28 de noviembre de 2020, 6:57:48
Educación


Menús escolares sin cerdo: obligación, inclusión o derecho

Por Susana Pérez


Lubna Kanjaa profesa la religión musulmana. Desde que hace años visitó el colegio Rabindranath Tagore tuvo claro que sería el centro educativo en el que quería que estudiasen sus hijos, que en la actualidad cursan cuarto y sexto de Primaria: "Elegimos este colegio porque ofrecían comida alternativa cuando en el menú del comedor sirviesen cerdo". Esta alternativa en la alimentación escolar fue la que terminó de convencer a la familia para elegir este centro público. Pero hace casi dos años, la situación cambió. Sin recibir ningún tipo de explicación, los alumnos musulmanes dejaron de comer esos menús alternativos los días en los que la comida se realizaba con alimentos prohibidos para la religión árabe. Coincide con la llegada de la nueva dirección escolar: "Con la anterior directora no tuvimos ningún problema. Con la nueva responsable, se dejó de poner otro tipo de platos cuando se ofrece cerdo en el comedor".

Una queja que se extiende al resto de familias musulmanas cuyos hijos cursan estudios en colegios de la Comunidad de Madrid: "Nos juntamos todos, contratamos a un abogado pero nos dijo que no se podía hacer nada porque la ley permite a los centros educativos actuar como crean conveniente. Por normativa no están obligados y así ha sido, no han movido ni un dedo", explica Lubna.

Colegio Público Rabindranath TagoreIndignados y excluídos. Así se sienten cuando sus hijos les cuentan lo que han comido cada día. "No respetan nuestra identidad", denuncia Lubna. Una situación que ha provocado que los progenitores de algunos estudiantes les hayan sacado del comedor: "Algunas madres han tenido que dejar de trabajar para recoger a sus hijos, que coman en casa y luego volver a llevarles para acabar la jornada". Pero no todas las familias pueden afrontar esa decisión, otras como la de Lubna necesitan trabajar los dos para llegar a fin de mes. En su caso, sabe que sus hijos conocen lo que pueden o no comer: "Si un día tienen San Jacobo con lechuga, les ponen solo la lechuga y si hay lentejas o cocido con su cerdo, simplemente no les ponen nada y los niños se quedan con hambre". Otra opción propuesta por las familias afectadas: llevar la comida desde casa los días en los que hubiese carne porcina: "Tampoco quisieron y se negaron".

"Algunas madres han tenido que dejar de trabajar para que sus hijos coman en casa"

La sensación de impotencia de estas familias crece cada día más: "¿Por qué tengo que cambiar o dejar de trabajar si pago un comedor?" ¿A esto le llaman integración?". Lo cierto es que llama la atención que en Madrid, ciudad cada día más multicultural, la educación no se adecúe a las nuevas necesidades que surgen. Pero la normativa en la Comunidad de Madrid se muestra tajante en este sentido. Fuentes de la Consejería de Educación hacen referencia a la regulación de la jornada y del comedor: "El menú es único para todos los usuarios del servicio de comedor, salvo aquellos casos que por razones excepcionales y justificadas sean aprobados por el Consejo Escolar". La ley LEY 17/2011, de 5 de julio, de seguridad alimentaria y nutrición, ampara a aquellos alumnos que sufran alergias o intolerancias a determinados alimentos o padezcan enfermedades o trastornos somáticos que precisen una alimentación específica. En este caso el servicio de comedor se encuentra obligado a suministrar menús específicos acordes con las patologías, siempre con el certificado médico oficial.

"El menú es único para todos los usuarios de comedor"

Por tanto, la cuestión religiosa no cuenta. No existe obligación alguna y se deja en manos de los colegios que pueden hacerlo o negarse a ello: "En el caso del Rabindranath Tagore la cuestión es más sangrante porque antes sí que se hacía y ahora no", explican las familias. Madridiario ha intentado conocer la versión de la dirección del colegio sin recibir respuesta alguna.

Las hijas de Lubna se guían por la religión y alimentación musulmana. Ella nació en España como sus hermanos y sus hijas, pero ha sido educada bajo los preceptos del Corán. Y por convicción, en su hogar han continuado esta línea. ¿Qué ocurre con el cerdo en el islam? Los musulmanes han defendido su prohibición en la alimentación por razones de salud: la carne porcina es portadora de parásitos y enfermedades que se transmiten al hombre. Un pensamiento que se enlaza con la salud espiritual que obliga a que este tipo de alimento sea evitado también por razones puramente religiosas: figura expresamente en varios versículos del Corán: 'Sepan que Alá les ha prohibido consumir solo la carne del animal muerto por causa natural, la sangre y la carne de cerdo' (Corán 2:173) o 'La carne de cerdo es una inmundicia' (Corán 6:145).

