27 de septiembre de 2020, 13:37:56
Carabanchel


En busca de una segunda vida para los terrenos de la prisión de Carabanchel

Por Nerea San Miguel


“Pueden quitar la placa, pero nunca les borrarán de la historia”. Unas argollas de metal desnudas son lo único que ha quedado del memorial que los vecinos de Madrid y varias asociaciones de Memoria Histórica habían instalado en los terrenos donde se asentaba la famosa cárcel de Carabanchel, que cerró sus puertas en 1998.

Los nombres de homosexuales, políticos o activistas de la época, que fueron injustamente detenidos por su insumisión ante un sistema represivo y limitador de libertades, descansaban en un memorial de la valla del antiguo centro penitenciario. La Plataforma Ciudadana por el Centro de Memoria Cárcel de Carabanchel colocó el pasado sábado este mural homenaje, financiado con fondos propios y con donaciones ciudadanas, tras la retirada de la asignación presupuestaria por parte del Ayuntamiento de Madrid.

Poco duró la felicidad de los vecinos del barrio. Al amanecer del pasado lunes, dos días después de su instalación, se quedaron sin placa memorial. “No sabemos quién ha sido y no podemos denunciarlo”, explica un antiguo concejal del distrito, Julián Rebollo. En un comunicado lanzado por la Plataforma apuntan tres posibilidades: que su retirada haya sido ordenada por el Ayuntamiento, por el Ministerio, o que se trate de un acto vandálico. Lo que más sorprende de este acto es -como explica una de las antiguas presas, Natividad Camacho- "la profesionalidad con la que se ha retirado la placa, porque se precisaban herramientas para ello y se ha recogido el lugar sin dejar huellas".

A pesar de considerar sospechoso el incidente, fuentes del Ayuntamiento han asegurado a Madridiario que no han mandado a ningún operario a retirar nada de ese lugar y que les parece “muy respetable” la iniciativa popular. “Todo apunta a un acto vandálico, organizado o no organizado, porque han hecho una labor fina con herramientas”, según fuentes municipales.

Dos distritos con medio millón de habitantes sin hospital

Estos vecinos llevan luchando desde el cierre de las instalaciones penitenciarias por conseguir la construcción de un centro a la memoria o hospital en los terrenos. “La mitad del barrio de Aluche, que es el más grande de Madrid, no tiene hospital”, aprecia el antiguo concejal del distrito, que desde su cierre en 1998 hasta su derribo en el 2008 intentó ser escuchado por las administraciones públicas para que la utilización del solar, que lleva diez años abandonado, fuera destinada a las necesidades que precisa este barrio del sur de la capital.

Además, estaría dirigido al distrito colindante de Latina, que también requiere de este servicio. Dos zonas que, a pesar de sumar más de medio millón de habitantes, se ven obligados a acudir a hospitales lejanos y saturados, como son el Clínico en Moncloa y el 12 de Octubre en Usera.

Durante la etapa que Mariano Rajoy fue ministro del Interior se utilizó una pequeña parte del terreno para la construcción de un complejo policial para la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras, la comisaría de Latina y el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE). Es lo único que se ha conseguido llevar a cabo hasta el momento.

En el año 2007, con la administración de Esperanza Aguirre como presidenta de la Comunidad, se autorizó la construcción de un hospital público en los 172.000 metros cuadrados que quedaban en los terrenos de la cárcel de Carabanchel. Ilusiones rotas para los ciudadanos de este distrito, pues con la crisis que azotó al país en 2008 se congeló la inversión, y dejó al solar paralizado. Solo parte de la estructura de la entrada principal quedó para dar testimonio tras su derribo.

Veinte años de marchas, recogidas de firmas y cualquier forma de expresión que hiciera replantearse a las administraciones públicas su utilización para uso público, y no con fin privado. La ex presa, Natividad Camacho, asegura que el problema radica en que el interés fundamental para las administraciones, como ocurrió con la cárcel de Ventas, es que se tratan de “zonas urbanas muy revalorizadas”. Si no se han hecho hasta ahora, apunta, es gracias a la lucha vecinal, que en marzo de este mismo año volvió a avivar las marchas por la causa ante las nuevas elecciones y el posible cambio de gobierno.

Los vecinos de Carabanchel no se equivocaban, y con la llegada del equipo de Almeida y Villacís al Ayuntamiento vieron como, nuevamente, se caía un proyecto más de los presupuestos.

Esta vez una simple placa memorial que había aprobado el anterior equipo de gobierno. Según comenta la antigua presa y miembro de la Plataforma Ciudadana: “Por iniciativa de Vox cambiaron esta partida para comprar dos coches para el transporte de los caballos de la Policía Municipal”. Desde Cibeles desmienten que el partido ultraderechista haya hecho esa petición, pero sí confirman que la financiación de la placa se haya caído de los proyectos Inversiones Financieras Sostenibles (IFS).

