14 de noviembre de 2019, 19:07:01
Distritos


GALERÍA | San Lorenzo toma el relevo

Por Antonio Castro


Se levantó la feria en Cascorro al finalizar las fiestas de San Cayetano y se ha trasladado al corazón de Lavapiés, donde se celebra la verbena de San Lorenzo.

Siguiendo el patrón de las fiestas populares, diversas actividades lúdicas, como el campeonato de ajedrez del mercado de San Fernando, dan paso a las ceremonias religiosas. A las siete de la tarde se ha celebrado la misa en el templo y, acto seguido, la imagen de San Lorenzo ha recorrido en procesión las calles del Doctor Piga, Argumosa, Doctor Fourquet, Sombrerería y plaza de Lavapiés. Acompañan los Castizos, que se pone la parpusa y el mantón el primer día de verbena y no se lo quitan hasta el 15 de agosto por la tarde. A la entrada del templo se reparten los pañuelos verdes, distintivos de estas fiestas. No falta el barquillero, una atracción para los cada vez más numerosos turistas extranjeros que acuden al barrio. La carroza que transporta al santo está flanqueada por mujeres que apoyan todo el recorrido.

La coincidencia con el sábado ha hecho que el cortejo discurra entre las terrazas abarrotadas de parroquianos. Las fiestas tienen varios puntos de atracción. En la calle de Argumosa se ha levantado uno de los escenarios para las actuaciones musicales. En la plaza de Lavapiés se instalan las casetas, algo menos numerosas este año por las obras que ocupan gran parte de la superficie. También la plaza de Arturo Barea tiene escenarios y casetas, dando continuidad a la fiesta desarrollada esta semana en la vecina calle del Oso. La calle de Argumosa se convierte todavía más estos días en un paseo gastronómico alrededor del mundo por la variedad de la oferta de los numerosos restaurantes.

La parroquia de San Lorenzo, en la calle del Doctor Piga, se creó en el siglo XVII como subsidiaria de la de San Sebastián. La iglesia original, como la de San Cayetano, fue incendiada en el mes de julio de 1936, quedando totalmente destruida. El 9 de agosto de 1950 el obispo García Huerta bendijo el templo reconstruido por el prestigioso arquitecto Antonio Cámara Niño. Era entonces párroco don Marcos Sanz. La ceremonia religiosa se desarrolló sin haberse terminado totalmente las obras, aunque sí se había entronizado en el altar mayor una imagen del santo de dos metros de altura y un peso de ochenta kilos. Todavía se trabajaba en la construcción de la única torre que tiene el templo.

Este pequeño templo en el corazón del barrio, es muy visitado por las colonias de los distintos países latinoamericanos porque en un de sus altares se veneran las imágenes de las distintas advocaciones de la Virgen, objeto de gran devoción.
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