27 de mayo de 2020, 11:22:55
Salud


PCR, test rápidos… una investigadora del CSIC, que desarrolla un método de detección del COVID-19, despeja dudas

Los test PCR, elemento codiciado en estos días

Por María Cano


Averiguar quiénes padecen coronavirus aunque no lo sepan y cuántas personas lo han superado ya es uno de los objetivos principales de las nuevas estrategias sanitarias, tanto nacionales como autonómicas. Para ello se necesita realizar pruebas a la población y ante la falta de test suficientes, se ha apostado por la fabricación propia.

María del Mar Valés, investigadora del Centro Nacional de Biotecnología (CNB), dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), forma parte de un equipo de investigación que desde hace semanas desarrolla un sistema de detección del COVID-19. “Todo el CNB ha parado su investigación, y la ha desviado en muchos casos hacia el COVID-19.. En concreto, nuestro grupo está trabajando en el desarrollo de métodos diagnósticos de este nuevo virus”, explica a Madridiario esta investigadora al otro lado del teléfono.

Ella lidera un grupo de investigación y, en el marco del mismo proyecto, Hugh Reyburn, capitanea el otro. “Los dos somos inmunólogos, él se ha dedicado a los virus desde el doctorado, tiene una base muy sólida en temas de virología y dirige gran parte de este proyecto” aclara Valés. Para explicar mejor por qué funciona tan bien este tándem, añade que “normalmente me dedico a la inmunología tumoral y él, a la inmunología en infección, por eso a él le pilla (el COVID-19) mucho más cerca desde el punto de vista global que a mí que, en cambio, tengo un enfoque bioquímico de base que me ayuda más en la generación de proteínas y herramientas diagnósticas”, afirma esta científica.

¿Por qué es tan importante hacer test a la población?

Valés recuerda que será vital, una vez superada la fase aguda de la pandemia, averiguar qué porcentaje de la población ha sido contagiado “y para eso no hace falta un test rápido, sino uno sólido”.

“Si empiezan a hacer la prueba a toda la población que vaya a hacerse un análisis rutinario de sangre podríamos hacernos una idea de cuántos contagiados reales hay porque sabemos que en lugares como Irlanda han realizado este tipo de estudios y de los que pensaban que eran negativos, un 40 por ciento eran positivos” insiste esta investigadora del CNB.

De hecho sería una buena noticia, en opinión de Valés, que nos encontrásemos con que mucha gente ni siquiera se hubiese enterado de que ha sido expuesta al virus, tendríamos un buen porcentaje de la población inmunizado que serviría de balsa de amortiguación en la distribución del virus.

¿Qué método de detección del COVID-19 están desarrollando?

Este equipo de investigación trabaja en el desarrollo de un método de detección sólido pero no inmediato, tal y como aclara esta científica, “de los que van al laboratorio y tardan un día o dos en volver, como cuando vas a hacerte un análisis de sangre y quieres saber si eres positivo en sida o en hepatitis C”.

Lo que sí que persiguen es que este método sea muy robusto y, para eso, necesitan tener las proteínas del virus y testarlas en plasma de pacientes que han sido infectados. Aunque aún les quedan algunos puntos críticos que salvar, si todo va bien esperan poder pasarle material a hospitales en un par de semanas y luego a una empresa española que permita una mayor escala. Un tiempo récord en términos científicos si tenemos en cuenta que comenzaron a trabajar en este proyecto al declararse en estado de alarma. En total, mes y medio para desarrollar el método, si todo va bien.

La diferencia entre una PCR y los test rápidos

Cualquier método diagnóstico cuenta con ciertos parámetros: sensibilidad, fiabilidad… Son conceptos un poco complejos pero la realidad es mucho más simple y las cosas que se pueden buscar en un pacientes se reducen a dos en este contexto: si ha contraído el virus y lo tiene en ese momento en su sistema, en cuyo caso se buscan componentes del virus; o si esa persona ha desarrollado inmunidad frente al virus.

Son conceptos muy diferentes porque un paciente puede tener el virus activo, replicándose dentro de su organismo y no presentar síntomas durante el periodo de incubación y algunas personas, además, desarrollan síntomas muy leves.

Cuando uno ha contraído el virus, puede no haber desarrollado inmunidad porque es muy temprano. La PCR busca si el paciente tiene el virus, componentes del mismo. En cambio, algunos de los test rápidos de los que tanto se ha hablado en estos días analizan si el paciente presenta ya una respuesta inmunitaria, es decir, buscan anticuerpos en su sistema. Aunque existen otros test rápidos que también buscan la presencia del virus activo.

Si se busca una respuesta inmunitaria y el resultado es negativo puede ser consecuencia de dos posibilidades: porque esa persona no ha tenido el virus o porque no ha desarrollado aún inmunidad frente a él. El resultado querrá decir que el paciente no tiene anticuerpos contra el virus pero eso no quiere decir que no tenga el virus, sino que no es aún el momento para realizar esa prueba. Algo parecido ocurre con los test de embarazo, que buscan una concentración de una determinada hormona en la orina y si no se alcanza ese umbral mínimo saldrá negativo, aunque eso no significa que la mujer que se ha hecho el test no esté embarazada.

