16 de julio de 2020, 14:34:16
Educación


Jennifer Graves: “’El segundo turno’ juega un papel clave en la brecha salarial de género”

Por Teresa Aísa Gasca


Jennifer Graves, nacida en Estados Unidos, cuando habla de su carrera profesional asegura que siempre le han interesado “los efectos no intencionados de las políticas públicas”, aquello que va más allá y que en ocasiones pasa desapercibido al ojo público pero que constituye una realidad con grandes implicaciones. En la actualidad, Graves ejerce de profesora en la Universidad Autónoma de Madrid y, con la colaboración de la Fundación Ramón Areces, está desarrollando un proyecto de investigación sobre el 'Permiso de paternidad, cuidado infantil y conciliación' para dilucidar los efectos secundarios de los permisos de paternidad en la diferencia de salarios entre hombres y mujeres.

Nacida en Seattle, ciudad en la que obtuvo su licenciatura en Economía por la Universidad de Washington en 2003, un currículo que posteriormente ampliaría con un Máster en Economía por la Universidad de California en 2008 y convirtiéndose en Doctora en Economía por la Universidad de California en 2009, comenzó estudiando “los efectos que provocan en los estudiantes los cambios de los periodos de vacaciones establecidos en las agendas educativas”. Es decir, Graves trató de acotar cómo afecta a los alumnos que las vacaciones sean todas juntas durante un periodo de tiempo más largo, o por el contrario se espacien semanas de vacaciones durante el curso.

“Este estudio me permitió comprobar que estos cambios también tiene efectos en las madres de los alumnos y en sus familias, ya que dependiendo del dinero que tenga cada familia, una cosa es mejor que otra: para las familias más pobres, por ejemplo, es difícil encontrar alternativas de cuidado de los niños o disponer de renta para pagar a una persona que cuide de los niños durante dos semanas en febrero, mientras que en verano resulta más fácil encontrar campamentos o alternativas de cuidado de los niños asequibles”, cuenta al respecto.

Estaría sería la semilla que le dirigiría con el tiempo a su actual campo de estudio: el efecto de las recientes ampliaciones en el permiso de paternidad en España sobre los resultados del mercado laboral, la distribución de tareas domésticas y el cuidado de los hijos, una investigación para la que cuenta con una de las Ayudas a la investigación en Ciencias Sociales de la Fundación Ramón Areces.

Efectos secundarios de los permisos de paternidad

“La participación de las mujeres en el mercado laboral ha aumentado en las últimas décadas. No obstante, las mujeres siguen soportando una carga mayor de tareas domésticas, introduciendo el término del ‘segundo turno’, al cual se le considera responsable de parte de la brecha salarial”, relata a Madridiario sobre la base de su estudio. Para dar veracidad a su hipótesis, Jennifer Graves y Yarine Fawaz, procedente del Centro de Estudios Monetarios y Financieros (CEMFI) y miembro del equipo de investigación, han comenzado a recopilar datos que les permitan “estimar el efecto que ha provocado el aumento de las semanas de permiso de paternidad en el mercado laboral y también en la distribución de las tareas domésticas”.

Tal y como explica la investigadora, el cambio de Ley que se registró en abril de 2019 y que permitió la ampliación de cinco a ocho semanas de permiso de paternidad -con miras a que en 2020 fuera de 12 semanas y en 2021 de 16 semanas- ha permitido conseguir una muestra de personas “que solo por la suerte de haber sido padre en una semana o en otra se han beneficiado de la medida o no, una situación próxima a lo que en ciencias sociales se le denomina como un “experimento natural”. Según explica, se trata de “individuos que de media deberían de ser muy parecidos, que se enfrentan también a situaciones muy similares, pero que por el hecho casi aleatorio de que sus hijos o hijas nacieran una semana antes o después reciben permiso de paternidad (un tratamiento) muy diferente. Esta peculiaridad de la implementación de la Ley es lo que permite obtener y analizar si los cambios en el comportamiento que observemos tienen como causa la nueva Ley”.

En esta ocasión, la diferencia de tratamiento pasa por que “las personas que han sido padres antes de marzo solo reciben 5 semanas de permiso de paternidad, mientras que los que lo fueron a partir de marzo de 2019 reciben 8 semanas de baja”. Si bien parten de un referente previo es este campo de estudio, los proyectos de investigación que se realizaron con la implantación del permiso de paternidad en España y en otros países europeos, Graves matiza: “Cuando los padres pasaron de tener 0 a tener 4 semanas de permiso por paternidad se comprobó que las primeras cuatro semanas son una fase muy diferente a la posterior”.

