7 de agosto de 2020, 12:13:22
Cultura y ocio


Los músicos de la calle siguen tocando desde sus casas

Por Concha Ortega Cantón/ Youtube


Por segunda semana consecutiva, los músicos de calle de Madrid se unen para seguir tocando bajo la plataforma La Calle Suena. Desde el viernes 8 de mayo, hasta el domingo 10 de mayo, y entre las 17:00 y las 22:00 horas, el público puede verles y escucharles en el segundo festival on line La Calle aún Suena a través de la página Facebook del colectivo.

Se suman esta semana a la iniciativa J.R. Carralero, Cristina Villamia y Daniel Cabrera, Jahsong Lion Family, Borja Catanesi y como invitado especial desde México, El Patrón Dea. Repetirán músicos como Marco Romero, Damdara, Jose Luisin, Tara Lowe, Enmanuel Carreño, Marcio Costa, Víctor El Xino o Ale Morales.

Los conciertos de Laura Godó, Mynor Sánchez, María Castro, Colectivo Indios Beta, La Lupe, Silvano Fiumara, Ombligo y Santiago Vokram, todos ellos participantes de la primera edición, podrán revisitarse en la misma página del festival.

A los paseantes de la capital sus caras les son familiares, antes de la crisis sanitaria -y de las demoras de las nuevas licencias del Ayuntamiento que enmarcarán su trabajo bajo un nuevo y aún más restrictivo decreto-, cada día salían de sus casas instrumento en mano para poner banda sonora a la ciudad.

Un Festival que nace con ánimo reivindicativo

Ahora, como el resto de ciudadanos, se han quedado dentro… y con ellos su medio de vida. Son los músicos de calle de Madrid. La crisis del COVID-19 ha puesto de manifiesto la fragilidad del sistema y la precariedad de su trabajo. Porque la de músico es una profesión, como otra cualquiera, pero sin la seguridad que garantiza cualquier otra profesión. Es una realidad, que hoy ponen sobre la mesa, que dependen de la suerte, y que buena parte de sus ganancias llegan a través de donativos que reciben de esos paseantes que disfrutan de su música en las calles de Madrid. O en B. Dinero en B que llega de clientes que no quieren pagar su IVA (los hay con tal descaro que pretenden que ese IVA lo asuma el músico, mermando todavía más sus ganancias), dinero B que el músico acepta básicamente porque lo necesita para vivir.

El dinero que pueden recaudar en A sigue llegando desde una situación de desventaja: el de los contratos con alta en la Seguridad Social por el mínimo, contratos que nunca duran más de un día… el de las facturas que los músicos cobran a través de empresas de dudosa moral que prometen “dar de alta” a cambio de un porcentaje del importe, disminuyendo de nuevo las ganancias del músico, empresas a las que recurren porque las ganancias mensuales no dan siquiera para darse de alta como autónomos y pagar la abusiva cuota. Esta realidad les ha dejado fuera del sistema, también para poder acceder a algún tipo de ayuda. Quieren denunciar su delicada situación de la mejor forma que saben: tocando.

Si bien el Ayuntamiento de Madrid anunció que al no haber llegado al máximo de solicitudes previstas todos los músicos que habían solicitado licencia la tendrían, siguen pendientes de recibirlas. Además, tal y como el colectivo alertó al consistorio, muchos otros compañeros se han quedado fuera al haber llegado tarde al plazo que impusieron, bien por falta de promoción, bien por falta de tiempo, bien por no tener todavía un repertorio preparado en ese momento…

Es una situación que han venido denunciando que aunque parece haber quedado aparcada con la crisis sanitaria, sigue manteniendo a los músicos en vilo. Por otro lado, a ellos, como a un gran porcentaje de los músicos de este país, las ayudas anunciadas esta semana por el Gobierno les son inaccesibles. Buscan, a falta de otras alternativas, una forma de aliviar su situación económica, porque a los artistas les mueve el amor al arte, pero no viven de los aplausos…

Cada uno de los participantes en este festival pondrá a disposición del público una “gorra virtual” para que cada cual pueda aportar su granito de arena. Pero además de reivindicar, los músicos callejeros quieren, como han hecho hasta ahora, compartir su arte.

La música callejera es un valor de confianza para el retorno a la normalidad en las ciudades. Por eso hacen una invitación a la reflexión, para proponer de forma colaborativa una manera de mejorar el sistema que ya antes, y aún más ahora, les tiene sumidos en la incertidumbre.

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