16 de diciembre de 2019, 11:47:32
Social

EL MADRID SOCIAL: RSC Y FUNDACIONES


Escuelas Católicas de Madrid: responsabilidad social y servicio público en el ADN

Por MDO


Nueva entrega de la serie de reportajes El Madrid Social: RSC y Fundaciones, extraídos del octavo libro de la serie Foro Madrid Debate.

Escuelas Católicas de Madrid ha impulsado la creación de fundaciones para mantener la labor educativa de los colegios católicos de la región y garantizar su personalidad de servicio público y responsabilidad social. Una forma de salvaguardar estas escuelas, que conservan en su ADN la voluntad con la que nacieron de ofrecer una Educación a los más necesitados y que se han visto amenazadas por la escasez de recursos públicos y la disminución del personal religioso.

Las escuelas católicas han sido siempre un refugio donde los más necesitados podían adquirir una Educación. Ya en los siglos XVI y XVII, eran las organizaciones de la Iglesia las que desempeñaban esta labor. De ahí que la responsabilidad social y el afán de servicio público estén, desde siempre, en el ADN de las escuelas católicas. En los últimos tiempos, debido a la escasez de recursos de las administraciones públicas, así como a la disminución del personal religioso, los colegios se han visto obligados a buscar otros métodos de financiación, así como a reestructurar sus sistemas organizativos.

Por ello, más allá de disponer de los conciertos de la Administración, tanto las organizaciones religiosas como otros colectivos, como Escuelas Católicas de Madrid, han impulsado la creación de fundaciones que, sean civiles o canónicas, mantienen tanto la labor educativa de estos colegios como su principal objetivo: garantizar el compromiso social con el que nacieron.

De Madrid... y en Madrid

Las escuelas católicas son santo y seña de la Comunidad de Madrid. Desde tiempos inmemoriales, colegios dependientes de instituciones o congregaciones católicas han puesto su granito de arena para la configuración y evolución de una sociedad madrileña más justa, más moderna, más tolerante y más competente.

Allá en el siglo XXVI, cuando los incipientes poderes públicos desatendían sus responsabilidades administrativas en campos como la Sanidad, la asistencia social o la Educación, las organizaciones de la Iglesia fundaban hospitales, residencias, hospicios o centros de enseñanza.

Con respecto a estos últimos, son preclaros los ejemplos de las escuelas populares, también llamadas Escuelas Pías, que escolarizaban de forma gratuita a la población más necesitada cuando el Estado o las corporaciones públicas ni siquiera reconocían su responsabilidad en dicho ámbito.

El caso de los colegios de las Escuelas Pías, promovidas por la orden religiosa que lleva ese nombre e impulsadas por los religiosos Escolapios, es más que relevante. Si bien con anterioridad otras órdenes religiosas como los Trinitarios, los Dominicos, las Hijas de la Caridad o la Compañía de Jesús ya desarrollaban esa labor como manifestación de su acción social, educativa y evangelizadora, lo cierto es que son los Escolapios y sus escuelas populares y gratuitas, fundadas por San José de Calasanz a finales del siglo xvi, el exponente más conocido de este ámbito.

Madrid, la capital y los pueblos de la región fueron destinatarios de estas iniciativas de fundaciones colegiales. Centros educativos históricos como San Antón, en la calle Hortaleza; el viejo colegio Imperial -ahora Instituto San Isidro- de la calle Toledo; el Santa Rita de Carabanchel; o La Inmaculada de Getafe son ejemplos vivos de este emprendimiento que permitió la formación de decenas de generaciones de madrileños.

Cabe concluir, pues, que Madrid sería una ciudad distinta sin sus escuelas católicas: ni su sociedad, ni sus valores y tradiciones, ni su fisonomía urbanística serían los que conocemos. Es bastante probable, además, que Madrid no fuese tan libre, tan plural, tan tolerante y tan avanzada como la de hoy en día.

Marcado carácter social

A lo largo del último siglo, la complejidad creciente que los centros educativos han adquirido ha desembocado en su conversión en institutos sociales con un entramado organizativo cada día más costoso e inevitable. Un fenómeno que se une a la constante disminución del personal religioso de estas instituciones, que desembocó en la articulación de fórmulas de mantenimiento económico de estas escuelas que evitase que mermaran sus capacidades en el desempeño de su compromiso social. Así, las subvenciones de la Ley de Educación de 1970 permitieron el funcionamiento casi gratuito de los colegios.

Dicha gratuidad se extendió aún más a partir de 1985, cuando se aprobó la Ley Orgánica reguladora del Derecho a la Educación (LODE) y fue implantado el régimen de conciertos.

