20 de septiembre de 2019, 18:59:38
Social


Grupos "violentos" amenazan el campamento de 'sintecho' del Paseo del Prado

Por M.M. | L.C.


Han convivido con las tormentas de abril y las altas temperaturas de las últimas semanas. En general, han bandeado la circunstancia de cumplir ya cuatro meses viviendo en un improvisado campamento al raso. Sin embargo, la situación de las cerca de 120 personas que permanecen desde el pasado mes de abril acampadas en el Paseo del Prado para reivindicar el derecho a una vivienda digna se está tornando insostenible. A la espera de que esta misma semana el Ayuntamiento les convoque a una anunciada reunión, los 'sintecho' denuncian la llegada de grupos "conflictivos y violentos" al campamento.

Algunos de los acampados frente al Ministerio (Foto: Chema Barroso)

"Antes podíamos ducharnos y hacer la comida, pero desde que llegó esta gente ya no podemos". Manuel Antonio es una de las personas sin hogar que vive desde abril en un tienda de campaña frente al ministerio de Sanidad para exigir que se garantice el derecho fundamental de acceso a una vivienda. La última empresa para la que trabajó, cuenta, empezó a no pagarle las nóminas. "Se me fueron los ahorros en pagar habitaciones para vivir hasta que me quedé en la calle".

La Ingobernable facilitaba duchas y cocina a los acampados, pero los nuevos 'vecinos' están despertando reticencias

Ahora, comparte un techo de lona con su mujer -su hijo, de nueve años, vive en Murcia, con sus abuelos- y pelea por la visibilización del sinhogarismo acampado en pleno centro de la ciudad. Sin embargo, asegura que desde hace unas semanas algunos grupos de personas ajenos a su reivindicación se han instalado también en el asentamiento, que se dividió a finales de junio en dos, trasladándose algunas tiendas al entorno más próximo a Cibeles. Según relata a Madridiario, se trata de personas "drogodependientes o alcohólicas" que trajeron consigo "violencia y conflicto" y están complicando (más) la vida a él y sus compañeros.

"Antes nos dejaban ducharnos y cocinar en La Ingobernable (el Centro Social Autogestionado que okupa el número 9 de la Calle del Gobernador), pero desde que llegaron estas personas nos ponen más pegas porque no quieren que se les cuele gente conflictiva", lamenta.

Ropa tendida en el campamento de los sintecho (Foto: Chema Barroso)

Convivencia vecinal

Hasta ahora, y a pesar de la ya prolongada vida del campamento original, la convivencia con los vecinos de la zona estaba resultando pacífica y no problemática. El presidente de la asociación de vecinos de Sol-Barrio de las Letras, Víctor Rey, asegura a este digital que no se han recibido quejas al respecto. "Es más, algunos vecinos han bajado a apoyarles, llevarles comida o similar", apunta. Además, las tiendas no llegan a obstruir la calzada ni a impedir el paso, por lo que su presencia no afecta al normal funcionamiento de la vida en el céntrico barrio, según el portavoz de los vecinos.

"No pedimos dinero, no creamos problemas", explica Manuel Antonio. "Nosotros solo pedimos algo de comer a la gente que pasa o a la gente conocida, algo de ropa... solo queremos una vivienda digna", remata. No obstante, la llegada de estos colectivos problemáticos ha encendido el piloto de alerta. "Vienen cargados de bebida y drogas y montan jaleo hasta la madrugada", relata, y asegura que lleva "varias noches" sin dormir.

"Vienen cargados de bebida y drogas y montan jaleo hasta la madrugada"

"Yo me he puesto del lado de la ley", cuenta Manuel Antonio, y explica que se encarga "personalmente" de informar a la Policía cuando surge cualquier tipo de altercado. "Es un grupo minoritario, de unos quince, la Policía sabe quiénes son las personas conflictivas", añade. Su objetivo: que el campamento recobre la paz que, señala, se respiraba hasta hace poco.

Insalubridad

Otro de los incovenientes que han empezado a aflorar en el hasta ahora pacífico campamento está relacionado con la limpieza. Desde abril, los acampados se venían encargando de mantener unas condiciones higiénicas en la zona. Sin embargo, con la irrupción de los nuevos 'vecinos', el asentamiento se encuentra en un "estado de insalubridad total", denuncia Manuel Antonio, que señala a los recién llegados como los culpables de la suciedad.

Los olores e insectos se han multiplicado por la falta de limpieza en algunas zonas (Foto: Chema Barroso)

Soluciones a corto y largo plazo

Desde el Ayuntamiento aseguran ser "conscientes" de los cambios dentro del campamento del Paseo del Prado y señalan lo "delicado" de la situación por encontrarse ahora en el mismo lugar grupos de "perfil muy distinto".

En el aspecto más inmediato, según fuentes del Área de Familias, Igualdad y Bienestar Social del Consistorio, el Samur Social y la Policía Municipal han reforzado su presencia en la zona y se trata de atender las necesidades de estas personas, "en especial de las más vulnerables". Los propios afectados cuentan que el Samur les propuso trasladarse a un albergue municipal, pero que se negaron. "Ya sabemos lo que hay ahí; no son seguros, en cualquier momento dado te pinchan para robarte; son sitios peligrosos en los que si te ven con cinco euros son capaces de cortarte un dedo para robártelos", asegura Manuel Antonio, que subraya, además, que marcharse a un albergue supondría separarse de su mujer por las noches.

Vista general del asentamiento (Foto: Chema Barroso)

El responsable de Bienestar Social del Ayuntamiento se reunirá con los afectados esta semana

Bajando a la raíz del asunto, a la reivindicación que llevó a estas personas a acampar de forma indefinida, el equipo de Gobierno recuerda que "acabar con el sinhogarismo" en la ciudad es un objetivo que venía marcado en el programa electoral del ahora alcalde José Luis Martínez-Almeida. En este sentido, el Ayuntamiento presentará próximamente un programa para atajar la realidad de las personas que se ven abocadas a vivir en la calle, adelantan desde el área competente.

Por el momento, el delegado de Bienestar Social, Pepe Aniorte, adelantó el viernes que esta semana se reuniría con los 'sintecho' del Paseo del Prado porque, recalcó, la lucha contra el sinhogarismo es una "prioridad" para el Consistorio.

"Esperemos que puedan darnos alguna solución, si no a todos, a algunos... porque aquí hay mucha gente que se merece un hogar", indica Manuel Antonio. Mientras tanto, seguirá en el campamento. A pesar de que las cosas se están empezado a torcer, sigue siendo más seguro que dormir en las calles, defiende desde su experiencia. "A mí y a un amigo nos intentaron quemar vivos con alcohol, nos tiraron orina por la cabeza…", recuerda.

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