18 de noviembre de 2019, 13:41:52
Educación


Más de la mitad de colegios madrileños aplicará este curso la jornada escolar intensiva

Por MDO


La jornada escolar intensiva ha ido ganando presencia en los últimos años en los colegios públicos de la Comunidad de Madrid y este curso 19/20, que arrancará el lunes, se aplicará en el 59,53 por ciento de los mismos.

En concreto, de los 813 colegios públicos con los que cuenta la Comunidad de Madrid este curso, 484 tienen la jornada continuada y 329 partida de mañana y tarde (40,47%), según datos ofrecidos por la Consejería de Educación y Juventud recogidos por Europa Press.

En ambos casos la jornada es de 9:00 a 16:00, con la diferencia de que si es continua los padres pueden recoger a sus hijos a las 14:00. En concreto, la jornada partida consiste en clases por la mañana de 9:00 a 12:30, el comedor de 12:30 a 14:30 y las clases por la tarde de 14:30 a 16:00.

En el caso de la jornada continua, las clases son de 9:00 a 14:00, y el comedor de 14:00 a 16:00. Es decir, para los niños que usen el servicio de comedor, el horario de salida sigue siendo el mismo mientras que para los que no lo usen, los padres pueden recoger a sus hijos a las 14:00 y ya no tienen por qué volver al centro.

Para que los centros incorporen la jornada continua tienen que votarlo los padres y es necesario el apoyo de dos tercios de los votos registrados. La votación será válida si participa en ella un mínimo de dos tercios del total de las personas que componen el censo.

En los últimos cinco cursos, los centros que han optado por la jornada continua han ido en aumento hasta pasar del 57,41 en el curso 15/16 hasta el 59,53 por ciento en el 19/20.

El Colegio Menéndez Pelayo, en el distrito de Arganzuela, tiene la jornada continua implantada desde hace más de una década y "a día de hoy todos los papás están muy contentos", ha asegurado la jefa de estudios, María del Mar Vélez en declaraciones a Europa Press.

"De hecho hay padres que vienen solamente por la jornada continua, porque no hay muchos colegios en Madrid capital que la tengan", ha agregado.

Para Vélez, una jornada partida implica que los padres "sí o sí tienen que dejar a sus hijos en comedor" porque están trabajando, y "no todos los papás quieren dejar a sus hijos en comedor, porque no quieren o porque económicamente no se lo pueden permitir".

Además, a su juicio, "académicamente es peor la jornada partida", porque los niños "rinden menos". "Siempre se intenta que las clases de por la tarde sean las clases más relajadas, pero no siempre se puede, con lo cual pueden tener unas matemáticas a última hora", ha apuntado.

En cuanto a la conciliciación, ha hecho hincapié en que los niños con jornada intensiva entran a la misma hora y salen a la misma hora si se quedan a comer que los que tienen jornada de mañana y tarde. "De hecho, tenemos actividades extraescolares en las que pueden estar desde las 7:30 hasta las 18:00", ha apostillado.

"El horario para nosotros es el mismo, pero para los niños es mucho mejor", ha aseverado, al tiempo que ha recordado que los profesores de ambas jornadas permanecen en el centro el mismo tiempo.

Por su parte, el psicopedagogo Pedro Santamaría ha señalado que de la jornada partida "solamente se puede sacar una conclusión positiva, y es que incorpora un estado de mentalización a los alumnos de cara a aprender a trabajar en las organizaciones que es con lo que se van a encontrar en un futuro".

Incorporar realidades similares a las laborales

"El hecho de que se incorporen realidades que se asemejen a realidades laborales nos va a ayudar a tener un mejor nivel de mentalización", ha explicado.

Por otro lado, sobre la jornada intensiva ha destacado que "tiene una gran ventaja siempre y cuando los padres puedan estar con los hijos en las tardes".

En este sentido, ha considerado que lo positivo es poder incorporar tiempo a la relación paterno/materno filial, sin tener que recurrir a clases extraescolares, abuelos o personal auxiliar y sin que los niños pasen el tiempo ante el televisor o ante Internet, "que es una de las problemáticas que encontramos en muchos casos en trastornos de atención y concentración".

"Los alumnos que han tenido siete u ocho horas de actividades escolares, tienen que incorporar un tiempo prudencial de relaciones sociales con los padres para mejorar la tolerancia, la convivencia, activar mecanismos positivos en las relaciones familiares", ha defendido.

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