19 de noviembre de 2019, 2:35:39
Cultura y ocio


New Day regresa con Fever

'Fever', lo nuevo de New Day

Por Sergio Ríos


Dos años después de su primer álbum, New Day regresa con Fever, un nuevo trabajo formado por estilos muy distintos y la sensación de querer vivir al máximo cada momento. Amparo Llanos y Jota Armijos, dos de los integrantes del grupo, atienden a Madridiario para hablar de algunas de las claves de este disco, las impresiones desde su lanzamiento o las experiencias después de muchos años en el mundo de la música, en el que empezaron y triunfaron con la mítica banda madrileña Dover.

New Day nació a partir del fin de Dover, pero es realmente un grupo que empezó de cero. ¿Cómo se afronta este nuevo comienzo? ¿Cómo supera el vértigo que puede dar este volver a empezar?

Amparo Llanos (A.L.): Pues es muy buena pregunta. Es curioso, porque cuando has estado muchos años en un grupo que ha tenido mucho éxito, que ha significado mucho, que ha generado muchas polémicas a lo largo de muchos años… Para volver a empezar lo que hay que tener es muchísimas ganas. Es decir, tener las ganas absolutamente intactas, porque vas a tener que volver a hacer cosas que hacía tiempo que no hacías, con todo lo bueno y lo malo que tiene eso. A mí lo que me pasa es que eso precisamente no me da ningún vértigo (ríe). El vértigo, para mí, solo te puede dar si estás en la cima del éxito, que te están tirando pequeños dardos y tú estás ahí, haciendo equilibrios. Eso puede dar vértigo, pero cuando estás abajo y tienes que subir, todavía no tienes vértigo.

El primer trabajo de New Day, Sunrise, fue autoproducido. ¿Cómo fue a esa experiencia? Supongo que no muy fácil...

"Desde que empezamos, hasta este mismo instante, no hemos parado"

Jota Armijos (J.A.): Pues básicamente eran ganas de sacar el primer disco. Además, desde que empezamos hasta este mismo instante, no hemos parado. Primero era ensayar para preparar unas canciones entre Samuel [Samuel Titos, el tercer integrante del grupo y procedente, como Amparo, de Dover], Amparo y yo. Luego había que prepararlas para directo, luego preparar un disco… Y así no hemos parado hasta este segundo disco de ahora; y suma y sigue.

A.L: Lo difícil de hacerte tu propio disco sin una compañía es si no te gustan los números, la contabilidad, los mails de la administración… Entonces, esa parte es un pequeño gran coñazo y a nosotros no nos gusta nada; para eso somos artistas 100%. A mí me dan alergia los bancos, las cuentas, los recibos... Todas esas cosas son la parte mala. La parte buena es que hacíamos lo que queríamos. Pero, estar respaldado por un sello, te deja a ti como artista tiempo para hacer lo tuyo y que los otros se ocupen de lo suyo, que es lo que saben.

Hablemos de Fever, que es un disco con canciones de estilos totalmente distintos. Con el primer trabajo se habló de un disco excéntrico, que reflejaba el mundo interior de los tres. ¿Qué refleja Fever? ¿Qué une a todas esas canciones tan diferentes?

A.L: Yo creo que lo que une a todas las canciones de Fever es que están hechas en un período relativamente corto. También, el motivo para hacer todas esas canciones, que era ese estado vital en el que uno no quiere mirar hacia atrás ni un momento, solo quiere ir hacia delante, cumplir sueños y deseos que no sabes ni muy bien cuáles son, pero que son los que conforman el estar vivo. A mí me pasa mucho cuando es todavía invierno y llega un día de primavera buenísimo, y de repente hueles en el ambiente como un deseo de tenerlo todo, ¿no? Pues eso es, me explico mal, pero es que es difícil (ríe).

Se comenta que los gustos musicales de los tres son bastante distintos y es algo me llama mucho la atención...

