20 de octubre de 2019, 2:58:55
Social


La Pájara: una alternativa de cuatro riders a Glovo y Deliveroo

Por Sergio Ríos


Pueden ser vistos en cualquier ciudad, serpenteando entre las enrevesadas calles y el denso tráfico para llegar a su destino y entregar pedidos de todo tipo. Los repartidores en bicicleta, denominados riders, forman ya parte del paisaje urbano en las grandes urbes. Su situación ha estado rodeada de polémica por las condiciones de trabajo que afrontan, y por ello, han visto la luz alternativas como La Pájara.

Tras las protestas de los repartidores en bicicleta pertenecientes a plataformas como Glovo o Deliveroo, surgió La Pájara para plantear una alternativa desde una perspectiva local. El artífice fue el italiano Martino Correggiari, antiguo trabajador de Deliveroo que fue despedido por la empresa sin previo aviso. Así, en septiembre de 2018 comenzó a funcionar esta cooperativa formada por Martino El búho, Antonio La garza, Kike El flamenco, y Joaquín La águila calva.

En busca de dignificar el trabajo

“Lo que buscamos, aparte de la dignificación de este trabajo, es la profesionalización”, apunta Kike Medina, uno de los socios de la empresa. Según señala, “mucha gente se hace autónoma el primer año, en esos 18 meses que hay pagar 50 euros al mes y luego lo dejan”. Por ello, explica que de eso “se aprovechan empresas como Glovo o Deliveroo, y al final va rotando mucha gente”. La mejora de las condiciones de estos repartidores es uno de sus objetivos fundamentales y por ello representan a la plataforma Riders X Derechos en Madrid.

Por el momento, se encuentran en el proceso de constitución de la cooperativa y pretenden conformarla en régimen general. Así, el socio reconoce que “es un poco más costoso, pero nos asegura tener derecho a baja o estar cotizando”.

Mientras tanto, el tamaño de la misma es muy pequeño y funcionan a través de Impulsacoop, una plataforma pensada para apoyar a estas organizaciones en sus dos primeros años de existencia. “Nosotros, en menos de dos años, creemos que lo vamos a conseguir”, apunta Kike. Tal y como señala, hay optimismo en el crecimiento de esta iniciativa, ya que “las matemáticas no aman, pero tampoco fallan. Nos dicen que vamos bien y que va todo para arriba. No de una manera súper bestia, pero vamos a más”.

Como apoyo para llevar a cabo su cometido, La Pájara forma parte de CoopCycle, una plataforma europea para este tipo de organizaciones. De esta manera, pueden optar a un software que les permite gestionar los distintos pedidos que les han sido encargados. “Tenemos una aplicación tanto para los restaurantes cuando reciben los pedidos como para gestionarlos nosotros”, señala Medina. Mientras tanto, los clientes pueden seguir el estado del mismo a través de la página web y esperan poder lanzar una aplicación móvil en los próximos meses.

Entre los servicios que realizan, por el momento se cuentan desde la comida a domicilio hasta servicios de paquetería entre particulares. Además, también ofertan el servicio “apoyo en última milla”. Esto es, “si hay una empresa que necesita un apoyo de cobertura en bicicleta, nos contactan y les damos el apoyo”, explica el socio y repartidor.

Los repartidores Martino y Toni, de La Pájara. (Foto: La Pájara)

Su menor tamaño, su mayor ventaja

A día de hoy, el alcance de La Pájara no se puede comparar con el de las grandes plataformas de reparto en bicicleta, pero reconocen contar con algunas ventajas dadas sus características. “Tenemos un trato más directo, problemas menores y si surge alguno, lo solucionamos perfectamente. Cualquiera de nosotros hace todo, aquí no hay un señor del Monopoly por encima sin contacto en la calle”, declara Kike Medina. Asimismo, apunta que existen restaurantes que han vivido malas experiencias con estas grandes plataformas y optan por los servicios de esta cooperativa dada su filosofía más social. “Pueden ser restaurantes veganos, de un comercio muy local que prefieren trabajar con alguien que es como su símil en mensajería”, menciona.

Son estas cualidades las que les han hecho llamar la atención de muchos, que ya se han interesado en su empresa para formar parte como repartidores. No obstante, Medina reconoce que prefieren asentarse y esperar “hasta que nosotros no lleguemos a cobrar de manera decente” antes de contar con más personal. Llegado ese momento, asegura que colocarán un anuncio para que aquellas personas que se incorporen cuenten con unas condiciones favorables y, con el tiempo, con la posibilidad de figurar como socios cooperativistas. Aun así, no esperan aumentar personal hasta dentro de un año.

De una forma más inmediata, en torno al mes de octubre, el socio anuncia que están preparando una campaña de crowdfunding para finalizar la constitución de la cooperativa y comprar una nueva bicicleta de reparto. Así, intentarán ganar fuerza como una alternativa pensada para mantener el trato cercano con el cliente y unas condiciones dignas para los riders. Un arduo camino por delante que deberán recorrer sobre dos ruedas.

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