17 de septiembre de 2019, 18:53:43
Política


Ayuso baila entre guiños y límites a Vox para ser presidenta

Por Javier López Macías


Un suspiro. Es lo que le queda a Isabel Díaz Ayuso para ser presidenta. Este miércoles, la Asamblea de Madrid acoge la segunda sesión del Pleno, en la que los 131 diputados restantes deberán votar si la candidata les convenció ayer con el discurso de investidura en el que repasó las principales líneas de su proyecto para los próximos cuatro años. En principio, no debería haber sobresaltos: los 64 puntos del marcador de PSOE, Más Madrid y Podemos estarán en rojo y los 68 restantes, en verde. Pero para ello, la candidata popular deberá hacer un esfuerzo más y hacer equilibrismo entre guiños y límites a Vox para confirmar el apoyo de sus 12 diputados.

Pese a que el 1 de agosto dio el acuerdo por cerrado renunciando a peticiones muy polémicas, Rocío Monasterio volvió a despistar a propios y a extraños ayer tras escuchar a Ayuso. “Es un discurso para sus votantes, esperemos que hable también para los de Vox”, afeó. Así, la portavoz de la formación ultra puso en duda en el último momento que fueran a posibilitar el gobierno de coalición entre PP y Ciudadanos si los líderes de ambos partidos no cumplían lo prometido: “Antes de dar nuestros votos, queremos escuchar a Ayuso y a Aguado leer y describrir las medidas que han firmado con nosotros”.

Sin embargo, Monasterio optó por exagerar, pues aunque no todos, Ayuso sí introdujo varios de los puntos acordados. Durante la casi hora y media que habló, la candidata del PP anunció la “mayor rebaja de impuestos de la historia” y varias y significativas medidas para luchar contra la despoblación para “facilitar que los madrileños vivan donde quieran y asegurar que el lugar de residencia no marque el acceso a unos servicios u otros”.

En Educación, también inyectó la petición de Vox de poner en marcha de forma progresiva el “Cheque escolar” de 0 a 3 años y una Estrategia Integral para la Convivencia que asegura “la armonía en las aulas y luche contra el acoso”. Aunque la mayor novedad en esta materia fue obligar a los colegios sostenidos con fondos públicos de anunciar su programación anual con anterioridad al plazo de inscripción, incluyendo las temáticas extracurriculares que contengan los talleres y charlas que se programen.

En este sentido, también le dio la razón a los de Monasterio en su petición de “revisar y modernizar” la política de centros para albergar a inmigrantes menores no acompañados (MENAS). “Es verdad que el sistema de identificación de estos menores tiene mucho que mejorar; es un riesgo real que en un mismo espacio convivan pequeños y mayores de edad”, declaró Ayuso.

Lo que falta y sus contradicciones

En el lado contrario, lo que le falta a Ayuso por rubricar verbalmente para retener los votos de Vox pasa por comprometerse a realizar una auditoría de las subvenciones otorgadas en la última legislatura, añadir Natalidad al nombre de la Consejería de Asuntos Sociales y Familia e ir más allá en la forma de asegurar una inmigración “ordenada, legal y respetuosa con la cultura occidental y vinculada al mercado de trabajo”.

Además, sí es interesante señalar una contradicción en la que cayó la candidata: mientras que en el acuerdo con Vox se comprometía a racionalizar la estructura del Sector Público y a eliminar entes y organismos, en su discurso tan solo habló de crear nuevos, como UNInMADRID, que proyectará Madrid como destino para estudiar y aprender y que atraiga talento internacional.

Los límites: violencia y diversidad

Con todo, la presidenciable también quiso poner límites a sus socios necesarios en las materias más sensibles. Aunque siempre con peros por delante. En materia de violencia machista, la popular no se atrevió a llamarla así y se limitó a definirla como “violencia contra la mujer”, contra la que se comprometió a luchar fervientemente.

No obstante, una vez lanzado el compromiso de luchar “contra el machismo”, recalcó que “toda persona puede ser víctima de maltrato” -violencia intrafamiliar, que la llama Vox- y que “los problemas de las mujeres en España son los mismos que los de los hombres: empleo, futuro, movilidad y soledad”.

Donde sí adoptó una postura más clara fue en los derechos del colectivo LGTBi, pues recordó que la Comunidad “ha sido pionera” y que ella va a seguir promoviendo “la plena igualdad social de toda persona, sea cual sea su condición” luchando “contra la discriminación y violencia” que todavía sufre el colectivo.

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