6 de diciembre de 2019, 18:55:10
Distritos


La biblioteca de San Fermín abrirá sus puertas la próxima primavera

Cuenta atrás para estrenar la biblioteca de San Fermín

Por Javier López Macías


Primero se dijo que en diciembre de 2018. Luego, que en verano de 2019. Más tarde, se retrasó a finales de este año. Y, ahora, el Ayuntamiento de Madrid ha vuelto a dar una fecha para la apertura de la biblioteca de San Fermín que parece ser, esta vez sí, definitiva: primavera de 2020. Esos son, al menos, los plazos que maneja el Área de Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Madrid, ya que las competencias para terminar los trabajos acaban de recaer en el departamento que dirige Andrea Levy, tal y como confirman fuentes próximas a la concejala a Madridiario. En este sentido, las mismas explican que, aunque no se atreven a fijar un mes exacto, el final de las obras está previsto para esa estación del año.

La construcción de la nueva biblbioteca comenzó el 23 de abril del año pasado. Con un presupuesto de más de tres millones de euros, la biblioteca es desde hace más de un cuarto de siglo una demanda de los vecinos de Usera, que al final han ejercido casi como de directores del proyecto. El Ayuntamiento, entonces con Manuela Carmena a la cabeza, puso en marcha hace unos años una consulta ciudadana para definir cómo sería el centro: desde el trazado de su geometría hasta la distribución de los usos, pasando por el diseño de sus fachadas.

El resultado es un edificio innovador de 3.130 metros cuadrados que responde a diferentes necesidades culturales y que se ha estructurado en torno a tres plantas y un sótano que albergan usos diferenciados según el ruido que producirán. En los espacios subterráneos se desarrollarán actividades orientadas a los más jóvenes, como ensayos, música o la organización de grupos de debate. En cuanto a la planta baja, se le ha denominado como "de la calle o de la charla" y se destinará a la lectura de cuentos y periódicos, así como a la práctica de juegos de mesa. "De los susurros" será la número uno, donde los usuarios podrán concentrarse en una gran sala de préstamo de libros u otra de estudio, con zonas de reunión y trabajo grupal.


Más silencio se pedirá en el ático, que acogerá una habitación para usos individuales donde se fomente el aislamiento. Este lugar compartirá espacio con una terraza verde y visitable de 230 metros cuadrados. Eso sí, sin duda la identidad de la biblioteca la marcará su "biblio-plaza", como la denomina el Consistorio. Esta será un espacio cultural exterior de más de 1.000 metros cuadrados con un diseño coherente con el edificio y donde se podrá leer, crear, proyectar cine de verano, hacer teatro al aire libre o trabajar con el ordenador.

Bibliotecas de más de un uso

El diseño de la de San Fermín es la prueba fehaciente de un nuevo tipo de bibliotecas en la ciudad de Madrid: ya no son lugares de un solo uso, sino que destacan por su versatilidad. Constituyen, en definitiva, un punto de encuentro común donde desarrollar la cultura. El requisito de que sean lugares pensados para el encuentro colectivo también se pide en los pliegos de construcción de otras bibliotecas capitalinas aún por estrenarse. Como la de Villaverde, una infraestructura cultural "de gran sencillez constructiva y versatilidad programática"; Montecarmelo, "un edificio accesible y transparente que se articula en diferentes salas bajo una serie de cubiertas inclinadas"; o Las Tablas, que contará con "dos plantas en forma de C" que se han basado en las "geometrías modulares" del arquitecto ya fallecido Rafael Leoz.

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