10 de diciembre de 2019, 11:29:24
Política


Un discurso plano y sin sus antecesores

Ayuso, presidenta

Por Javier López Macías


Ni Alberto Ruiz Gallardón, ni Esperanza Aguirre, ni Cristina Cifuentes. El único expresidente popular de la Comunidad de Madrid que ha asistido al Pleno de investidura de Isabel Díaz Ayuso ha sido Ángel Garrido, y lo ha hecho por ‘obligación’ en la bancada de Ciudadanos. Todo, pese a que la futura mandataria regional siempre (menos la semana pasada) se ha mostrado orgullosa del pasado de su partido. Y hoy ha continuado por esa senda.

En el discurso con el que ha inaugurado la primera sesión del Pleno de investidura se ha acordado de muchos de sus antecesores con diversas citas con las que querido comprometerse con su programa electoral, tender la mano a los grupos de la oposición, poner a Madrid en el centro y pedir la colaboración de todos los sectores para mejorar la región.

Así, la candidata ha explicado durante una hora y 20 minutos su hoja de ruta para los próximos cuatro años, que ha consistido más en un resumen de lo que ha hecho su partido durante los últimos cinco lustros que lo que quiere hacer ella. En este sentido, ha realizado una serie de anuncios que, o bien están en ejecución o bien ya fueron anunciados por otros presidentes, como la plantación de 500.000 arboles, el plan de aparcamientos disuasorios o la creación de diferentes carriles Bus-VAO.

Todo ello intercalado con medidas de su programa, como la tarjeta sanitaria única, la ampliación de la línea 3 de Metro, la creación del Hospital del Norte, el abono gratuito para los mayores de 65 años y la mayor bajada de impuestos “de la historia”.

Eso sí, le ha dejado bastante hueco a Ciudadanos para que mañana el futuro vicepresidente, Ignacio Aguado, tenga margen de maniobra para sacar rédito al acuerdo alcanzado entre las dos formaciones para formar el que será el primer Gobierno de coalición de la historia. Con todo, no se ha olvidado de recordarle a los naranjas que no quiere un gobierno partido en dos: “Será el esfuerzo común de todo el gobierno lo que nos provea el éxito, no serán las consejerías casillas estancas, ocupadas únicamente de lo que rece el título de su departamento”.

Asimismo, también ha querido tener gestos hacia Vox, su otro socio necesario. En este punto, ha recogido el sentir de los de Rocío Monasterio en cuestiones como los símbolos nacionales o Seguridad. Nada más comenzar su ‘speech’, Ayuso ha querido dejar claro -por si había dudas- que, con ella al frente, Madrid “estará orgullosa de España, de su Constitución y de su Rey” y que, además, será un dique contra el independentismo catalán -“la defensa de los propios intereses de las regiones no puede ser utilizada para cuestionar el orden constitucional y menos aún para ir contra la nación más antigua de Europa”- y el terrorismo -cambiará el nombre de la Consejería de Justicia por el de Justicia, Interior y Víctimas del Terrorismo-.

Además, ha anunciado en qué más se traducirá su pacto con los verdes: será obligatorio que los centros anuncien su programación anual con anterioridad al plazo de inscripción, que incluirá las temáticas extracurriculares y los talleres y charlas programadas.

No obstante, también ha querido poner límites a las exigencias de Vox porque ella, dice, quiere “gobernar para todos”. Con este fin, aunque no ha mencionado explícitamente el término violencia de género sí ha destacado su particular lucha “contra el machismo” que ha querido descafeinar con generalidades. Siempre poniendo un pero. “Hay que combatir el machismo, pero no a los hombres. Hay mucho que hacer y que luchar, pero sin demagogia. Los problemas de las mujeres en España hoy prácticamente son los mismos que los de los hombres: empleo, futuro, movilidad…”, ha remachado.

Monasterio vuelve a jugar al despiste

A esos guiños y esos límites ha contestado con dureza Monasterio, que ha vuelto a poner en duda que sus doce diputados vayan a votar que sí mañana. Lo harán, ha explicado, si se cumple lo que pactaron PP, Cs y Vox: que las dos primeras fuerzas asuman el programa del partido ultra en el debate. “Ha sido un discurso para sus votantes, esperemos que mañana hable para los de Vox”, ha comentado la portavoz en una improvisada rueda de prensa al término de la primera sesión. Si no, ha amenazado con votar no.

“Mañana estaremos atentos a la réplica: Aguado y Ayuso deben confirmar su compromiso con Vox y leer los puntos del programa que han firmado con nosotros”, ha insistido Monasterio, que ha asegurado que, una vez den luz verde a la investidura, comenzará su labor de oposición.

Menos ambigüos han sido los otros grupos. Íñigo Errejón, número uno de Más Madrid, ha dicho estar “perplejo” al no haber encontrado en el discurso “ninguna referencia concreta a la precariedad, a los sueldos bajos, a las casas de apuestas o a la subida de los alquileres”.

Por parte del PSOE ha hablado el número dos de la candidatura, José Manuel Rodríguez Uribes, que ha insistido en que ha sido un discurso “con entusiasmo cero y con una inocencia histórica incomprensible”: “Ha hablado como si el PP acabase de llegar a las instituciones”. En esa valoración ha coincidido la lideresa de Unidas Podemos Izquierda Unida Madrid en Pie, Isa Serra, que ha tildado el ‘speech’ de descafeinado. “Se ha reído de todos los madrileños”, ha concluido.

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