14 de diciembre de 2019, 14:36:54
Cultura y ocio


El legendario Dick Angstadt cierra 'su' Bogui, la mejor sala española de jazz

Último adiós al templo del jazz de Madrid

Por Emilio Martínez


Sublime sin interrupción. Esas dos cataduras exigía a los genios el poeta maldito Charles Baudelaire. Ambas condiciones las ha cumplido un personaje único y, ¡ay!, irrepetible: el benditamente laico y musical Dick Angstadt, fundador de la mejor sala de jazz española, como le han reconocido internacionalmente: la madrileña Bogui Jazz. Un lugar mítico que ahora cierra sus puertas para siempre como sitio de música en directo. Una pésima noticia para la cultura, no sólo madrileña sino de todo el país, que acontecerá este sábado con un doble concierto.

Dick Angstadt, un personaje humilde y que se resiste a ser noticia, tiene claro que por diversas razones, entre ellas atender más a la familia, ha cumplido su etapa y echa el cierre a su Bogui sin pena. Como declara en exclusiva a nuestro periódico: "Ni siquiera tengo una sensación agridulce. Porque lo que si tengo es la satisfacción de que hasta ahora he hecho lo que tenía que hacer".

Y lo que tenía que hacer, cuando en 2005 pegó un giro total a su negocio en este lugar ya legendario de la calle Barquillo, para trasnformarlo en una sala de música en directo especializada en jazz, es verdad que lo ha llevado a cabo. Porque con enorme esfuerzo, dedicación e imaginación -muchísima talentosa imaginación-, ha logrado que por este emblemático club pasen los mejores jazzman planetarios, algunos traídos por él expresamente desde la cuna del jazz que es Estados Unidos.

Ahí es nada, nombres como Bob Sands, Barry Harris, Jerry Bergonzi, George Garzone, Mark Turner, Scott Hamilton, Melissa Aldana, Gary Smulyan, Jesse Davis, Robert Glasper, Ken Vandermark, Freddy Cole, Joachim Khün, Nicole Henry, Donna Hightower, Sarah Quist, Jerry González, Michael Olivera, Maureen Choi y otro larguísimo etcétera del paorama internacional. Que añadir a los españoles Jorge Pardo, Javier Colina, Perico Sambeat, Chano Domínguez, Pedro Iturralde, Antonio Serrano, Javier Paxarino, Antonio Lizana, Abe Rábade, Pepe Rivero, Moisés Sánchez, Albert Bover, Natalia Dicenta y otra larguísima e interminable lista.

Homenaje a Humphrey Bogart

En estos casi tres lustros no sólo ha logrado este emblemático 'loco de Barquillo' poner a su Bogui -nombre en homenaje a Humphrey Bogart- en la cima de los clubes de jazz -donde, también ha sonado otro tipo de músicas-, sino que ha tenido el reconocimiento más allá de nuestras fronteras. Como por ejemplo el de la más prestigiosa de las revistas internacionales de jazz, la estadounidense 'DownBeat', que situaba al Bogui en octavo lugar de su guía 'The Best Places to Hear Live Jazz Worldwide'.

Algo que alegró mucho a Dick como reconocimiento a un trabajo duro y a veces desagradecido, sobre todo a nivel de zancadillas administrativas, pero en el que ha disfrutado mucho, aunque no tanto como cuando 'su' Atleti ganó "la Liga española, la europea y sus respectivas Supercopas al Real Madrid", cual apunta con sentido del humor pero apostillando que lo dice en serio.



En cualquier caso, y como aficionado también a los toros -condición sobre la que bromea igualmente: "Nadie es perfecto"- es consciente que la desaparición del Bogui puede ser una grave cornada cultural "más que por el adiós en sí, que hay otras muchas salas magníficas", como dice, por su legión de clientes a la par que amigos. "Con ellos y con los músicos he pasado momentos inolvidables y entrañables", concluye.

De restaurante y discoteca a club de jazz

Como el propio Dick afirma, tuvo la ocurrencia de nacer en Panamá, hijo de estadounidense que trabajaba allí entonces en el Canal y panameña, y tras sus estudios en la Universidad de Nueva York, inició sus labores profesionales de márketing en el negocio de los amortiguadores y similares. Su visita a España, a principios de los 70, como jefe de varias de las más destacadas firmas en sus respectivas delegaciones en nuestro país, fue definitiva.

Porque aquí se quedó ya para siempre en ésta y otras diversas ocupaciones que su espíritu inquieto -que conserva a tope-, le llevó en paralelo a otras actividades relacionadas con la restauración y la discoteca ya en la sede de Barquillo, 29. Hasta que a finales de 2004, comenzase la bendita locura de crear el Bogui. Y no, no es que él llegara o eligiese el jazz, no; confiesa que fue al revés: "El jazz llegó a mí, por fortuna". Y en julio del año siguiente, con el apoyo y la ayuda del tristemente desaparecido Cifu abrió las puertas de esta magnífica e irrepetible sala de conciertos que ya estará en la memoria de la música 'per omnia saecula saeculorum' .

Estas dos últimas funciones del club, el viernes y el sábado cuando bajará la persiana virtual para siempre, serán dobles con cuatro excpecionales musicos: Ernán López-Nussa al frente de su trío y Norman Hogue, el viernes, y Josep Siankope y su New Orleans Jazz Band y T.J. Jazz en el adiós definitivo del sábado.

PROGRAMACIÓN FINAL DEL BOGUI

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