19 de septiembre de 2019, 17:17:45
Opinión


El cambalache de Madrid

Por Jaime Cedrún


“… Vivimos revolcaos en un merengue / y en el mismo lodo / todos manoseaos / hoy resulta que es lo mismo / ser derecho que traidor / ignorante, sabio, chorro / generoso o estafador / ¡Todo es igual! / ¡Nada es mejor! / Lo mismo un burro / que un gran profesor…” Cambalache.

Esa letra la han puesto de moda las tres derechas con los cambalaches especialmente vergonzosos como el que estamos viviendo en España y particularmente en Madrid tras las elecciones.

Los líderes de los partidos políticos de las tres derechas viven “revolcaos en un merengue, y en el mismo lodo, todos manoseaos…” donde lo único que parece importar es obtener el poder, y después… “ya veremos lo que hacemos”, por eso son capaces de hacer las concesiones que hacen a la extrema derecha de Vox. Llámesela como se quiera (neofranquista, postfranquista, retardofranquista, nacionalcatólica…), pero extrema derecha al fin, como parece que nos tienen que venir a recordar desde medios de comunicación y políticos europeos.

Si existe influencia de la extrema derecha es porque PP y Ciudadanos lo están consintiendo. Son ellos los que están abriendo el camino. En Madrid capital ya estamos padeciendo los viejos nuevos modos.

De la noche a la mañana se cierran espacios vecinales, se censura parte de la campaña del Orgullo LGTBI, se retiran pancartas en defensa del refugio y aquellas que intentan concienciar contra la violencia machista, eso que ahora quieren calificar como “violencia intrafamiliar”. Es decir, algo que ocurre en el interior de las familias y donde la sociedad no tiene que entrar según su visión patriarcal del mundo. Y no nos engañemos, son retrocesos que nos llevan a planteamientos franquistas y nacionalcatólicos.

La actitud del nuevo alcalde del PP, José Luis Martínez-Almeida, en su alianza con Ciudadanos y Vox sigue siendo un cambalache, “… hoy resulta que es lo mismo, ser derecho que traidor, ignorante, sabio, chorro, generoso o estafador…” Han dejado claras las viejas obsesiones de la trasnochada derecha madrileña en la que lo fundamental son los desfiles, de vergüenza ajena, de la policía municipal. Y entre esas obsesiones hay que destacar su negacionismo en asuntos muy relevantes, como es la salud de toda la ciudadanía y la marcha atrás en la configuración de una ciudad más transitable y menos contaminada.

En pocas semanas, Almeida ha sido capaz de poner de acuerdo a miles de personas para manifestarse el próximo sábado en favor de Madrid Central. Para CCOO de Madrid, las restricciones al transporte privado, comenzadas por el PP de Gallardón y continuadas por Ana Botella, no puede tocarse.

Si se quiere mejorar, el alcalde debería convocar al Consejo Local donde estamos sindicatos y patronal y evaluar con rigor cómo afecta a la salud de las personas, a la movilidad de trabajadores y trabajadoras, a la actividad económica de los comercios… incluyendo situaciones como el cierre del Metro de Gran Vía o las obras de la plaza de Canalejas.

Lo que es vergonzoso es que hasta la Organización Mundial de la Salud denuncie la desaparición de Madrid Central, más aún cuando nuestra ciudad está a la cabeza de contaminantes y a la cola en medidas disuasorias.

El modelo de ciudad, como nos dejó claro en campaña Isabel Díaz-Ayuso es el del atasco porque le da alegría a su corazón... El caso es que el cambalache se desborda con estas tres derechas cuando, en esta nueva forma de hacer política, hay de por medio “pactos secretos”. El PP que nos trajo una corrupción institucionalizada, aún sin resolver, ahora se crece en la opacidad de pactos que desconocen hasta sus socios de gobierno.

Respecto al cambalache de la Comunidad de Madrid, tengo el convencimiento de que Vox no debe gobernar la Comunidad de Madrid. En la región, la ciudadanía ha aislado a la extrema derecha, convirtiéndola en casi extraparlamentaria con un 6 por ciento. Madrid no quiere que PP y Ciudadanos sean marionetas de ese 6 por ciento.

Yo, públicamente he expresado que la región debe ser gobernada por Ángel Gabilondo y el PSOE, creando un acuerdo de Gobierno lo más amplio posible porque necesitamos un acuerdo de Gobierno sin extrema derecha que abra el diálogo político y social, las posibilidades de pactos para que se desarrollen todos los compromisos.

En nuestra región ha habido pequeños avances que no pueden paralizarse y hay que desarrollar, como el Plan de Industria; hay que evaluar y activar la Estrategia por el Empleo; dar un nuevo impuso al Plan Director de Salud Laboral. Hay que abordar algo tan importante como es la desigualdad social, el desequilibrio territorial y, especialmente, la revolución tecnológica y la digitalización. Y todo esto reforzando el Consejo de Dialogo Social y poniendo en valor la negociación y el acuerdo tripartito entre empresarios, sindicatos y Gobiernos.

Para abordar estos asuntos, que configurarán nuestra región en los próximos años, es necesario un Gobierno serio porque… “¡no todo es igual! / ¡Nada es mejor! / Lo mismo un burro / que un gran profesor…” Madrid es la locomotora de España y no puede estar bajo los mandos de un gobierno friki. Hay que poner punto final a los juegos de poderes porque Madrid es la región más rica de España y no puede permitirse el lujo de tener ni una sola persona pobre ni asistir a un desequilibrio territorial que rompe la región sin hacer nada.

Necesitamos terminar con el cambalache y constituir un gobierno regional serio y estable. Necesitamos cambios, gobierne quien gobierne, o en Madrid habrá conflicto. Y no será el mayor problema la conflictividad, sí lo será que perderemos una nueva legislatura.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid

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