22 de agosto de 2019, 15:43:48
Política


Guiños al pasado, a Cs y a Vox: el discurso con el que Ayuso será presidenta

Por Javier López Macías


El pasado 11 de enero, Pablo Casado designó a Isabel Díaz Ayuso candidata del PP a la Comunidad de Madrid en detrimento de Ángel Garrido, otrora presidente autonómico y ahora destacado miembro de Ciudadanos. Ese día, la cantidad de madrileños que la conocían frente a otros de sus rivales -Ángel Gabilondo, Íñigo Errejón o Ignacio Aguado- era irrisoria. Por eso, la maquinaria electoral se puso pronto a trabajar.

La que era vicesecretaria popular y portavoz de su formación en la región comenzó a pasearse por platós y redacciones día sí y día también. Un ritmo que se aceleraba conforme se aproximaban los comicios. Tanto, que la sobreexposición llegó a provocar diferentes equivocaciones graves que, sin embargo, no causaron gran mella en las urnas. Es cierto que Ayuso se dejó por el camino más de 300.000 votos y 18 escaños, pero la aparición de Vox y la fuerte subida de Ciudadanos -sin conseguir el ansiado 'sorpasso'- hacían aritméticamente posible que la elegida por Casado se mudase a la Puerta del Sol, sede del Gobierno regional.

Quizá por eso, el día siguiente a las elecciones el cambio fue tan notorio. Ayuso abandonó su perfil de candidata para adoptar el de presidenciable: redujo apariciones en prensa y televisiones y sus discursos comenzaron a estar mucho más medidos. Dejó entonces que fueran Ciudadanos y Vox, sus socios necesarios, quienes se peleasen públicamente mientras ella hablaba con unos y con otros para lograr un acuerdo -que en realidad son dos diferentes- que la hiciera presidenta, un cargo al que accederá mañana tras un Pleno de investidura que empieza este martes.

A las 12 del mediodía, la Asamblea dará inicio a la primera sesión, en la que los 131 diputados regionales podrán escuchar lo que les tiene que proponer Ayuso en un discurso en el que seguro explotará su lado más 'serio' y que, además, será la primera prueba de fuego de los cuatro años que tiene por delante: en sus manos estará no descontentar a los naranjas, su futuro socio de coalición, ni a los verdes.

Para ello, desde la tribuna dedicará una proclama basada en principios "liberales, moderados y transformadores" que, tal y como aseguran fuentes cercanas a la candidata, tendrá en cuenta "las necesidades de los madrileños". Asimismo, aunará el programa electoral del PP, las 155 medidas de su acuerdo con Aguado y los otros compromisos externos adquiridos con Vox a los que los de Ciudadanos ya dieron su visto bueno.

En este punto, las mismas fuentes consultadas cuentan que el discurso estará estructurado en diez retos que la región deberá afrontar durante los próximos cuatro años. En cada eje, inciden, habrá "medidas concretas". Lo que no puntualizan es si esos anuncios serán los contados ya -Plan de choque para listas de espera, apertura del Metro en fin de semana o tarjeta sanitaria única- o si habrá hueco para la improvisación.

Además, otra de las patas del parlamento de la popular será, como ha venido haciendo hasta ahora, el reconocimiento de la labor de los anteriores gobiernos del PP. "Son principios que han llevado a que Madrid esté hoy a la cabeza de España en todos los indicadores económicos y de bienestar", desliza su equipo.

El pasado siempre vuelve

Esa baza será seguro la que utilizará la oposición para atacarla. PSOE, Más Madrid y Podemos -junto con Ciudadanos y Vox, de los que se espera poca crítica- tendrán oportunidad de mostrar su postura contraria al día siguiente. Una vez Ayuso termine su discurso, el presidente de la Cámara regional suspenderá la sesión hasta el miércoles a las 10, cuando serán los portavoces de los diferentes grupos los que subirán a la tribuna.

En ella, el pasado de la candidata será 'trending topic'. Tal y como han venido haciendo en las últimas semanas, Gabilondo, Errejón y Serra incidirán en sus diferencias ideológicas con Ayuso y en sus escándalos: desde un préstamo de la empresa semipública Avalmadrid a su familia hasta varias donaciones de inmuebles, pasando por las últimas informaciones periodísticas que la relacionan con la Púnica. Eso sí, de todo ello podrá defenderse sin límite de tiempo hasta que Juan Trinidad decida comenzar una votación en la que, previsiblemente y salvo imponderables, se le otorgará la gobernabilidad de Madrid con 68 votos a favor y 64 en contra.

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