2 de octubre de 2020, 0:38:34
Social


Los abogados de familia temen un repunte de divorcios

Por Ángela Beato


Desde el inicio del confinamiento, muchas parejas están viviendo un escenario similar al de cualquier mes de julio o agosto, pero con algunas sensibles diferencias. Pasan 24 horas al día juntos, sí, pero no hay playa, ni chiringuito, ni verbenas veraniegas… En definitiva, no hay vacaciones. En algunos casos ni siquiera hay empleo, porque un ERTE se lo ha llevado por delante. En otros lo que falta es el ánimo, porque la enfermedad o la pérdida de un familiar por el cornavirus ha trastocado todo.

Hay hogares con un solo ordenador para repartir entre teletrabajo y clases a distancia, pisos con menos de 70 metros cuadrados, sin terraza ni jardín, que se quedan pequeños para hacer ejercicio o disfrutar de un minuto de intimidad, y niños asalvajados que no pueden corretear por el parque o jugar en la piscina para dejar tranquilos un rato a sus padres.

Ha cambiado el guion y el tipo de roces que precipitan una discusión, pero esta larga convivencia estrecha y forzosa está sirviendo para testar, una vez más, la resistencia de muchos matrimonios. Se podría decir que el confinamiento se ha convertido en la ‘prueba del algodón’ de la solidez de las parejas.

Un septiembre adelantado

Septiembre suele ser el mes que concentra el mayor número de demandas de disolución matrimonial a lo largo del año, casi el 30 por ciento. Este dato siempre ha ido asociado a las vacaciones familiares, considerando las rupturas como un daño colateral de pasar tanto tiempo juntos, aunque el hecho de que el mes de agosto sea inhábil resulta determinante para que muchos procesos se inicien precisamente concluido el periodo estival.

Lo cierto es que las restricciones derivadas del estado de alarma han convertido estas semanas en una especie de verano adelantado donde se concentran ambas circunstancias: un exceso de tiempo de cohabitación y los juzgados a medio gas, atendiendo solo las urgencias. Todo lleva a sospechar que se puede reproducir el fenómeno que han vivido en algunas ciudades de China, donde las peticiones de divorcio han registrado un marcado repunte, según publicaba el periódico Global Times. Los registros civiles permanecieron cerrados el mes de febrero y eso hizo que se acumularan casos, pero ese repunte tras levantar el confinamiento es superior al esperado por las autoridades y lo achacan al hastío provocado por las medidas de aislamiento social decretadas para contener la pandemia.

Según los datos recogidos por el Servicio de Estadística del Consejo General del Poder Judicial, las demandas de separación o divorcio presentadas en los juzgados de toda España durante 2019 sumaron 109.567, lo que supone un descenso del 1,9 por ciento respecto a 2018. En el caso de la Comunidad de Madrid, el año pasado se rompieron de manera oficial 14.401 parejas. Esta tendencia a la baja se viene repitiendo de manera ininterrumpida desde 2015. Habrá que esperar al final de 2020 para saber si por el coronavirus se invierte la tendencia descendente de los últimos años.

Aumentan las consultas a los despachos de abogados y asesorías

Ahora que concluimos la séptima semana de aislamiento social y convivencia familiar, todavía resulta prematuro hacer una valoración exacta de la situación, dado que muchas actividades se han visto restringidas. La paralización de la Justicia afecta de lleno a los despachos de abogados, donde solo están recibiendo peticiones de cita. “En la pequeña parte que nosotros observamos, el confinamiento por un lado y por otro la discrepancia en cuestiones muy importantes y ahora muy cotidianas, como por ejemplo las actuaciones frente al riesgo de contagio, sí pueden estar generando tensiones familiares que comienzan a precipitar conflictos existentes anteriormente”, apunta Miguel Ángel de Prada, abogado del Bufete De Prada.

En otro despacho, el de Abogados Cebrián, creadores de las Divorcionetas que ofrecen por todo el país el llamado divorcio express, hace dos semanas empezaron a recibir más llamadas. “Hay muchos matrimonios mal avenidos que están esperando a que pase el confinamiento para divorciarse, para evitar tener que estar discutiendo sobre el divorcio estando confinados”. Y aseguran que algún cliente les ha comentado "no puedo hablar mucho por estar con el enemigo en casa".

