19 de octubre de 2019, 12:20:02
Política


"Nadie va a parar Madrid Central"

Investidura de Sánchez, primer 'round'

Por Diariocrítico


Entre fuertes aplausos y eufóricos apoyos, Pedro Sánchez comenzaba pasadas las 12:08 de este lunes su primer discurso de investidura con visos de salir adelante tras el fracaso de 2016, cuando acudió al Congreso con los únicos apoyos de Ciudadanos y la contrariedad de Podemos y sus socios. Tres años después, Sánchez llegaba con casi 40 escaños más de presencia socialista, pero con la circunstancia de tener que pedir el apoyo para, por primera vez en democracia, formar el primer gobierno de coalición de nuestra reciente historia democrática.

Ni Suárez, ni Calvo Sotelo, ni González, ni Aznar, ni Zapatero ni Rajoy lo hicieron. Tampoco él tras la moción de censura a Rajoy, que le llevó a formar un gobierno monocolor para disgusto de Podemos. Sánchez también llegó al debate de investidura sin cerrar del todo el acuerdo con Unidas Podemos para asegurarse los votos, pero aun así realizó un discurso que anticipaba ese escenario como el único posible para evitar la repetición de elecciones.

La foto de Colón

Sánchez comenzó con un pequeño repaso histórico a nuestra reciente democracia pero, sobre todo, fuertes reproches a los partidos de centro-derecha. Les criticó apoyarse y aliarse con la ultraderecha en la famosa foto de Colón y obligarle a buscar todo tipo de votos ante su oposición a la investidura, justo lo mismo que él hizo a Rajoy en 2016: el 'no es no' que le costó temporalmente el puesto al frente del PSOE.

Defendió que los españoles votaron por un "gobierno progresista" y exigió desbloquear la Cámara para formar gobierno y poder iniciar la investidura. Les pidió a PP y Ciudadanos, sin nombrarlos, una oferta de pacto de Estado, pidiendo reformar el Artículo 99 de la Constitución, que permite relajar las condiciones para una investidura y así evitar amenazas de repeticiones de elecciones. Una petición que no gustó en Podemos, pero que asumieron como inevitable.

Sus principales objetivos programáticos

Entre los objetivos que quiso destacar, habló de 6 puntos ya conocidos en anteriores intervenciones:

  1. Un empleo digno y la sostenibilidad del sistema público de pensiones (con especial alusión a los riders).
  2. Los impuestos que pagan las multinacionales tecnológicas y empresas digitales (mencionó el reciente caso conocido sobre Netflix).
  3. La emergencia climática que acucia a España, mencionando la sequía, lo incendios, la contaminación del aire que mata y acorta la vida.
  4. La igualdad real y efectiva entre hombres y mujeres: habló del machismo criminal en claro reproche al tratamiento que hace Vox y que influye a PP y Cs en su nomenclatura ("violencia intrafamiliar").
  5. La desigualdad social, la exclusión social severa, la pobreza infantil, las condiciones de vivienda, la falta de acceso a una vida digna en la cuarta economía de la zona euro y 13ª del mundo.
  6. El reto de Europa: la unidad está amenazada por quienes nunca creyeron en ella, explicó Sánchez. Pidió proteger los valores europeos basándose en la lucha contra el cambio climático y reforzando un ente económico que haga frente a las amenazas globales.

La impasible bancada de Podemos

Sánchez, sin citar a Podemos, pidió el apoyo para seguir progresando la sociedad española llevando a ejecución los 6 retos expuestos "con urgencia", para no perder el "tren del progreso", y con el problema, admitido, de que la economía "crece de manera robusta" pero que sufre una desaceleración evidente.

En diversos momentos del discurso de Sánchez, llamaron la atención tanto el silencio como la ausencia de aplausos de la bancada de los diputados de Unidas Podemos a la exposición de los principales puntos de acción que seguramente firmarán conjuntamente ambos partidos, si es que hay finalmente un acuerdo. Los 42 diputados quisieron dejar claro que, sin acuerdo previo, no hay lugar para el entusiasmo.

