19 de noviembre de 2019, 10:01:46
Medio Ambiente


El primer madrileño fue romano: hallados restos del siglo II en la Casa de Campo

Por Javier López Macías


La historia de Madrid como núcleo urbano de forma continuada se inicia con la construcción de una fortaleza promovida por el emir Mohamed I en el siglo IX. Sin embargo, el territorio capitalino fue habitado por diferentes asentamientos desde mucho antes. Como mínimo, 800 años atrás. Muestra de ello es el yacimiento romano encontrado por los técnicos del Área de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, datado del siglo II d.C. en la Casa de Campo. Entre las vías del metro y el arroyo Meaques, los trabajadores municipales han encontrado un suelo de piedra tosca de una casa y diversos materiales como monedas o cerámica, material clave para datar el descubrimiento.

"Arqueológicamente lo más importante es la cerámica encontrada, pero, como madrileño, la demostración de que había gente viviendo ya aquí en el siglo II me hace especial ilusión”, explica Santiago Soria, jefe de Biodiversidad e Inventario del Área de Medio Ambiente y Movilidad, que ha visitado la excavación junto al delegado del departamento, Borja Carabante.

En esa excursión, Soria ha explicado que la ubicación donde se halla corresponde a una antigua excavación que comenzó en el verano de 1933, cuando José Pérez de Barradas, arqueólogo y antropólogo con notable reconocimiento internacional, aprovechó que la II República hizo pública la Casa de Campo -en manos de la familia Vargas y de la Realeza era casi inaccesible-. Ya hace ochenta años, detectó huesos de animales, cerámica tosca, tierra sellada, teselas de mosaico y trozos de vidrio, una colección que se ha completado ahora con monedas y cerámica en la zona, que se usó como trinchera en la Guerra Civil.

Cerámica encontrada en el yacimiento romano de la Casa de Campo. (Fuente: Ayuntamiento de Madrid)

No será museo

"Ya tenemos lo que queríamos”, ha alertado también Saura, quien ha afirmado que el Ayuntamiento reforestará ahora la zona tras enterrar los restos que, pese a ser “histórica y científicamente importantes”, como ha declarado Carabante, no son susceptibles de alojar un museo ni de incorporarse a la colección de uno. Así, el yacimiento se geolocalizará -“por si dentro de unos años se valoran más”- y se tapará con geotextil para plantar encima 400 especies autóctonas.

“Vamos a hacer una restauración ecológica porque esta zona también se vio afectada por la Guerra Civil”, ha continuado el jefe de Biodiversidad, que ha fiado la seguridad del yacimiento “al medio de metro que se echará encima” y a la vigilancia de la Casa de Campo, “que tiene Policía Municipal, trabajadores de mantenimiento y ciclistas y paseadores”.

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