14 de agosto de 2020, 8:08:47
Social


Los supermercados cooperativos revolucionan Madrid: una cesta de la compra más sostenible y barata

Por Susana Pérez


¿Se imagina conseguir la cesta de la compra más barata y accesible cooperando con un proyecto de consumo resposable? ¿Le gustaría que existiese un espacio donde adquirir productos saludables y respetuosos con el medio ambiente? Estas cuestiones comienzan a encontrar respuesta en Madrid a través de tres supermercados cooperativos que abrirán sus puertas en este 2020: La Osa, Supercoop y BioLíbere -en Getafe- ya disponen de local y de una amplia base social. Los tres proyectos comparten un objetivo común y trabajan juntos para conseguir "democratizar" el acceso al consumo sano y sostenible.

Este modelo en el que varias personas se agrupan, aportan dinero al capital social y trabajan por el bien común de la cooperativa no es nada nuevo si salimos de la geografía española. En 1973 abrió en Brooklyn (Nueva York) el supermercado Park Slope Coop, el primero cooperativo del mundo que cuenta con 17.000 socios y 80 puestos de trabajo generando elevados ingresos que repercuten en el beneficio del proyecto común. Un documental que se importó a Europa en 2016 y abrió La Louve, en París. Desde entonces, han surgido iniciativas en diferentes ciudades europeas.

Un consumo sostenible y un trabajo cooperativo forman parte de la idea que ronda la cabeza de José Antonio Villareal, 'Villa' desde hace tiempo-supermercado La Osa-. Dedicado en cuerpo y alma a hacer realidad la construcción de alternativas al modelo de consumo mayoritario que pongan de relieve otras, más conscientes y sostenibles, en la actualidad lidera un grupo de personas que trabajan para poner en marcha un establecimiento cooperativo en el barrio de la Ventilla: "Necesitamos alternativas de consumo que proponga buenos productos y buenos precios". 2decologico es el germen del proyecto que se encuentra a punto de aterrizar en un amplio local de unos 800 metros cuadrados en la avenida de Asturias 57.

En el camino recorrido desde 2014, un cambio de sede y de nombre a 2D supuso el despegue de un pensamiento más global que en poco tiempo abarcará una mayor diversidad de productos: "En nuestro supermercado habrá productos de cercanía y ecológicos y otros que pueden encontrarse en otros establecimientos".

La idea es que la cesta de la compra pueda llegar a todas las familias sin condicionar el bolsillo de los consumidores. Un concepto que comparte Paki Roncero, impulsora de Supercoop. Su iniciativa es muy similar a la de Villa. Ubicado en la última planta del Mercado de San Fernando, en el centro de Madrid, 700 metros de local les permitirá poner en marcha su sueño. Con 679 socios de momento ya pueden emprender esta iniciativa que espera llegar a las 1.500 personas para alcanzar la sostenibilidad económica para la que están trabajando.

Tanto La Osa como Supercoop se encuentran en fase de ampliación de socios. Para ser socio de ambas organizaciones hay que comenzar con una cuota única de 100 euros. Y para acceder a los productos se tendría que realizar un trabajo voluntario de tres horas al mes en alguna de las tareas que conlleva un establecimiento de estas características: reponedor, cajero o encargado del marketing, entre algunos de los puestos. "La colaboración es obligatoria, si no se hace les que quita el privilegio de comprar en el supermercado", detalla Villa. "No se busca el lucro capitalista, el esfuerzo se basa en el trabajo cooperativo", explica Roncero. Ambos consideran que el tiempo de trabajo va mucho más allá: "Se convierte en un momento de creación de relaciones en el que poder conocer a la gente del barrio".

Estos supermercados buscan vertebrar los barrios y democratizar los precios

En caso de La Osa, 4.000 referencias de alimentación, higiene, cosmética y limpieza formarán parte de las estanterías. Pequeños productores y de cercanía serán prioritarios pero también lo harán otras marcas más generalistas, eso sí, de bajo impacto medioambiental. El supermercado cooperativo ha lanzado un crowdfunding para conseguir la financiación necesaria y empezar las obras en su local. Aspira conseguir 80.000 euros que irán destinados a costear los preparativos de la construcción, como las licencias, los trámites y el estudio arquitectónico.

Una serie de recompensas, que pasan por probar sus productos o la formación en consumo responsable, forman parte de esta campaña que ya lleva un par de meses en funcionamiento. A punto de alcanzar los 34.000 euros y con 720 cooperativistas, La Osa se prepara para conseguir su gran objetivo: "Queremos un proyecto más transformador que genere comunidad y sentimiento de pertenencia". Los asociados que harán realidad este sueño buscan un "barrio vertebrado", en el que todos los integrantes compartan experiencias en un ambiente en el que se consiga la democratización de los precios.

Supermercado Biolíbere

La zona sur de Madrid también contará con un economato de similares características. En este caso, en BioLíbere se facilitará el consumo solo de productos ecológicos a un coste razonable, apoyando a los productores cercanos que respeten los ciclos naturales y la biodiversidad. "No necesariamente con el sello ecológico pero sí que esté cultivados sin pesticidad y sin plásticos", subraya Lourdes López, socia fundadora.

En el caso de este supermercado, los socios deben aportar 50 euros de capital, 30 euros de cuota anual y dos horas de trabajo comunitario cada cuatro semanas. "Si podemos dar el salto con 150 socias, lo haremos aunque llegar a 500 personas es el objetivo para que sea realmente viable ", confirma López. Con la vista puesta en el primer trimestre del año 2020, BioLíbere espera poder trasladarse a otro local de mayores dimensiones.

Ahorro en la cesta de la compra

Una asamblea de Supercoop

Disponer de más espacio favorecerá, como ocurre en todos los proyectos de supermercados cooperativos, recibir mayor cantidad de productos lo que abaratará la cesta de la compra. La Osa calcula que los precios podrían llegar ser entre en un 20 y un 40 por ciento más baratos que en un supermercado convencional, aunque para llegar a estos beneficios "existe una primera fase con un margen comercial más alto". Pero el objetivo es precisamente ese, reducir el gasto de las familias y la ausencia de lucro empresarial: los beneficios se invierten en la cooperativa cuya clave será el trabajo voluntario de los socios.

"Necesitamos alternativas de consumo con buenos productos y precios"

En poco tiempo, Madrid verá nacer tres proyectos que abrirán las puertas a otros muchos: "La idea es apoyar otros grupos similares". Hacer la compra doméstica de una manera medioambientalmente responsable ya es posible. Solo falta conseguir concienciar a una población que comienza a avanzar por el buen camino. Productos de temporada y frescos, surtidos de graneles, reducción de los envases de plástico y promover el reciclaje total son algunas de las líneas que dominarán las estanterías de unos supermercados en el que existe espacio para todos y que revolucionarán la forma de comprar.

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