Y eso que el aspirante a presidente no dejó de lanzar propuestas sociales, como una reforma urgente del Estatuto de los Trabajadores "para las próximas generaciones", convocando un diálogo social entre sindicatos y empresarios del país. También propuso un Estatuto del Becario para evitar la explotación y la precariedad de este tipo de nuevos trabajadores. También se comprometió a aprobar un plan de retorno de los emigrantes que se marcharon con la crisis, con el objetivo de recuperar el "talento" perdido.

Asimismo, hubo guiños para la izquierda con referencias a la memoria histórica: "40 años después, el Gobierno espera cumplir la Ley de Memoria Histórica y el mandato de esta Cámara, porque una democracia no puede tener un mausoleo dedicado al dictador", explicó.

Foto: EP

Inversiones en Educación y conocimiento

Sánchez se comprometió a un aumento de inversiones en la educación y en el I+D, creando en el caso de este segundo punto una suerte de ICO especial para proyectos de nuevas tecnologías y desafíos digitales. Incluso prometió bonos sociales para que toda la sociedad tenga acceso a Internet, evitando la "exclusión digital".

También anunció fondos contra la desinformación y la falta de ciberseguridad. "En esta legislatura les propongo comenzar una segunda gran transformación que apostará, de forma decidida, por la Educación y el Conocimiento", expuso. Además, anunció 80 nuevas ofertas en Formación Profesional, relacionadas con los retos digitales: 5G, diseño de videojuegos, ciberseguridad, big data... algo que entendió fundamental para los nuevos jóvenes y sus proyectos de estudios.

En clave madrileña

En materia de medio ambiente fue muy contundente Sánchez: "Nadie va a parar Madrid Central", dijo el presidente en funciones sobre los derechos de los ciudadanos a "respirar aire limpio", con la necesidad de no estar a la cola de la Unión Europea, con altos costes sanitarios y sociales. Un claro mensaje a la derecha, que ha querido parar Madrid Central y que mantiene en ocasiones discursos que ponen en entredicho el cambio climático global y que esté causado por la acción humana.

Propuso para los jóvenes y el resto de la población seguir ahondando en las medidas para limitar la subida de los precios del alquiler de la vivienda, así como luchar contra la España vaciada, la corrupción (medidas para proteger al denunciante)... Eso incluyó una propuesta para acabar con los aforamientos de los políticos.

Foto: EP

Asimismo, Sánchez anunció que es momento de impulsar una Ley de eutanasia, una ley de derechos digitales, una ley de libertad de conciencia, mejorar la discriminación de género y al colectivo LGTBI, mejorar el derecho al voto para los españoles que residan fuera de nuestras fronteras... También se acordó de los animalistas con una ley de bienestar animal a nivel nacional, así como otra ley contra la adicción a las apuestas, que dijo se ceban especialmente con las clases más desfavorecidas y que alcanzan a los menores.

Por último, pidió continuar reparando la imagen de los caídos por la democracia, reparando a las víctimas del franquismo, "siguiendo las recomendaciones de Naciones Unidas", citó. Recordó que era el segundo país del mundo con un mayor número de desaparecidos, en referencia a los muertos en las cunetas por la Guerra Civil.

Balance del discurso

Sánchez acababa a las 13:59, casi 2 horas después, un discurso que terminó no tanto con palabras hacia Unidas Podemos, que también (un guiño demasiado escaso, por la recepción que tuvo), sino hacia la derecha, recordando que no deben bloquear la investidura.

De su larga intervención destacaron varias cosas, pero sobre todo el silencio absoluto sobre los asuntos territoriales de la nación: ni se mencionó a Euskadi ni a Cataluña en ningún momento, aparcando cualquier oferta política a los partidos independentistas y provocando cierta decepción a la hora de pedir su apoyo o su abstención.

Fue un discurso evidentemente demasiado triunfalista, como si no necesitara el apoyo de otros partidos, que le valía igual que haya o no acuerdo con Podemos, porque usó muchos comodines de corte progresista pero sin mencionar a sus socios, que deben ser Unidas Podemos para lograr la investidura. En definitiva, un discurso que comprarían muchos, pero que habrá que ver quién y cuándo.

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