16 de octubre de 2019, 7:42:09
Distritos


La cara menos amable de las celebraciones del Orgullo

El gran acto de incivismo que deja el Orgullo

Por MDO


Mientras que la delegación del Gobierno cifró en 400.000 personas la asistencia a la 41º manifestación del Orgullo en Madrid, la organización destacó que millón y medio de personas se acercaron hasta el eje Prado-Recoletos para reivindicar una Ley Estatal LGTBI, fundamentalmente centrada en los derechos de las personas trans, que garantice la igualdad de derechos para el colectivo, así como recordar los disturbios de Stonewall y homenajear a los mayores que abrieron el camino en su época para conseguir los derechos que ahora posee el colectivo.

La protesta trascurrió sin mayores incidentes, excepto la paralización de la comitiva durante un tiempo debido a los gritos e insultos que recibió el grupo Ciudadanos cuando desfilaba con su pancarta. Los manifestantes les increparon con gritos de "fuera, fuera", les arrojaron agua y latas, a lo que ellos respondieron con gritos de "libertad".

El Samur atendió a un total de 385 personas en las fiestas, de los cuales la mayoría fueron por lipotimias, caídas, contusiones y pequeños cortes. De ellos, 32 requirieron ser hospitalizados. Los casos más graves fueron los de cuatro personas que cayeron de una carroza durante la manifestación. Uno de ellos fue trasladado grave al Hospital Clínico con fracturas en la pelvis y el pie izquierdo, así como una herida en el mentón que precisó sutura.

También, un hombre ha sido detenido por apuñalar en los glúteos a otro en la plaza del Rey. El joven herido acudió por su propio pie al puesto del Samur, de donde fue trasladado al Clínico en estado grave. El agresor huyó del lugar, pero los agentes desplegados por la zona le consiguieron arrestar.

Acabada la fiesta, queda la suciedad

Tras la manifestación, todos los escenarios repartidos por la ciudad comenzaron la fiesta con diferentes conciertos y sesiones de música que se prolongaron hasta altas horas de la madrugada. Como en cada evento de grandes magnitudes que se celebra en Madrid, surgen los dos grandes problemas a los que se enfrentan los vecinos de Centro: el ruido y la suciedad.

La estampa a las 6:30 de la mañana se tornaba apocalíptica, con un mar de plástico y basura cubriendo las calles y plazas más importantes del centro, ríos de heces, papeleras y contenedores a rebosar y alféizares, bordillos y bancos haciendo de posavasos improvisados. El vandalismo también ha tenido cabida en esta noche: la placa de la Plaza Pedro Zerolo ha sido completamente arrancada.

Desoyendo las recomendaciones de Greenpeace y la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB), que pidieron un Orgullo "libre de plásticos", con vasos, botellas y bolsas reutilizables y reciclar todos los residuos, Madrid ha amanecido esta mañana con un escenario completamente distinto, que hace saltar las alarmas sobre la concienciación de la gente acerca del medio ambiente y el cambio climático.

Para encargarse de todo el desorden, se habían previsto refuerzos en el dispositivo de limpieza, aumentado con 641 jornadas laborales de trabajadores y otras 282 jornadas de maquinaria. Para este sábado se habían colocado 375 contenedores y tres "islas ecológicas" (con contenedores para todas las fracciones de residuos).

Los efectivos emplearon 13 baldeadoras para la limpieza con agua a presión, 25 barredoras, tres camiones de recogida y compactación de residuos y 13 camiones ligeros de caja abierta para devolver a la ciudad a su estado anterior. Asimismo, desde las 20:00 dos camiones de carga trasera actuaron coordinadamente con el SELUR para recoger los restos tras el paso de la manifestación.

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