16 de septiembre de 2019, 15:02:44
Medio Ambiente


Cambio de rumbo: Madrid apuesta por "flexibilizar" el taxi y no limitar las VTC

Por Javier López Macías


Flexibilizar el sector del taxi y no limitar las VTC. Es el rumbo que quiere tomar el Ayuntamiento de José Luis Martínez-Almeida en el conflicto que lleva meses recrudeciéndose en las calles capitalinas. Esto supone un giro en el guion previsto por la antigua Administración de Manuela Carmena, que dejó empaquetada una estricta regulación para los vehículos de Cabify y Uber que, según parece, terminará en la basura.

Con ella, el Consistorio de Ahora Madrid quería reducir un 25 por ciento las VTC entre semana y hasta un 50 el 'finde' con medidas como la limitación de viajes en vacío y los descansos. Ocupaba así Inés Sabanés, ex delegada del Área de Medio Ambiente y Movilidad, el vacío de poder de la Comunidad de Madrid, que se lavó las manos cuando los taxistas decidieron ir a la huelga indefinida para tumbar a sus rivales.

Sin embargo, la caída de Carmena y la recuperación del bastón de mando madrileño por parte del PP ha provocado que la Administración local imite ahora a su hermana mayor y se centre en liberalizar las condiciones del taxi en vez de reducir las de las VTC.

La postura del equipo de Gobierno es "caminar o avanzar en la flexibilización de un sistema de los taxis altamente regulado", ha explicado el concejal de Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante. A preguntas de los periodistas, ha argumentado que el objetivo es que el taxi pueda competir "en igualdad de condiciones", poniendo como ejemplo la precontratación o la posibilidad de ofertar un precio cerrado.

"Son dos requisitos que sí pueden establecer las VTC", ha incidido el sucesor de Sabanés, que también ha recordado que el antiguo presidente regional, Ángel Garrido, aprobó un decreto por el que obligaba al Consistorio a aprobar una nueva ordenanza del taxi, "no de las VTC". "Y en eso hemos empezado a trabajar", ha informado Carabante, que de igual forma ha apuntado que ya se ha reunido con las diferentes asociaciones del sector.

Así, aunque sus declaraciones parecen deslizarlo, no ha querido confirmar del todo la caída de la ordenanza reguladora para Cabify y Uber -a la que le faltaría la luz verde definitiva después de obtener la aprobación inicial el pasado 9 de mayo-, pues ha dicho que los técnicos siguen analizando el informe que la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) remitió al Consistorio.

En el mismo, el organismo explicaba que algunas de las medidas de la normativa eran "discriminatorias" y no contaban con justificación, amén de que contribuirían a aumentar los precios: "El Ayuntamiento debería evitar ser quien planifique o programe económicamente la actividad, pues desde el punto de vista de la regulación económica eficiente, salvo la presencia de fallos de mercado debidamente acreditados, implica restringir la capacidad de competir entre los prestadores del servicio de transporte urbano. Ello implica la sustitución de los mecanismos del mercado, basados en decisiones de los agentes económicos en atención a la demanda, por mecanismos administrativos de decisión sobre la oferta", arroja el informe de la CNMC".

Con todo, lo que omite tanto Competencia como el Ayuntamiento es que este juez es de parte, pues la CNMC ya se había mostrado contraria a la acotación del ejercicio de las VTC cuando el Tribunal Supremo avaló la ratio que obligaba a que hubiera una licencia de Vehículo de Turismo con Conductor cada treinta taxis. Cabe recordar que a principios de verano, la capital ya superaba las 8.000 licencias de este tipo frente a las 15.000 del taxi.

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