La escuela católica abandera un modelo de cambio y transformación educativa

Con el fin de mantenerse abiertas para atender a todos y todas por igual, las escuelas católicas de nuestra región decidieron incorporarse a dicho régimen. La decisión se tomó casi de forma unánime: todas querían acogerse a lo que, al menos desde la letra de la ley, permitía la gratuidad de la enseñanza.

Sin embargo, la ‘letra’ se ha quedado en ocasiones en papel mojado. La realidad es que la insuficiencia de la financiación pública apenas permite el mantenimiento de estos centros educativos.

En cuanto a la disminución del personal religioso, el problema provocó la necesaria reestructuración organizativa de las entidades titulares de los colegios. Durante las últimas décadas, las congregaciones e instituciones religiosas han promovido la creación de fundaciones de distinto orden y naturaleza que asumen la titularidad de las escuelas concertadas.

Ya sean civiles o canónicas, las fundaciones cumplen todos los requisitos de las órdenes que las ponen en marcha. Es decir, garantizan el compromiso social con el que nacieron estos centros educativos.

Este fenómeno social, que ha adquirido especial intensidad en la última década, ha provocado que no solo las congregaciones religiosas creen estas fundaciones, sino que también las propias organizaciones como Escuelas Católicas de Madrid hayan puesto en marcha fundaciones de estas características.

Fundaciones de Escuelas Católicas

La escuela católica, en la actualidad, goza de buena salud y abandera un modelo de cambio y transformación que está en vanguardia en el panorama educativo nacional e, incluso, en el eclesial.

Además, acomete procesos de reorganización y modernización de sus esquemas y estructuras de funcionamiento sin perder un ápice de su espíritu fundacional. Siempre ha mantenido su objeto de preservar su carácter propio e identidad, sus particulares carismas, así como el de optimizar recursos y añadir eficiencia a sus procesos.

A partir de esos elementos identitarios, se produce el fenómeno iniciado a principios de los años noventa del pasado siglo por la Federación Española de Religiosos de la Enseñanza (FERE), que buscaba -y busca- ofrecer una solución a las instituciones religiosas.

Se trataba de velar por el futuro de los centros educativos católicos que, a pesar del prometedor panorama descrito, pudieran ver peligrar su titularidad, bien por la escasez de recursos, bien por la mencionada falta de medios humanos para gestionarlos.

Así surgió la Fundación Educación Católica, erigida en 1993 y que creó tendencia. Después vinieron otras muchas, entre las que destaca la Fundación Educación y Evangelio, puesta en marcha por Escuelas Católicas de Madrid en 2009 y que, por tanto, cumple ahora su décimo aniversario.

Por qué iniciar el camino

Las instituciones religiosas se encuentran en plena época de cambio. Por un lado, por la disminución de efectivos en sus filas. Por otro, por la paradójica implicación de seglares y laicos comprometidos que, además de prestar sus servicios laborales en las obras educativas o de otro tipo, viven una especial vinculación con las entidades titulares de dichos centros.

En cualquier caso, ¿qué ocurre cuando una institución con uno o más centros educativos en su haber sufre esta disminución de recursos, sobre todo, humanos? Ante la amenaza de no poder mantenerse al frente de sus escuelas, lo primero que hacen es prestar atención a diversos indicadores, como los que afectan a la matrícula del alumnado, las estrecheces económicas del centro, la imposibilidad de impulsar la innovación educativa… En definitiva, hay que detectar la falta de fuerzas para mantener el pulso en obras educativas que, cada vez en mayor medida, exigen un esfuerzo vital y disponer de creatividad.

Por lo general, cuando una congregación toma la decisión de traspasar la titularidad de una institución educativa se debe a esa ‘falta de fuerzas’. Por el contrario, las fundaciones creadas por Escuelas Católicas de Madrid deben atenerse a ciertos criterios antes de asumir la gestión y dirección del centro ofrecido.

Por un lado, el centro católico a gestionar debe funcionar como tal. Asimismo, ha de disponer de suficiente demanda de alumnado o de la posibilidad de alcanzarla. Ha de ubicarse en un inmueble adecuado y contar con suficiente viabilidad económica. Debe disponer, además, de un profesorado comprometido con el desarrollo de un proyecto educativo que vaya en línea con la fundación, así como capaz de ejercer un liderazgo que promueva los fines de la entidad.

Proceso a seguir

Cuando la institución adopta la decisión de ofrecer la titularidad a la fundación, se inicia un proceso de cesión de colegios que se resume en los siguientes pasos:

  • Solicitud de inicio de conversaciones por la institución que ostenta la titularidad del colegio.
  • Aportación de los datos del colegio, para lo que se aprovecha el modelo de recogida de datos generales manejado por la fundación.
  • Cumplimentación del modelo y aportación de los datos. Visitas al colegio por parte de los servicios técnicos de la fundación.
  • Elaboración del informe confidencial que se entrega a la fundación y elaboración, por parte de la fundación, del informe definitivo que se entrega al patronato.
  • decisión final del patronato de la fundación.
  • Si la decisión fuera afirmativa, negociación de los términos del traspaso de titularidad del centro educativo y firma del traspaso.
  • Comunicación pública del cambio de titularidad y solicitud de la modificación de autorización administrativa del centro por dicho cambio.