Y es que, durante las primeras cuatro semanas, “la madre se está recuperando del parto, las necesidades del bebé son muy diferentes a las que luego surgen, el círculo cercano suele estar más pendiente... pero las siguientes semanas el panorama cambia. Por ese motivo, en nuestro estudio interesa ver cómo afecta este cambio de Ley porque nos permite observar la situación que viene después, cuando la madre ya está recuperada, empieza la distribución de las tareas domésticas y la vida se “normaliza”.

Repercusión en el mercado laboral

Esta primera evidencia se suma a que, a pesar de que la participación de las mujeres en el mercado laboral ha aumentado drásticamente en las últimas décadas, “las mujeres siguen soportando una carga desproporcionada de las tareas domésticas y las responsabilidades del cuidado de los niños, que para las madres trabajadoras ha sido denominado el 'segundo turno', el cual se cree que juegan un papel importante en las actuales brechas de género en el mercado laboral”, explica Graves.

Según cita, Claudia Goldin, economista de Harvard y una de las investigadoras principales del campo de los estudios de la disparidad de género en el mercado laboral, determina que “el contribuyente más grande a las brechas de género restantes en el mercado laboral es la prima salarial en horas largas o no estándar de trabajo”. Tal y como indica Graves en su proyecto, Goldin sostiene que la brecha de género hoy se está impulsado en mayor medida porque las empresas recompensan desproporcionadamente a quienes trabajan largas horas o a horas que son particularmente incómodo con respecto al equilibrio entre el trabajo y la familia.

De esta forma, se establece la correlación de que “en las familias con niños, si una persona en la pareja trabaja largas horas, las responsabilidades de cuidado de los hijos y tareas domésticas recaerán predominantemente sobre la otra persona en la pareja. Los sectores en los que esta estructura salarial es más frecuente siguen siendo los más dominados por los hombres, lo que significa que la carga del cuidado de los hijos y tareas domésticas sigue recaer en gran medida en la madre”, indica Graves.

Por ello, el estudio 'Permiso de paternidad, cuidado infantil y conciliación' tratará de dar muestra de que “este 'segundo turno', de estar más distribuido, facilitaría que las mujeres pudieran hacer más horas extra o, por ejemplo, tener una reunión de trabajo por la noche, de forma que estos esfuerzos les ayuden a que su progresión laboral y salarial sea similar a la de los hombres”.

Sin embargo, y tal y como señala en su estudio citando a A.P Bartel, J. Ekberg, S. Cools, L. Farré y L. González y A. Patnaik: “Aunque hay muchos resultados predichos de permiso paternal, todavía hay muy poca evidencia causal creíble sobre sus efectos. En general, la investigación existente encuentra que la licencia que está destinada a dividirse entre madres y padres tiene muy poca toma por parte de los padres, con casi todos tomados por la madre. Por otro lado, el uso de la licencia paterna es grande cuando la licencia paterna está dedicada al padre y no puede ser transferida a la madre, es decir, tomarla o dejarla licencia paterna”.

Por último, la idea de Graves va más allá de eso: “Una de las razones por las que queremos estudiar la baja por paternidad es ver si produce efectos en el mercado laboral, pero además queremos observar también si los padres que reciben un permiso de paternidad más largo aceptan una distribución más igualitaria de las tareas domésticas, lo que potencialmente tiene mayores implicaciones a largo plazo. Por eso queremos estudiar qué ocurre no sólo durante las primeras cuatro semanas de permiso de paternidad, sino también los cambios que se dan después, en el medio y largo plazo”, indica al respecto del estudio.

Citando de nuevo a Goldin, en este caso en base a unas declaraciones realizadas durante una entrevista al diario El País, afirma que “los hombres están desproporcionadamente disponibles para hacer largas jornadas en el trabajo, mientras que las mujeres están desproporcionadamente disponibles para dedicarse a tareas del hogar… es la otra cara de la moneda de la desigualdad en la pareja”.

Por ese motivo, para Graves no es suficiente con medir únicamente las primeras cuatro semanas de permiso de paternidad, “hay que mirar también los cambios que se dan después para ver si hay efectos en estos cambios temporales” que, a su vez, conllevan una mayor implicación en lo referente a la distribución de tareas y responsabilidades dentro del núcleo familiar, un hecho que por ende marcará el futuro profesional de ambos miembros de la pareja.

Madridiario.  Todos los derechos reservados.  ®2020   |  www.madridiario.es