14 de diciembre de 2019, 19:13:02
Transportes


La M-30 se desviará en octubre para derribar la última grada del Calderón

Menos y menos Calderón

Por Javier López Macías


El derribo del Vicente Calderón sigue su curso. Desde que comenzase allá por febrero, las máquinas que trabajan cerca del Manzanares han hecho desaparecer casi la totalidad el estadio. Tanto, que la fase que consistía en demoler las partes que no colindan con la M-30 está a punto de finalizar. Así pues, en pocos días tan solo quedará en pie la última grada. Aunque por poco tiempo. Según ha podido saber Madridiario, el Ayuntamiento de Madrid ya está llevando a cabo labores previas de limpieza y desescombro en la zona derruida para comenzar a construir, en los próximos días, el desvío por el que discurrirán los coches que ahora usan la circunvalación.

Fuentes del Área de Obras y Equipamientos que dirige Paloma García Romero avanzan que, "salvo imponderables", esa variante entrará en funcionamiento en octubre, cuando comience el derribo de la tribuna. Esa tarea, que se hará con un mes de retraso en comparación con lo anunciado por José Manuel Calvo, exdelegado de Desarrollo Urbano Sostenible, se demorará hasta final de año. "Los plazos que manejamos ahora es que el desvío se construya en agosto y que la demolición de la tribuna esté lista a finales de año", insisten.

El desvío pasará por dentro del propio estadio, donde antes se ubicaba el césped del Calderón. Tal y como señala Emesa, la empresa encargada del mantenimiento y la explotación de la M-30, constará de cinco carriles, "los mismos que tiene la M-30 en condiciones normales, con protecciones a ambos lados para evitar accidentes". Además, cabe destacar que su vida útil se alargará hasta mediados de agosto de 2021. En ese tiempo, el Ayuntamiento deberá realizar las obras de cubrimiento de la Calle 30, para lo que es indispensable que PP y Cs logren recabar el apoyo de Vox para aprobar los Presupuestos municipales del siguiente curso.

Esa solución, que se calcula que tendrá un coste de alrededor de 60 millones -y no 140 como en el caso del soterramiento-, terminará de 'tapar' los 620 metros localizados entre los puentes de Toledo y San Isidro, que mantendrán la rasante actual de Calle 30 para dar continuidad al parque de Madrid Río. En esa especie de membrana se establecerá una zona verde que, como avanzó en su día el presidente del Atlético de Madrid, albergará un "guiño" al estadio: "En el ámbito se instalará alguna cosa bonita y que perpetúe que estuvo ese estadio; será digno del Calderón".

El rechazo al soterramiento es la principal diferencia que el proyecto aprobado por el Gobierno de Manuela Carmena contempló frente al de Ana Botella, pero no la única. Tras someter el proyecto a consulta ciudadana en 2016, se reconfiguró con una rebaja de la edificabilidad de 174.000 metros cuadrados a 147.050 y el uso residencial perdió 2.000 metros cuadrados que han terminado en uso terciario (actividades comerciales). Asimismo, se levantarán 1.305 viviendas en diferentes torres -con una altura media de ocho pisos, aunque habrá alguna de doce-, de las cuales 132 estarán protegidas.

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