Aunque en el teléfono de asesoramiento de la Fundación Filia normalmente atienden consultas relacionadas con las disputas por los hijos una vez se ha roto el matrimonio y se ha judicializado el divorcio, también han empezado a recibir llamadas de parejas en crisis. “Donde existía una convivencia atroz, se ha visto agravada por el confinamiento. Así que los que tenían dudas, las han terminado por resolver”, señala su presidenta, Lucía del Prado. Suelen escuchar comentarios como “no puedo más, no sé cómo hacerlo, tengo niños pequeños, el niño no quiere venirse conmigo, le noto raro”, nos cuenta. Para no tener que alargar más el tormento, “muchos se están yendo a casas de amigos o familiares dentro del mismo municipio”.

Los servicios de atención psicológica también han visto aumentar las llamadas y manejan ya sus cifras. “La demanda de problemas familiares y de pareja se ha disparado un 30 por ciento tras unos días de confinamiento”, precisan desde PsicoLink, una plataforma on line que agrupa a más de 600 profesionales en Madrid. Su fundadora y creadora, la psicóloga Mireia Cañeque, explica que cuando les llaman es porque “la situación está siendo límite, la pareja ya arrastraba problemas y en este encierro no desaparecen, sino que siguen existiendo”.

Para la tranquilidad de quienes nunca habían pensado en romper con su pareja y a raíz de esta convivencia prolongada empiezan a planteárselo, esta psicóloga aclara que es normal que estemos mas irritables. “Vivimos situaciones estresantes, la pérdida del trabajo, familiares que enferman, están pasando muchas cosas y las noticias que recibimos son mayoritariamente negativas”. Y con ese caldo de cultivo es más fácil el conflicto.

“Prácticamente la mitad de las consultas relacionadas con el Covid-19 también lo están con problemas de pareja. Aunque hay que mencionar que muchas de estas parejas acuden a nosotros afectadas por el confinamiento pero no por la convivencia, sino por la distancia”.

A todos los que atraviesan por ese delicado momento, les aconseja “que tomen conciencia de esta realidad, que sean más tolerantes con el otro, que antes de interactuar con su pareja piensen si lo que van a decir aporta o resta. En esta situación hay que relativizar, humanizar y centrarse en otras cosas. Pensar que el mal momento que atraviesan puede ser circunstancial”.

Divorciarse en estado de alarma

Paralizada la actividad judicial no urgente durante el estado de alarma y suspendidos en general los plazos procesales, hasta que no termine esta situación excepcional resulta imposible iniciar en el juzgado los trámites de una separación. Lo que no quiere decir que deba uno resignarse. Ambas partes pueden ir dando los primeros pasos, como contactar con un despacho de abogados que vaya adelantando el papeleo. Ponerse de acuerdo para redactar un documento que les comprometa y regule la convivencia durante el estado de alarma puede ser muy útil como paso previo a las gestiones que se realicen cuando se retorne a la normalidad.

Además, los letrados pueden presentar la demanda por vía telemática a través del sistema LexNet. “Los juzgados han empezado a permitir la presentación de escritos, pero sin que ello implique el levantamiento de las suspensiones acordadas, siendo una medida dirigida a evitar el colapso el día que se levante la suspensión”, señalan desde el Bufete De Prada.

“Al igual que en verano se produce una presentación masiva de peticiones de divorcio por la convivencia estival, ahora será más aún por el confinamiento. Por estar ya dos meses sin tramitación de divorcios, se están acumulando y se espera que los juzgados se puedan llegar a colapsar literalmente”, auguran desde Abogados Cebrián.

Entre la judicatura, sin embargo, no se atreven a aventurar si habrá más demandas de separación, aunque sí coinciden en esperar un aumento de los procesos. "Creo que el impacto sobre las crisis matrimoniales no puede anticiparse en este momento", señala Eva Atarés, magistrada de Primera Instancia especializada en Familia y miembro del Comité Nacional de la Asociación Judicial Francisco de Vitoria (AJFV), la segunda más representativa entre los jueces españoles.

"Lo que sí que se va a generar, como consecuencia de la crisis económica, es un previsible aumento de los procedimientos para la modificación de medidas de carácter económico, como pueden ser las pensiones compensatorias o las pensiones de alimentos establecidas a favor de los hijos, así como las demandas de ejecución por el incumplimiento de estas obligaciones que pueda derivarse de la disminución o falta de recursos económicos del progenitor que se encuentra obligado a pagarlas", pronostica la magistrada.

