adecuada suele acabar en fracaso escolar y abandono, con todas las consecuencias sociales que eso conlleva”.

La psicóloga es una de las colaboradoras del proyecto Díde, una herramienta educativa que ayuda a identificar de forma temprana las dificultades recogiendo información de las personas que mejor los conocen: sus padres y profesores. El programa se dirige a chicos y chicas de entre dos y 18 años y, además de la prevención de la violencia, pretende ayudar a controlar la conducta buscando patrones entre los participantes.

La plataforma se adapta para ayudar a la sociedad en diferentes ámbitos: familiar, en colegios, institutos o universidades, o en gabinetes psicopedagógicos, academias de refuerzo, escuelas infantiles y asociaciones.

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