6 de julio de 2020, 23:10:58
Transportes


El 95% del transporte discrecional y turístico, paralizado y sin ayudas

Autobuses en pie de guerra

Por Lucía Martín


Las restricciones a la movilidad entre provincias expiran esta medianoche. El turismo se reactivará de manera paulatina, pero el sector del autobús discrecional, turístico y regular temporal no augura una temporada estival positiva. "Un 95 por ciento de la flota está parada", señala Julio Muñoz-Reja, secretario general del Sindicato Libre de Transporte (SLT), y el desplome esperado en el número de visitantes los deja "al borde de una muerte anunciada".

En la Comunidad de Madrid, hasta 250 empresas y 7.000 trabajadores conforman el gremio y se contabilizan más de 3.000 vehículos de esta tipología. El servicio lo ofrecen pymes y compañías familiares que se han visto obligadas a acogerse a Ertes para subsistir, cuyas condidiones no les permiten adaptarse a los flujos de demanda actuales. "Si quieres recuperar a un trabajador para hacer un servicio conlleva la vuelta automática de toda la plantilla cuando la facturación igual no da para el salario de una sola persona", indica Muñoz-Reja.

Por ello, reclaman al Gobierno nacional la flexibilización de los Ertes para "que la vuelta de los empleados sea conforme a la necesidad". Su naturaleza así lo precisa, pues al no estar sujetos a itinerarios fijos ni horarios preestablecidos, sus contrataciones son puntuales e imprecedibles.

La situación "es de verdadero horror", comenta la Asociación de Empresarios de Transporte en Autocar de Madrid (Aetram). A la coyuntura actual se suma la incertidumbre en el horizonte futuro. "Lo más grave puede estar por llegar, ya que la futura movilidad colectiva está en entredicho en relación con la situación anterior", explica su presidente, Jesús Gonzalo, quien estima que el transporte discrecional "no cogerá vida propia hasta 2022".

Para entonces, la pérdida de ingresos habrá abocado a la desaparición a gran parte de las empresas. "Necesitamos ayudas para un sector cuya contribución a la movilidad sostenible es inestimable", insisten. Una reclamación que sacaron a la calle el pasado 10 de junio con concentraciones por toda España.

Se ofrecen a reforzar el transporte público

A fin de salvar al sector de la quiebra y "no morir por inanición", el SLT planteó a las administraciones competentes una "salida digna" para estas empresas. Desde el inicio de la desescalada, ofrecieron su flota para reforzar el transporte público. Una medida con una triple finalidad: garantizar el distanciamiento interpersonal requerido por Sanidad al multiplicarse las plazas, dinamizar la economía del país y minimizar el uso del vehículo privado para evitar un repunte en la contaminación y atascos.

La proposición fue rechazada y desde el pasado 8 de junio se pueden ocupar la totalidad de los asientos de los autobuses. El Sindicato denuncia que "no se quiera invertir dinero en el transporte, un servicio esencial para la reconstrucción del país" y teme que este se convierta en un "foco de infección". "Ahora hay un nivel de ocupación aceptable porque la gente aún tiene miedo, está el teletrabajo y algunos comercios no han abierto, pero a primeros de julio va a haber un aumento de viajeros importante", advierte Julio Muñoz-Reja.

El Sindicato lamenta que las instituciones "se olviden de la salud" a la par que ignoran una vía "que podría dar vidilla al sector discrecional hasta final de año". "Una recaída sería la puntilla para nuestras empresas, que nunca han recibido una subvención pública", añade Aetram.

Peticiones de Aetram

La Asociación de Empresarios de Transporte en Autocar de Madrid se ha comunicado con la Consejería de Transportes de la Comunidad de Madrid por carta para reclamar ayudas que garanticen su supervivencia. En la misiva, trasladan al consejero del ramo, Ángel Garrido, que "las medidas que se han adoptado hasta la fecha no son sino parches provisionales que no tienen en cuenta la gravedad de unos acontecimientos que empiezan a poner en situación de jaque mate a nuestras empresas".

Por ello, piden actuaciones a distintos niveles. En el plano fiscal, abogan por una reducción del IVA al 4 por ciento en el transporte de viajeros y un aplazamiento del pago durante 18 meses de este impuesto, así como del IRPF y el el Impuesto de Sociedades y Cotizaciones a la Seguridad Social, junto con un calendario de pagos escalonados a partir del periodo de gracia.

En el área sectorial, solicitan un plan de lanzaderas transversales directas entre unas poblaciones y otras de la Comunidad de Madrid y otro desde las poblaciones limítrofes a los parques industriales de la región. También la integración del Transporte Discrecional de Viajeros, RUE y Turístico en todos los planes de movilidad de la Comunidad de Madrid y Ayuntamiento de Madrid "a todos los efectos del servicio de transporte público de viajeros".

En cuanto a las medidas laborales, plantean que los Ertes se prorroguen durante dieciocho meses después del estado de alarma, que se promueva la jubilación anticipada para evitar despidos, que se posibilite el Erte de media jornada en activo y que se proteja a los trabajadores que se encuentren regulados por regímenes asimilados a los autónomos, entre otras.

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