16 de octubre de 2019, 14:24:40
Opinión


La gran coalición, ahora

Por Wifredo Espina


El pacto era una trampa. Y un engaño para todos. No fue posible porque era cuadrar el círculo. Felizmente, no prosperó. Era un pacto para engañar.

Solo la izquierda atolondrada puede sentirse decepcionada. La izquierda que necesita el país, no. Era una ratonera para Sánchez, pese a ser una oporunidad para seguir gobernando. Habría salido un gobierno dinamitado desde dentro; por tanto, débil y precario. No cayó en la trampa, edulcorada de oportunidad.

Sánchez no debe elejarse del centro. Una izquierda centrada, moderada y realista podría ser aceptable, quizás conveniente, para turnar una derecha, que se derrumbó sobre el estiércol de la podredumbre de demasidos y por demasiado tiempo. Y que ya está pagando sus pecados. Pero una izquierda sin coletas.

En tiempo de crisis, como la de estado, la territorial y la anunciada económica, las coletas no son signo de progreso y estabilidad. Todo lo contrario. Por esto el pacto del engaño no podía prosperar.

Si hay segunda oportunidad, en septiembre, antes de unas nuevas elecciones, lo razonable sería un gran pacto de Estado, con una gran coalición. Sánchez ganó las elecciones, aunque insuficientemente, y Casado está dando muestras de moderarse, y se abre a pactos de estado. Es, por tanto, el momento de repensarlo.

Las crisis que se acumulan -y amenazan en crisparse- requieren una gobernación estable, sólida y decidida. La gran coalición PSOE-PP podría ser una buena fórmula. Quizá la mejor, que ahora se vislumbra.

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