22 de octubre de 2019, 21:01:35
Medio Ambiente


La biodiversidad autóctona se recupera en la Casa de Campo

Islas para la biodiversidad madrileña en el lago

Por Sergio Ríos


A escasos kilómetros de los edificios, los coches y el estilo de vida acelerado de una ciudad como Madrid se encuentra un pulmón verde de 1.722 hectáreas. La Casa de Campo, creada en el siglo XVI y abierta como parque público en 1931, supone uno de los lugares favoritos para aquellos madrileños que buscan relajarse o practicar algún deporte. En su interior, el lago es una de las señas de identidad, un emplazamiento que ahora pretende convertirse en un lugar de referencia en el fomento de la fauna y flora autóctonas.

Seis islas artificiales vegetadas de ocho y 12 metros cuadrados

Después de una importante reforma, en la que se acometieron reparaciones en los muros del lago y los alrededores, este estanque artificial experimentó hace pocos meses un importante cambio de imagen tras años de deterioro. Sin embargo, las novedades siguen llegando, en favor del fomento y cuidado de la naturaleza de la zona. Hasta seis islas artificiales fueron colocadas dentro del agua antes de la primavera con el objetivo de crear, poco a poco, un entorno favorable para varios tipos de aves e insectos, además de ampliar la cantidad y variedad de especies vegetales. De hecho, en estos meses, en la superficie de estos nuevos inquilinos del lago de la Casa de Campo ya han brotado distintos tipos de plantas acuáticas.

Se trata de seis islas semirrígidas vegetadas: dos, de ocho metros cuadrados, y cuatro, de 12. Estas superficies se han servido del principio de cultivo en hidroponía, es decir, mediante el uso de plantas acuáticas, como el lirio amarillo o el junco lacustre, cuya raíz se ha desarrollado en el agua. Se encuentran ancladas al fondo del lago y, aunque giran sobre su eje por el movimiento del agua, permanecen en los lugares que han sido seleccionados para ellas.

Santiago Soria, jefe del servicio de biodiversidad del Ayuntamiento de Madrid. (Foto: Chema Barroso)

El objetivo de este proyecto es "fomentar al máximo las posibilidades de biología de la Casa de Campo", según explica a Madridiario Santiago Soria, jefe del servicio de biodiversidad del Ayuntamiento de Madrid, quien destaca el valor ambiental de la Casa de Campo: "Es el hijo, biológicamente hablando, del Monte del Pardo, que es el punto más rico que tiene Madrid en cuanto a biodiversidad".

Nuevas especies

Estas islas flotantes llegan al lago del gran pulmón verde de Madrid con tres misiones principales. Por un lado, servirán como elemento de protección y lugar de anidamiento de aves acuáticas. Además, ayudará a la depuración del agua, gracias a las raíces de estas plantas acuáticas, que absorben los nutrientes del agua. Por último, estos nuevos ecosistemas fomentarán las poblaciones de insectos. "Muchos de estos insectos son predadores, como las libélulas o los caballitos del diablo, así que nos quitan mosquitos", explica Soria, y añade que también sirven de alimento para aves como los aviones, las golondrinas o los vencejos.

Las islas servirán para el anidamiento de aves, ayudarán a depurar el agua y fomentarán las poblaciones de insectos

De hecho, las aves son una parte importante de esta iniciativa y se espera que nuevas especies aparezcan en un futuro y se sumen a las que ya anidan en la Casa de Campo, como el ánade real, la focha o el zampullín pequeño. Sin embargo, el llamamiento a los nuevos habitantes ha de hacerse con cautela, según subraya el jefe del servicio de biodiversidad del Ayuntamiento, quien explica que se debe tener un especial cuidado con especies invasoras como el Ganso del Nilo. "Una muy pequeña población no haría daño, sería prácticamente ornamental, pero una gran población podría ser un problema para la ciudad de Madrid", advierte.

Soria reconoce que es difícil predecir qué aves pueden llegar en el futuro a la Casa de Campo, llamadas por estos nuevos espacios flotantes especialmente diseñados para ellas. En el apartado de flora sí se espera que, en concreto, broten plantas como el junco churrero, las eneas o algunos plumeros.

El mejor mantenimiento, el respeto

Además, el desarrollo de estas islas requerirá de un mínimo mantenimiento para que las condiciones sean óptimas. Esto es, según Soria, porque "están hechas con material reciclado, que aguanta perfectamente los rayos ultravioleta, la humedad y las heladas que vamos a tener en inviernos sucesivos". Además, añade que la vegetación es "autóctona, una vegetación lacustre, que es la que tiene que haber y suponemos que irá a mejor".

Sin embargo, destaca que "el peor problema al que nos vamos a enfrentar y que no debería existir es la limpieza". En este aspecto, afirma que es posible que puedan acumularse residuos que algunos visitantes tiran al lago, ya que, asegura, solo con que un uno por ciento de las personas que pasan a diario por la Casa de Campo no respete la limpieza de la zona, el entorno se verá afectado. Por ello, añade, "es necesario que la gente esté concienciada" ya que, aunque respecto de la fauna se ha avanzado en este sentido, "con la flora todavía cuesta, a la gente le parece menos dañino".

Ahora, la conservación de estas peculiares islas depende en gran parte de todos. Aunque esta acción es la primera de este estilo que el Ayuntamiento ha realizado en la ciudad, fuentes consistoriales afirman que se trasladará este modelo a otras zonas de la capital. Todo ello, dentro de un programa de fomento de la biodiversidad de Madrid en el que están previstas distintas acciones acuáticas y terrestres. Una manera de devolverle a la naturaleza una parte de Madrid que merece.

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