15 de agosto de 2020, 22:49:03
Opinión


Amor en tiempos de Coronavirus

Por Esther Ruiz Moya


Empezamos un nuevo día de una nueva semana... Señal de que la vida continúa.

Y seguimos en casa, que es donde debemos estar. Y seguimos viendo la vida desde la ventana, desde los balcones y sobre todo, desde las pantallas. Esa vida que nos parecía rara y difícil de llevar, pero que el COVID 19 ha convertido en nuestra vida diaria y como no podía ser de otra manera, nos hemos acostumbrado a ella. Unos días mejor y otros peor, pero no muy diferente a lo que era antes, porque ya sabemos que para vivir muchas veces primero hay que sobrevivir...

Y vuelvo a pararme a pensar, en ese sobrellevarla vida, esa que a veces te dan ganas de bajarte y otras veces te la comes a bocados. Y sigo pensando... Y me doy cuenta de que sólo hay una manera de sobrellevarlay es encendiendo el motor que le da sentido, el que hace que funcione, el que te hace sentir que merece la pena: EL AMOR.

El Amor en su máxima expresión, en todas sus versiones, en todas sus formas... Porque aunque muchas veces no somos capaces de verlo, lo único que hace un poco mejor este mundo es el Amor. Y en estos días lo estamos viendo más que nunca: En cada miembro del personal sanitario, en cada bombero, policía, protección civil, personal de limpieza, de los supermercados, transportistas... tanta gente que está velando por nosotros, por nuestras vidas, por nuestra seguridad, porque nuestras casas estén abastecidas. Eso no puede ser sólo una cuestión de obligación o responsabilidad, en cada uno de esos actos estoy segura que hay amor y por eso nosotros respondemos con nuestros aplausos llenos de agradecimiento y de amor.

Y ese Amor a los nuestros: A nuestros niños, a nuestros hermanos, a nuestra familia... Que si estamos conviviendo sin matarnos, es porque puede más el amor, aunque no seamos ni consciente de ello... Y qué decir del amor a nuestros padres, a los que ahora no podemos ver ni abrazar. Ellos son nuestro verdadero PRIMER AMOR. Ellos son a las primeras personas que queremos, que admiramos y que nos quieren de manera incondicional y desinteresada. Un amor puro, verdadero, lleno de ternura, de protección, de cariño, justo el que ahora sentimos nosotros por ellos... Ese amor intenso, protector, ese que dejamos ver en cada frase y en cada conversación que terminamos con un cuídate” “tranquila que ya queda menos” “TE QUIERO.

El Amor a nuestros amigos, esos que ahora no sólo son, sino que están más que nunca. Esos que da igual el tiempo que pase y el que haya pasado, esos que te sacan la sonrisa sólo con pensar en ellos o con un mensaje o con un audio infinito... Y no importa si están cerca o lejos, porque ahora las distancias son todas lejanas. Y me acuerdo especialmente de mi amiga Natalia, que el Coronavirus dejó al otro lado del Atlántico y ha impedido su vuelta a España, pero que eso no ha acabado ni con sus ganas, ni con su sonrisa, ni con su maravillosa manera de terminar las conversaciones: No olviden que les amo

Y el AMOR, ese amor que es cosa de dos. Ese que cuando nace te hace sentir capaz de todo. Ese que cuando es correspondido te hace ser la persona más feliz del mundo. Ese al que no le puedes poner razón porque es una de esas cosas que no se instalan en la mente, sino en el alma... Ese por el que ya nunca vuelves a ser tú porque te conviertes en Nosotros. Ese que, hasta en estos tiempos, brindamos por él en casa y los hay hasta quien se vuelven a vestir de novios y celebran aniversarios confinados, porque lo importante es celebrar. Ese AMOR que, aunque el coronavirus se empeñe en separar, sigue resistiendo... Porque cuántas parejas hay que estos días no se pueden ver, ni besar, ni abrazar, ni tocar, ni saben cuándo lo van a poder hacer... Pero gracias a ese poder del amor, sienten, sueñan y se ilusionan pensando en ese momento.

Por eso cuando esto pase, que pasará... Recordaremos que hubo un virus que apareció de repente con la intención de que sólo sintiéramos rabia, frustración y miedo. Robándonos nuestra libertad, nuestras vidas... Pero con lo que nunca contó es que no podía arrebatarnos nuestros sentimientos, porque no conocía nuestra capacidad de AMAR. Porque no conocía el poder de un TE QUIERO. Porque no sabía que la gente débil odia, pero que la gente fuerte ama. Y por eso fuimos invencibles... porque fuimos y somos muy de AMAR.

Esther Ruiz

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