15 de septiembre de 2019, 20:30:48
Opinión


Posdata a una carta de Carmena

Por Ángel del Río


Manuela Carmena llegó tardíamente a la política activa, abducida por los cantos radicales de sirena de Pablo Iglesias, que se anunciaba como el redentor de la clase obrera, de los desfavorecidos y los parias de la sociedad. Y la forma inopinada, la veterana jurista defensora de causas sindicales, se vio sentada en el sillón de la alcaldía más importante de España: la de la capital,

Con ánimo comenzó una etapa para ella desconocida y jamás pensada. Empezó a cogerle el tranquillo a eso de las ocurrencias, las prohibiciones, las restricciones a la movilidad ciudadana, los viajes institucionales, las prebendas y los favoritismos. Pero luego llegaron días de problemas internos, de desavenencias con los propios y de serios distanciamiento con los ajenos; incluso días de angustia, de amargura, de hospital. A punto estuvo de caer en la tentación de dejarlo todo y volverse a la apacible calma hogareña de la jubilación bien ganada. No se atrevió a dar ese paso atrás, convencida por los más cercanos, sobre todo por los suyos más próximos a los cargos públicos, de que debía continuar.

Y no solo se quedó sentada en su sillón de la alcaldía, sino que le cogió tanto aprecio que quiso volver a sentarse en él, compitiendo en las elecciones, fuera de Podemos, del aprecio y la comprensión de Pablo Iglesias, que tanto la había animado para repetir candidatura. Y lo hizo, creando su propia plataforma, Más Madrid, con la que ganó las elecciones, pero no con la mayoría suficiente para volver a ser alcaldesa.

No había llegado tarde a la política, para quedarse liderando la oposición municipal. Dejó su acta de concejala y se marchó del Ayuntamiento. Ahora espera que desde el futuro gobierno de Pedro Sánchez, le llegue una oferta. Mientras tanto, se lame sus heridas. Cree que no fue justo que no la dejaran repetir como alcaldesa. De ello culpa en buena parte a Pablo Iglesias, y expresa, allá dónde puede, su frustración. Por ejemplo, en una carta a Mario Isea, embajador de Maduro en Madrid, en la que se queja de que el pacto entre PP, Ciudadanos y Vox le impide gobernar cuatro años más: “Hoy concluye mi mandato como regidora del Ayuntamiento de Madrid tras las elecciones municipales. Como bien sabes, aunque la candidatura que encabezaba ganó las elecciones, el pacto alcanzado entre Partido Popular, Ciudadanos y Vox no permite poder continuar con el desarrollo de nuestro proyecto para mi querida Madrid".

POSTDATA:

Manuela Carmena ha vivido la misma situación que Esperanza Aguirre en 2015: la candidata del PP, ganó las elecciones, pero el Pacto Ahora Madrid y sus allegados, con el apoyo del PSOE, la hizo alcaldesa a Carmena. ¿De qué se lamenta ahora?

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