Pero el caso de Lubna no es un problema aislado. Decenas de familias musulmanas y de otras etnias sufren situaciones similares con los comedores de sus hijos. Es el caso de Najima Boutkbout. Lleva en España 18 años y a lo largo de este tiempo nacieron sus cuatro hijas: "En mi casa han sido educadas en la religión con la que yo he crecido y es normal que mis hijas sigan esos valores". Esta familia reside en Leganés y los menores estudian en el colegio José María de Pereda: "Llevamos 12 años haciendo uso del comedor y antes ofrecían alternativa". Desde hace tiempo, ya no existe opción: "Mis hijas rebuscan entre los platos para ver que pueden o no comer y lo peor es que comen con preocupación y les engañan". Lo más preocupante, asegura Najima, es el sentimiento de los jóvenes: "Cuando se dan cuenta de que han comido algún plato que lleva cerdo quieren vomitar".

Sin embargo, desde la direccion del centro niegan estas declaraciones: "Desde que entré hace 20 años existe un menú sin cerdo", concreta el director, Evaristo García. No entiende el motivo de las acusaciones: "Sabemos quiénes son las familias que se quejan. El problema es que quieren conseguir una alimentación vegana y eso no puede ser". En el comedor disponen de otros tipos de carne, como pavo o ternera: "Tampoco quieren comer esas alternativas".

"Mis hijas rebuscan entre los platos para ver que pueden o no comer"

Quizás el sentimiento de estas familias musulmanas guarda relación con la desconfianza: "No nos respetan y todo depende de la dirección de colegio y de los cocineros". Una incredulidad que también expresa una madre marroquí que reside en Collado Villalba. Tras 25 años en España, a día de hoy lucha por conseguir que respeten la identidad de sus hijos en el comedor del colegio Cañada Real. "Los niños se quejan del sabor de la sopa cocido y de otros platos. Dicen que sabe a jamón y desconfían de que se haya cocido con ese ingrediente", explica recelosa de las explicaciones del centro educativo. Desde dirección confirman a Madridiario que sí se respeta la alimentación del colectivo árabe teniendo en cuenta la elevada comunidad musulmana que asiste a las clases: "Mensualmente disponemos de dos menús, uno para musulmanes y otro para el resto". Y detalla que cuando se preparan platos como lentejas y otros caldos, se cuecen con carne de cerdo en unos pucheros y en otros aparte con el resto de ingredientes. Aún así, la desconfianza de algunas madres va más allá.

Menús escolares inclusivos

El cocido forma parte de los menús escolares

Denuncias y quejas que se extienden por toda la geografía de la región. Desde la FAPA Francisco Giner de los Ríos confirman este dato: "Las familias se desesperan. No hay que convertirlas, debemos trabajar en la inclusión y ser más empático", asegura María Carmen Morillas, vicepresidenta del movimiento asociativo. "Al final todo depende, por desgracia, de la sensibilidad del centro educativo y de la empresa de comedor. No están obligados a poner otro menú por lo que al final se produce una discriminación". Desde la asociación recomiendan a las familias musulmanas que "hablen con el Consejo Escolar y que conste en acta. Además, pueden ponerse en contacto con nosotros".

Isabel Navas, directora del colegio Breogán, deja claro que el menú es único en su centro pero también explica que en los 11 años que lleva al frente, siempre se ha respetado que haya niños que no coman carne de cerdo: "Al mismo tiempo que se prepara comida para los alérgicos o los niños que se encuentran mal de la tripa, se prepara otra comida". La responsable asegura que no "supone problema añadido" en el funcionamiento del comedor -que da servicio a 300 comensales diarios- y es "fácil de llevar". Reconoce que siempre disponen de pavo y de otras carnes que pueden suplir al porcino.

Una treintena de menores musulmanes asiste a este centro ubicado en el Barrio del Pilar. Fue la primera opción en la hoja de matriculación del hijo de Reda. A sus tres años, disfruta cada día en el comedor y su familia confía en los platos que ingiere el pequeño. "Cuando ponen cocido, a él le ponen sopa de fideos cocida en otra olla y si toca filete de cerdo, a mi hijo le ponen filete o salchicha de pollo". Este padre que defiende el respeto a su alimentación y cultura no entiende por qué otros centros se niegan a contribuir con alimento alternativos: "Se escudan en el menú único porque es más barato, no sé..:". Al final se trata de la decisión de la comunidad educativa de cada colegio y aunque la normativa especifica que tan solo puede existir un menú, lo cierto es que el problema entra de lleno en algo tan básico como la aceptación de otras prescricpciones religiosas, creencias o normas: "Budistas, hinduistas, judíos o musulmanes deben ser respetados en las escuelas".

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