¿Por qué unirse a una fundación?

El motivo fundamental para transferir la titularidad de un colegio a una de las fundaciones de Escuelas Católicas de Madrid es buscar en ellas el impulso y la fuerza que, por diversas circunstancias, pueden flaquear en la institución de origen en ese momento.

En definitiva, se trata de insuflar nueva vitalidad a un centro en situación de vulnerabilidad y salvaguardar, así, la continuidad en la misión educativa y evangelizadora desde una visión institucional que permita seguir prestando un servicio educativo de calidad.

¿Cómo? Desde una dirección inspiradora y motivadora que comparta liderazgos y responsabilidades. Desde una evangelización que vertebre a los centros, que de verdad esté presente en su día a día. Y desde una pedagogía transformadora que busque la excelencia, que capacite en competencias y que persiga la calidad y la innovación educativa.

También, por supuesto, desde una gestión económica sostenible y optimizada, inspirada en la doctrina social de la Iglesia y que esté al servicio del proyecto educativo. Y desde una asesoría jurídica especializada que permita actuar siempre desde la transparencia y lealtad a la normativa y que, junto a la óptima gestión económica, permita adaptar espacios, recursos y métodos a las exigencias legislativas, pedagógicas y pastorales actuales.

Las fundaciones

Son numerosísimas las fundaciones, tanto canónicas como civiles, promovidas por las propias instituciones titulares de los centros. En estos supuestos, la transferencia de la titularidad tiene un carácter más ‘interno’, ya que la fundación ha sido promovida por el propio titular actual del centro.

No obstante, el cambio, por interno que sea, no deja de ser significativo. La fundación promovida por la anterior titularidad supone un cambio no solo formal, sino también de procesos, de estructura de gobierno, de impulso de identidad, de salvaguarda del carácter propio y del proyecto educativo común, de gestión y optimización de recursos, de equilibrio presupuestario, etc. Resulta, por tanto, tedioso enumerarlas.

Los colegios católicos de Madrid han puesto su granito de arena para la configuración de una sociedad más justa

En cambio, sí pueden quedar citadas las fundaciones promovidas por Escuelas Católicas, así como por las consiguientes organizaciones territoriales y autonómicas de esta institución.

Así, la Fundación Educación Católica (FEC), fundada en primer lugar, nació en 1992. Su ámbito territorial se extiende por todo el Estado y en la actualidad ostenta la titularidad de 21 colegios.

En Madrid, la Fundación Educación y Evangelio (FEyE) actúa desde 2009 en la Comunidad, aunque también engloba algunos centros de Castilla-La Mancha. En total, ha asumido la dirección de hasta 14 colegios en los últimos 10 años.

Fuera de la región, otra de las fundaciones que gestiona un mayor número de colegios (12) es Educere, también nacida en 2009 y cuyo ámbito de actuación se extiende entre Castilla y León, Asturias, Galicia y Cantabria. Las Islas Baleares cuentan con su propia institución: la Fundació Escuela Católica de les Illes Balears (FECIB), constituida en 2008 y que sostiene a cinco centros, hasta el momento. Más jóvenes son las fundaciones Escuela Viva (EV), Santo Tomás de Aquino (FST) y Bidaide Fundazioa, constituidas en 2012, 2013 y 2014, respectivamente. La primera gestiona solo un centro, pero su ámbito de actuación se extiende por toda la Comunidad Valenciana y hasta Murcia. La FST, por su parte, también gestiona una escuela de Córdoba, pero tiene presencia en toda Andalucía, Extremadura y Canarias. La última, por su parte, cuenta con un centro en Bilbao y su ámbito de actuación abarca todo el País Vasco.

Fundación Educación y Evangelio

La Fundación Educación y Evangelio fue una de las primeras en nacer, fruto de la colaboración de Escuelas Católicas de Madrid con Escuelas Católicas de Castilla-La Mancha.

En la actualidad, ostenta la titularidad de 14 colegios: siete, en la Comunidad de Madrid y seis, en Castilla-La Mancha.

En estos diez años de vida, la FEyE ha conseguido convertirse en un referente pedagógico y organizativo que ofrece servicios en la asunción de titularidades, pero también en el asesoramiento de centros educativos y en el apoyo a sus comunidades educativas.

También presta sus servicios docentes a otras entidades titulares, equipos directivos o claustros. Por Estatutos, siempre la presidirá el presidente de Fere-Madrid y de EyG Madrid.

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