7 de julio de 2020, 21:13:26
Medio Ambiente


En ruta hacia la sostenibilidad: el autobús como auténtico transporte compartido

Por MDO


La lucha contra el cambio climático requiere un ejercicio de responsabilidad por parte de la ciudadanía, los representantes políticos y las empresas. Las medidas respetuosas con el medio ambiente deben impulsarse desde estos tres ámbitos para conseguir aliviar los efectos de la contaminación generada por el hombre hasta ahora y construir un futuro regido por la sostenibilidad. En Alsa, estas políticas ‘ecofriedly’ forman parte de sus prioridades y en los últimos años han pasado “del compromiso a la acción”.

El operador español de movilidad ha trazado una estrategia de descarbonización que se concreta en el fomento del autobús como auténtico transporte compartido, la transición hacia una flota con combustibles alternativos, el desarrollo de tecnologías que amplíen las opciones de movilidad y la reducción del consumo energético en sus instalaciones.

El transporte se sitúa como el sector con mayor peso en las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) en España: un 27 por ciento del total en 2018, según el Ministerio para la Transición Ecológica, debido a que el 83 por ciento de los desplazamientos en territorio nacional se realizan en vehículos privados. Frente a esta práctica, en Alsa insisten en la necesidad de apostar por el autobús, que contamina 5,5 veces menos que el coche y un 11 por ciento menos que el tren.

Asimismo, el bus destaca por su capacidad de absorción del tráfico privado, lo que redunda en una reducción de la congestión en las carreteras. Eliminan un promedio de 20 vehículos y los autobuses de Alsa alcanzan una ocupación media de 24 pasajeros. Con ello, además de aminorar la polución atmosférica se minimizan otras externalidades del transporte como los accidentes o el ruido.

Programa de Conducción Eficiente de Alsa.

Más vehículos de propulsión alternativa

En Alsa han desarrollado un sistema de gestión medioambiental orientado a disminuir su huella de carbono. La compañía calcula la totalidad de los Gases Efecto Invernadero (GEI) que produce de forma directa e indirecta desde el año 2012 y ha establecido acciones para compensar estas emisiones. Con ellas optimiza aún más los beneficios del autobús frente a los turismos.

Su consumo de combustible bajó un 0.6 por ciento en 2018 respecto al año anterior, recoge su última Memoria de Sostenibilidad. Además, han disminuido en idéntico porcentaje sus emisiones de dióxido de nitrógeno (NO2). Esto lo ha posibilitado su apuesta por vehículos de propulsión alternativa. El 5 por ciento de su flota urbana y metropolitana la constituyen autobuses híbridos, eléctricos o de gas natural, ya sea comprimido o licuado, un 21 por ciento más que el año anterior.

Esta renovación de su parque de vehículos se completa con la aplicación de tecnología Euro VI, presente en un cuarto de su flota. Con ella reducen un 80 por ciento los óxidos de nitrógeno (NOx) y un nueve por ciento las emisiones. Además, Alsa continúa con su Programa de Conducción Eficiente, destinado a formar a sus profesionales en técnicas de conducción que reduzcan el consumo de carburante.

El programa se sustenta en tres fases: una de información en la que más de 800 equipos Fleetboard –telemetría- hacen un seguimiento del estilo de conducción, una de formación teórico-práctica individualizada que superó las 300 horas en 2018 y una tercera de motivación en la que se da a conocer el programa y los resultados del mismo. Hasta 1.624 conductores ya han obtenido esta certificación, un hecho que desde Alsa resaltan por el papel fundamental que juegan en el desempeño ambiental de la compañía.

Una gestión de infraestructuras integrada en el plan ambiental

Las instalaciones de la empresa funcionan de manera acorde a esta filosofía y en ellas se han incorporado Planes de Seguimiento y Eficiencia Energética. De hecho, el cien por cien de la energía eléctrica contratada proviene de fuentes renovables y el consumo eléctrico en las oficinas cayó un 21 por ciento en 2018.

La gestión del agua ha posibilitado ahorrar un 4,15 por ciento en su consumo. También ha bajado un 2 por ciento el volumen de aguas residuales industriales derivadas de la automoción (talleres, aparcamientos, surtidores y lavaderos), un 2 por ciento las aguas asimilables al uso urbano (oficinas, estaciones y puntos de venta) y un 17 por ciento los vertidos de estas mismas aguas provenientes del sector de la restauración (áreas de servicio).

El resultado de las medidas aplicadas en las distintas líneas mencionadas contribuye a que el mantenimiento del autobús y su explotación se realicen atendiendo a criterios que priorizan el respeto al medio natural.

De cara al futuro, Alsa se prepara para seguir afrontando retos en el campo de la movilidad sostenible. Para ello, se encuentra en contacto con las soluciones de movilidad limpia más innovadoras, como el autobús cien por cien eléctrico cero emisiones de Aptis que operó durante la reciente Cumbre del Clima, celebrada en Madrid a principios de diciembre. Un ejemplo que confirma que el autobús, como auténtico transporte compartido, jugará un papel clave en la lucha contra el cambio climático en los próximos años.

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