16 de noviembre de 2019, 3:44:01
Cultura y ocio

BIENVENIDOS A PALACIO 2019


Así es el Palacio de Fernán Núñez

Un paseo por el Palacio de Fernán Núñez

Por Susana Pérez


Situado en el barrio de las Letras, en la calle de Santa Isabel 44 -cerca de la estación de Atocha-, el Palacio de Fernán Núñez es uno de los más prestigiosos de la nobleza madrileña del siglo XIX y parte del XX.

Este histórico edificio, todavía poco conocido, es -desde 1985- sede de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles-, Se puede visitar hasta enero de 2020 a través de la iniciativa ¡Bienvenidos a Palacio! que organiza puntualmente la Comunidad de Madrid y permite acceder a varios edificios singulares normalmente cerrados al público, de forma gratuita.

Este palacio, adquirido en 1941 por la Compañía de los Ferrocarriles del Oeste de España, pasó a ser sede del Consejo de Administración de RENFE a raíz de la nacionalización de las compañías ferroviarias. Actualmente es propiedad de Adif y de Renfe. Su origen se remonta a 1753 cuando Blas Jover, miembro del Consejo de Fernando VI, construye su vivienda en unos terrenos obtenidos por la parcelación de los huertos del Convento de Santa Isabel. Anteriormente, los terrenos en los que se edificó el Convento los ocupaba la 'Casilla de Atocha', propiedad de Antonio Pérez, secretario de Felipe II.

En 1769, tras varios traspasos de la propiedad, Miguel José María de la Cueva, XIII duque de Alburquerque y IV marqués de la Mina, adquiere y transforma la vivienda. En 1803 fallece y, debido a problemas sucesorios, el edificio se utiliza como cuartel, hospital y viviendas. En 1815, Felipe María Osorio de la Cueva, VII conde de Cervellón, hereda la mansión. Posteriormente contrae matrimonio con María Francisca de Asís, II duquesa de Fernán-Núñez, y reforman la mansión entre 1847 y 1849 convirtiéndola en el Palacio de estilo romántico que se conserva actualmente. Este nuevo palacio se convierte en uno de los centros de la vida social madrileña.

Se articula en dos áreas: la noble y la de servicio. La parte noble, la que mejor se conserva, está decorada con alfombras y tapices de la Real Fábrica de Santa Bárbara, algunos basados en cartones de Goya, lámparas de cristal de Murano y Baccarat, sedas y otros elementos de lujosa factura. La de servicio es la que se transforma en oficinas a partir del año 1941.

Entre los ambientes más destacados pueden citarse el Salón de Baile que recuerda la Galería de los Espejos de Versalles, el Salón Isabelino y el Comedor de Gala. También tiene protagoniso el jardín, diseñado por arquitectos y paisajistas parisinos.

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