5 de diciembre de 2019, 16:31:52
Política


PERFIL l Ayuso I de Madrid, la baronesa de Casado

Por Javier López Macías


La princesa Isabel no iba a ser reina. Sin embargo, la muerte de su hermano Enrique IV la llevó al trono de Castilla y, bajo su reinado junto a Fernando de Aragón, culminó la Reconquista, que fue la recuperación de la península por parte de los cristianos en detrimento de los musulmanes.

Tampoco Isabel Díaz Ayuso estaba destinada a ser presidenta de la Comunidad de Madrid. Sin embargo, el líder del PP, Pablo Casado, decidió asesinar políticamente al entonces mandatario regional, Ángel Garrido, y la popular ha terminado alcanzando el trono, en un reinado desde el que Casado quiere comenzar su propia reconquista para echar a Pedro Sánchez de La Moncloa.

Ayuso se ha convertido así en la heredera de otras dos reinas todopoderosas que han gobernado la región, Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes, dos lideresas manchadas por la corrupción a las que la presidenta reivindica. Porque ha bebido de ellas.

Tras licenciarse en Periodismo y ser becaria en varios medios de comunicación, se afilió al PP en el distrito madrileño de Moncloa-Aravaca -allí coincidió con el hoy presidente de la formación- y pronto se hizo imprescindible en Génova como voluntaria en las plantas intermedias.

Más tarde, entró en el equipo de comunicación del consejero de Interior y Justicia de aquel entonces, Alfredo Prada -hoy imputado- y fue en las listas que el PP presentó en las elecciones autonómicas de 2011. Sin embargo, no obtuvo escaño hasta que Engracia Hidalgo, actual concejala de Economía del Ayuntamiento, renunció al suyo.

Cuatro años después repitió sillón y, en la campaña previa, ayudó a Aguirre y a Cifuentes llevando sus labores de comunicación. Fue entonces cuando se encargó de la cuenta del famoso perro de la primera, Pecas, ya fallecido. En la legislatura siguiente también ocupó el cargo de portavoz adjunta del Grupo Popular en la Asamblea hasta que dejó el acta para ser nombrada viceconsejera de Presidencia y Justicia, de donde fue apartada tras la caída de su valedora Cristina Cifuentes y la llegada de Ángel Garrido a Sol, con quien nunca ha mantenido buena relación.

Además, en ese momento los contactos entre el Gobierno regional y Génova se enfriaron. Mientras la presidenta era apartada de su trabajo, en Génova consiguió ascender hasta convertirse en portavoz, puesto que le dio la oportunidad de protagonizar varias polémicas que más tarde Casado valoró para elegirla como candidata.

Las sombras: Avalmadrid, IBI o Púnica

Sin embargo, el camino hasta la Presidencia no ha sido fácil. Cuando fue nombrada número uno de la lista popular apenas era conocida. Eso provocó que su equipo la introdujese en una vorágine de intervenciones en medios que le llevaron a cometer sonados errores. El cambio llegó tras los comicios del 26 de mayo, en los que perdió un gran número de votos pero no la opción de gobernar la Comunidad si pactaba con Ciudadanos y Vox.

No obstante, esa tranquilidad ganada y ese perfil más calmado que se ha trabajado desde entonces se ha visto enturbiado por varias polémicas: una donación aceptada con préstamos de una empresa pública, Avalmadrid, mediante; el impago del IBI (Impuesto sobre Bienes Inmuebles) durante cinco años al Ayuntamiento de Madrid; o su aparición en repetidas veces en el sumario de la trama Púnica. Asuntos que espera dejar atrás la que ya es la presidenta más joven que ha tenido la región.

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