Otros test rápidos buscan componentes del virus, en concreto una proteína del virus. Pero en algunos casos no son eficientes al cien por cien para detectar estas proteínas y por eso los han descartado por el momento en el diagnóstico.

“El test PCR es muy sólido y un resultado positivo indica que tienes el virus en tu sistema respiratorio” insiste Valés, quien además explica que “en algunos casos da falsos negativos, que todavía no está muy claro por qué ocurre. Pueden ser diferentes motivos como que la mucosa que se extrae de la zona orofaríngea, de la boca o de la nariz bloquee la reacción o no permita extraer bien el virus, o bien, porque el virus no se esté replicando de forma activa en la garganta o porque no hay suficiente material del virus para detectarlo, porque lo cierto es que aún no está clara la línea del tiempo del virus, por qué en unos pacientes empieza a ser muy abundante en la garganta y en otros no lo es”.

Por este motivo, a veces es complicado saber, a pesar de una PCR negativa, si un paciente tiene o no el virus y a los dos o tres días puede presentar síntomas sin haberlo podido detectar. Es un problema de localización del virus dentro del organismo. Por este motivo, en el caso de algunos pacientes realizan la PCR del COVID-19 en repetidas ocasiones con varios días de diferencia.

Cuando la PCR da negativo y aun así persiste la sospecha, a veces se hace un test para detectar inmunoglobulinas. Según aclara esta investigadora, hay que esperar cuatro o cinco días para la generación de las primeras inmunoglobulinas ya que la generación de anticuerpos se produce en dos oleadas y, luego, como una semana para el segundo tipo de inmunoglobulinas que se detectan.

¿A mayor número de test, más protección para la población?

Cuantos más test se realicen, mejor porque así podremos aislar a las personas que pueden contagiar”, insiste Valés que añade, además, que “el problema es que tenemos que intentar que no se saturen los hospitales y cuantos menos contagios, mejor y para eso tienes que saber quién está contagiando”.

Objetivo: inmunidad

Sabemos que el origen de estos virus se encuentra en los animales silvestres, pueden permanecer como reservorios en ellos y, en un momento dado, pasar a un individuo por una mutación que les permite replicarse también en el ser humano.

El objetivo es tener a la mayor parte de la población inmunizada frente al virus, de forma que el contagio se pare por pura estadística, porque si una persona con el virus activo se encuentra con alguien inmune ya no se puede contagiar.

Así, Valés explica que los científicos creen que para eso no bastará con eliminar el brote actual sino que si viene “otra oleada del virus se llegará a un porcentaje de población inmunizada lo suficientemente alto y, de momento, no tenemos ni idea de cuándo va a ocurrir, porque el virus se ha visto que se ha contagiado tanto en climas fríos como calientes y tenemos ciertas dudas sobre si en verano va a terminar de parar o no”.

Lo que está claro es que la población deberá mantener las precauciones incluso a la vuelta a la ‘normalidad’ que ya no será tal porque modificaremos nuestros hábitos.

El CSIC, volcado en combatir el coronavirus

Al preguntarle a esta científica por otros proyectos que se estén desarrollando en el CSIC para combatir el COVID-19, responde que “todo el CSIC está movilizado intentando dar ideas”. Además añade que “en el CSIC hay muchísima gente que sabe hacer PCR y llevan trabajando varios grupos mucho tiempo para decirle al Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) que podemos apoyar, y es el ISCIII el que tiene que decidir que todo está en las condiciones que se requieren para poder hacer un diagnóstico con todas las garantías sanitarias porque nosotros sabemos hacerlo en el ámbito de la investigación, pero no del diagnóstico clínico”.

Valés nos cuenta esta transición meteórica de sus investigaciones al frente común: “Cuando nos vinimos a casa seguimos unos días trabajando en nuestros proyectos, escribiendo, pero claro de repente piensas que tienes que hacer algo y yo tengo herramientas en mi laboratorio que pueden servir para hacer algo”. Lo primero que hicieron, según recuerda, fue ponerse en contacto con la dirección del Centro Nacional de Biotecnología y luego hablar con la empresa con la que colaboran para ver si estaría interesada en este desarrollo y en seguida les dijo que sí.

No es la única investigación en marcha en el CNB…

Aunque este proyecto es importante, hay muchas otras cosas que se están haciendo en España y, en concreto, en el CNB, donde se desarrollan varias estrategias para producir proteínas, bacterias, sistemas de células…

Así, esta investigadora explica que “estamos diseñando diferentes maneras sacar las proteínas del virus y colaboramos entre nosotros y nos pasamos materiales unos a otros, estamos todos en contacto, en España tenemos un potencial científico muy alto y podemos hacer grandes cosas”.
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