21 de septiembre de 2020, 12:41:30
Opinión


¿Reinventarnos...?

Por Esther Ruiz Moya


Nuevo día de Mayo, aunque hoy parece más uno de Abril con sus aguas mil...

Un nuevo día con nuevas comparecencias, con nuevas noticias, con nuevas normas, con nuevas salidas, con nuevas novedades... Y nos gustaría que sin nuevos contagios y sin nuevos fallecidos, pero de momento parece que eso no es posible, al menos mientras el COVID 19 siga tan activo entre nosotros y nosotros tan confiados con él.

Estos días otra de las palabras más habituales es “Reinventarse” ¡“Tendremos que reinventarnos”! Dice todo el mundo. Aunque no creo que se trate tanto de negocios como de personas. Porque para vivir en esa “nueva normalidad”, de la que no dejan de hablarnos, no podemos seguir siendo los mismos ¡Digo yo! Pero para poder reinventarnos, tendremos que saber primero ¿Cómo somos o cómo éramos realmente?

Si que parece que con este parón en seco, todos hemos sido conscientes de que la vida era eso que pasaba por nosotros cuando estábamos pendientes de planificarla entre prisas y falta de tiempo. Parece, que también nos hemos dado cuenta de que estábamos tan preocupados quejándonos por lo que nos faltaba, que olvidábamos agradecer y valorar lo que teníamos y sobre todo, a quien teníamos. También parece claro que hemos aprendido que no somos infalibles, sino todo lo contrario. Somos vulnerables y estamos a merced de los caprichos del destino o de la misma vida. Otra cosa que hemos comprobado, es que por muy informados y comunicados que estábamos, no supimos ni fuimos capaces de ver lo que venía. Parece también, que nos despertamos y descubrimos que no éramos el ombligo del mundo, porque lo que pasaba a miles de kilómetros llegó a nuestras casas.

Recibimos una bofetada de realidad como nunca antes, que nos hizo ver que nada es seguro. Incluso nos hizo conscientes de nuestra mortalidad. Pese a lo que creíamos, no estábamos por encima de lo humano ni mucho menos de lo divino. Y que eso que siempre decíamos “lo más importante es la salud”, se convirtió en la verdad más absoluta. Y descubrimos que lo único que teníamos realmente, era el presente. Aunque fuera un agotador exceso de presente.

Por eso, cuando de repente nos hemos parado o mejor dicho nos han parado forzosamente, es cuando estamos haciendo repaso de nuestra vida. Pensando cómo éramos, si lo estábamos haciendo bien, si estamos satisfechos, si lo queremos seguir haciendo igual... Es como un balance de fin de año por adelantado. En el que hay errores, aciertos y tristezas y alegrías. Y también caídas, de las que hasta el momento, siempre nos hemos levantado y esperamos seguir haciéndolo. Porque esas experiencias son las que componen nuestras vidas.

A nadie nos dan un manual para vivir y enfrentarnos a la vida. Ni tan siquiera nos vale el manual de otro. Hemos hecho las cosas como mejor hemos podido, o sabido o quizás como los demás esperaban de nosotros que las hiciésemos... Por eso cuando llegó la pandemia, no sabíamos enfrentarnos a ella. Aunque si algo hemos aprendido, esta situación debería suponer un antes y un después en nosotros... Ahora nos queda construir nuestras vidas para cuando salgamos, que saldremos. Y ¿Eso de reinventarnos? ¿Seremos capaces de ser capaces? ¿Será que de verdad seremos lo que queremos ser? ¿Viviremos nuestras vidas de manera más consciente...? Son muchos los interrogantes que aún están por despejar...

Por eso cuando esto pase, que pasará... Recordaremos que hubo un virus que paralizó nuestras vidas y se empeñó en hablarnos de “nueva normalidad” para hacernos dudar de si sabríamos adaptarnos a ella. Pero que en lugar de asustarnos y crear más incertidumbre, nos hizo pararnos y reflexionar. Y hacer balance de nuestras vidas. Y valorar y pensar y entender y cambiar lo que no nos gustaba para inventarnos y reinventarnos. Y fue entonces, cuando entendimos que no se trataba simplemente de adaptarnos a una nueva situación, sino que ahora se trataba de vivir más que nunca. Y vimos una oportunidad porque pensamos, que hasta tocar fondo tiene la ventaja de no bajar más y poder impulsarte con fuerza para volver a llegar a la superficie.

Esther Ruiz
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