14 de diciembre de 2019, 14:03:36
Cultura y ocio


El mítico Bogui Jazz se despide para siempre en una noche cargada de emotividad

Jazz de lujo para el adiós del Bogui

Por Emilio Martínez


Todo pasa y todo queda, pero lo nuestro es pasar. Los versos machadianos sirven de perfecto resumen al legendario Bogui, el mejor club de jazz español, que cerró sus puertas definitivamente el sábado 31 de agosto. Y lo hizo con un doblete de actuaciones de dos genios como Joseph Siankope y T.J. Jazz, que obligaron a un emocionado Dick Angstadt (fundador y mantenedor durante tres lustros de este ya mítico lugar) a tomar la palabra para dar el adiós y las gracias a un público también con la sensibilidad a flor de piel e incluso con algunas lágrimas.

La noche, con ese sabor agridulce como denominador común, fue tan brillante como mágica. Y claro, sobre todo, irrepetible. Porque se sale de lo habitual que un club como el Bogui, también situado a nivel mundial entre los diez mejores, baje la persiana. Porque el corazón de unos espectadores entregados, que pusieron el cartel de ‘no hay billetes’ en la doble función, latía a todo ritmo viviendo a tope este adiós.



Con ese doble sentimiento de alegría por ser testigos (y partícipes, coreando y hasta bailando) de tan importante fecha ya grabada para siempre en sus almas, y de tristeza porque el Bogui ya es historia. Maravillosa, sí, pero historia. Una historia, y no sólo la de esta noche, sino de tantas vividas y vívidas que permanecerá eternamente entre los mejores recuerdos de cada uno.

Aunque tantos brillantes años de servicio a la música en particular, y a la cultura en general no hayan servido para que los grandes medios de comunicación (tan volcados con la actualidad de mercadotecnia y vulgaridad musical que les venden las multinacionales y sus servidores; peor para ellos) no hayan hecho ni una reseña. En tal aspecto, podemos presumir y presumimos de que los dos periódicos de nuestro grupo, Diariocrítico y Madridiario (Madridiario y Diariocrítico, que tanto monta) tuvieran como noticia fundamental estos días la desaparición de este templo del jazz en directo.

Dick, que siempre supo lo que hacía y a quien programaba, volvió a dar en la diana eligiendo a dos ‘monstruos’ artísticos y con gran carga de humanismo y antidivismo para la despedida. Ni Joseph Siankope, con su riqueza de voz e inigualable trompeta, ni T.J. Jazz, también con sus inigualables cuerdas vocales y su extraordinario baile de claqué, defraudaron. Todo lo contrario, porque, además, unieron a sus respectivas geniales actuaciones la enorme fuerza artística y capacidad de conexión con los afortunados espectadores.

Marcharse con el deber cumplido

Naturalmente también Dick lo bordó y se mereció una salida a hombros por la Puerta Grande, que para eso este rojiblanco ('su' Atleti le regaló al día siguiente el liderato en la LIga) es aficionado a los toros, con sus emotivas palabras de despedida unidas a alguna lagrimilla: “Gracias a artistas, equipo y al público. Me voy con el deber cumplido”.

Algo similar al comunicado final del propio Dick que puede leerse en la página web del Bogui, cuyo encabezamiento no descarta el milagro de su resurrección en otro enclave (o así lo interpreta alguna gente) cuando establece que Bogui Jazz llegó al final de su actividad en la actual ubicación el pasado 31 de agosto.

Y que textualmente reza así: “Agradecemos a todos los músicos que fueron la piedra angular de un recorrido entrañable e irrepetible, al público que nos acompañó compartiendo momentos inolvidables con respeto ejemplar, a un sinfín de “documentalistas” que captaron imágenes, audios y vídeos y escribieron reseñas para el recuerdo, y a todos nuestros trabajadores, que conformaron un equipo fiable y comprometido. Con Cifu en el recuerdo, besos, abrazos, carantoñas y achuchones múltiples para todos".

Gracias, Dick.

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