De hecho, el Consejo General del Poder Judicial ultima un plan de choque para evitar el colapso de los tribunales cuando termine el confinamiento. Entre esas medidas se incluye, por ejemplo, habilitar el mes de agosto. Los juzgados de familia están entre los que esperan mayor carga de demandas derivadas del clima tenso en los hogares tras el aislamiento forzoso.

Para contribuir a descargar los juzgados, Abogados Cebrián sugieren la figura del divorcio express ante notario, un trámite al que se puede recurrir “siempre que no existan hijos comunes menores de edad ni incapacitados. Es mucho más rápido, pues pueden estar separados de manera inmediata”, nos recuerdan.

Las notarías se consideran un servicio público de interés general y su prestación está garantizada, aunque solo para actuaciones de carácter urgente. La Dirección General de Seguridad Jurídica y Fe Pública, en coordinación con el Consejo General del Notariado, ha dictado una instrucción en la que establece que "el interesado que considere urgente una actuación notarial deberá contactar por teléfono o en lo posible presentar telemáticamente un escrito con sus datos y la actuación notarial demandada". Queda al criterio del notario considerar si un divorcio reviste dicho carácter urgente.

“Algunas notarías lo están tramitando. Nosotros durante el estado de alarma no hemos iniciado ninguno por entender que sólo se pueden tramitar procesos realmente urgentes y no es el caso de un divorcio que permita saltar la obligación de confinamiento impuesta”, puntualizan en Cebrián.

En cualquier caso, puestos en la tesitura de que llegara a su bufete un cliente empeñado en divorciarse en este momento, señalan que “siempre será posible alegar que existe una urgente necesidad como cajón de sastre para tramitar un divorcio durante el estado de alarma”.

Cuando el confinamiento te pilla en plena ruptura

Las parejas ya rotas que habían iniciado el procedimiento de divorcio cuando se decretó el estado de alarma han visto cómo, con el parón judicial, quedaba también suspendido su proceso y la adopción de medidas con respecto a los hijos. “Obviamente no se ha suspendido la actividad en los asuntos urgentes relacionados con la familia y referidas al menor, como las de aseguramiento de la prestación de alimentos, evitar perturbaciones en los casos de cambios de titular de la potestad de guarda, sustracción de menores, etc. Tampoco para las actuaciones relativas a las órdenes de protección y a medidas cautelares en materia de violencia sobre la mujer o menores”, destaca el abogado Miguel Ángel de Prada.

De hecho, buena parte del volumen de consultas que están llegando a los despachos de abogados son de conflictos entre padres divorciados, "por las cuestiones básicas: intercambios de los menores y pagos y obligaciones dinerarias. Hay personas que están potenciando su capacidad de entendimiento, pero otras están haciendo todo lo contrario, utilizar el estado de alarma para buscar enfrentamiento, la gran excusa del bien de los hijos. Padres que quieren tanto a los hijos que no se los dejan al otro a sabiendas de que es lo procedente. E incluso los casos más tristes, en los que ambos quieren que el niño pase el confinamiento con el otro”, apostillan desde Abogados Cebrián.

En esta situación cobra especial relevancia la labor de la Fundación Filia de Amparo al Menor, que atiende casos derivados de los juzgados en divorcios conflictivos que ahora los tribunales no pueden atender. Ofrece este rervicio de coordinación parental subvencionado por la Comunidad de Madrid. La figura del coordinador parental actúa como un auxiliar del juez, estudia los casos y tiene autoridad para proponer una solución.

Desde que comenzó el confinamiento han aumentado más de un 50 por ciento las llamadas a Filia, sobre todo relacionadas con la obstrucción de vínculos, es decir, de padres que se quejan porque han perdido el contacto con sus hijos desde que están confinados con su expareja. “En una situación como el estado de alarma la maldad se ha acentuado, ya tienen una excusa para no dejar los niños a la expareja. Así que el padre afectado, como no puede ir a denunciarlo ante el juez, recurre a nosotros”, subraya la presidenta de Filia, quien aclara que el coordinador parental es una figura imparcial que vela por el bienestar del menor y siempre, mucho más en este caso, aconseja a los padres que traten de llegar a un acuerdo pensando solo en lo principal: el bienestar de sus hijos.

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