Esta decisión se produjo porque el nuevo equipo de gobierno está abordando el tema de los memoriales “porque no se hicieron las cosas como pedía la Memoria Histórica”, explican. “Esta IFS nos parecía más oportuna, y por seguridad nos parecía más urgente esto que lo otro”, han argumentado desde la institución pública.

“Existe sobre todo una obsesión porque no aparezcan nombres”, destaca la antigua presa del penitenciario. La ex presidiaria considera que el desinterés se debe a que muchos de los reclusos están vivos y no fueron fusilados, como sí ocurre en el caso del memorial del Cementerio de la Almudena. Camacho entiende que no se trata de lo mismo -no vivió la Guerra Civil, nació en el año 1947- pero pasó su juventud peleando por la democracia: No somos los represaliados de una guerra en la que te fusilan, sino que reaccionamos contra el régimen”.

La historia no podrá silenciarse mientras queden voces que relaten lo que sucedió en la prisión de Carabanchel. Marcelino Camacho, líder de Comisiones Obreras, o el dirigente comunista encarcelado durante 25 años, Simón Sánchez Montero, son algunos de los protagonistas de esta cárcel que se levantó en el año 1944 y fue construida por presos políticos del franquismo.

Historias personales de una incesante lucha

Desde actos tan simples como repartir octavillas, manifestarse, reunirse o simplemente amar a alguien de su mismo sexo, es decir, cualquiera que se saliera de la línea marcada por el franquismo, su destino no era otro que la cárcel de Carabanchel; cuya fama creció una vez derribadas las prisiones de Ventas y Yeserías a finales de los años 60.

Natividad Camacho, militante en Comisiones Obreras desde los quince años, fue detenida -por primera vez- en una manifestación en el año 65. Dos años más tarde, la joven fue de nuevo apresada tras secundar la huelga de una fábrica: "Cuando llegué a Carabanchel se trataba ya de mi cuarta detención. Era una experta activista".

“No pensabas que el país estuviese tan podrido”

Tras su llegada a la prisión, Camacho fue recluída en el psiquiátrico de este centro penitenciario. Una experiencia sobrecogedora y que no logra borrar de su memoria: "Para comunicarte con los abogados o la familia debíamos atravesar las galerías donde se encontraban las personas con problemas mentales". Su paso por la cárcel le evoca los recuerdos más amargos de su vida. "Para aquellos que vivíamos con una actitud reivindicativa no pensábamos que el mundo estuviese tan podrido".

Unas vivencias "horrorosas" que solo acababan de comenzar para ella cuando ingresó en prisión. Entre rejas, y con solo 25 años, también vivió su embarazo encerrada en la unidad psiquiátrica y en el sótano del hospital penitenciario donde se aislaba a las mujeres en estado de gestación y a las que acaban de dar a luz. Experiencias terribles que han marcado su existencia y, por ello, el empeño en su lucha por reconocer a las víctimas del franquismo.

El memorial regresará a Carabanchel

El memorial destruido volverá a formar parte del barrio. Así lo aseguran los vecinos y antiguos presos: "Gracias a las reivindicaciones de los encarcelados hoy la sociedad puede disfrutar de libertades". Sin embargo, "las heridas continúan abiertas y para sellarlas todavía queda mucho por avanzar. La única manera de poder reconciliarnos con nuestra historia reciente es que se escriban los nombres".

“Vamos a tener que montar guardia para que no nos quite nadie el memorial”, ironizan desde la Plataforma por el Centro de Memoria.

Lo que proponía el Comisionado

El Comisionado de la Memoria Histórica proponía la instalación de placas a 32 personas o colectivos, entre las que se encontraba una dedicada a los represaliados de la dictadura franquista debido a su orientación sexual, en el memorial que se construiría en los terrenos de la antigua cárcel de Carabanchel, emblema de la represión franquista.

La placa se circunscribía al catálogo de una quincena de 'Lugares de Memoria' por sus peculiaridades físicas y simbólicas, entre los que incluían las cárceles de Carabanchel, Ventas, Torrijos, Porlier, Modelo y Yeserías.

De la cárcel de Carabanchel exponían que muchas personas relevantes pasaron por este centro penitenciario, que cerró sus puertas en 1998, y proponían la colocación de algún elemento suficientemente visible que permitiera dar a conocer la existencia en aquel lugar del centro penitenciario, su historia, algunos testimonios de los que allí sufrieron condena y movimientos populares surgidos en torno al penal.

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