J.A: Tan distintos no, porque evidentemente somos fans de la música y nos gusta escuchar música desde pequeños. Lo que pasa es que cada uno hemos tirado por caminos diferentes. Mi adolescencia fue diferente de la de Amparo y la de Samuel; yo creo que se basa más en eso.

A.L: Hay muchas veces, sobre todo entre tú y yo (Jota y Amparo), que igual en una canción del año de la polca pues sí coincidimos. Más que nada coincidimos en que, cuando estamos haciendo una canción y ya se ve el resultado, nos gusta a los tres. Podría ser que yo viniera ahora con una canción y que Jota dijera ‘pues yo no lo capto’, pero no. Nos comunicamos ahí muy bien los tres.

¿Influyen esos caminos distintos a la hora de componer las canciones de cada uno de los discos?

A.L: Yo creo que es lo que dice Jota, que nos gusta la música mucho.

J.A: Yo también pienso, aunque no me gusta comparar, que puede ser como si hubiera un plato que de repente te gusta mucho y hay otro que te gusta menos, pero que de repente te lo comerías más veces. Pues algo así. Es una variación muy, muy gorda.

A.L: Aun así en la furgoneta, Jota va de copiloto y a veces le obligamos a bajar la música cuando pone algunos grupos, le decimos ‘baja eso tío o ponte los auriculares’ (ríe). No nos hace caso, todo hay que decirlo (entre risas).

Vamos a adentrarnos un poco en el terreno de la política. Y es que parece que la cultura siempre está en un segundo plano en este sentido, siempre está al final de los programas electorales. ¿Los políticos no valoran lo suficiente de la cultura? ¿Qué es lo que tendrían que cambiar en ese sentido?

"Es increíble que los políticos y las políticas no valoren la cultura"

A.L: La verdad es que es increíble que los políticos y las políticas no valoren la cultura, porque todos somos seres humanos paraculturales. Es que nos comunicamos y nos desarrollamos a través de la cultura, todos tenemos unos parámetros que son distintos y depende de los ámbitos en los que cada uno se mueve, depende de la educación, de mil cosas… Pero todos nos movemos a través de la cultura y nos relacionamos con otros a través de ella.

Yo creo que lo que pasa es que, por lo menos aquí en España, cuando se habla de cultura solo se incluye a la alta cultura. Y se piensa que esa alta cultura es para cuatro y entonces tampoco hay que molestarse, porque los votantes y las votantes son muchísima más gente que esos cuatro de la alta cultura. Y mientras, la cultura popular está dejada de la mano de Dios. Creo que lo que sí que estaría muy bien es que los que mandan se preocuparan un poco de que la cultura popular tenga su nivel. Se dice que, supuestamente, ahí son los medios de comunicación y otra gente, no los políticos que tienen que darle importancia.

Amparo dijo en alguna entrevista que en la música a veces es complicado saber cómo llegar a la gente. Pero este disco está logrando un importante seguimiento en redes sociales y una presencia habitual en festivales… ¿Puede que este disco traiga un tipo de música que a lo mejor ahora es complicado encontrar entre los artistas nacionales?

A.L: Sí. Tenemos la sensación de que lo que hacemos en New Day está un pelín a contracorriente ahora mismo. No es el pop o rock cantado en español, incluso muy masculino en muchos sentidos. Lo que nosotros hacemos no tiene que ver con eso, es otra cosa. Y hay quien no te entiende y quien nos va descubriendo. Pero creo que lo que le pasa a todos los artistas, incluso a los que ya son más conocidos. Somos muchísimos grupos y nosotros defendemos lo nuestro y otros defienden lo suyo. Es una lucha, como como todo en la vida, y está bien, no es una queja.

Cuando digo que es difícil llegar a la gente es porque la gente son muchísimas personas. ¿Cómo se llega a muchísimas personas? Pues unas cuantas tienen suerte y los demás, pues se tienen que poner a la cola y buscarse un huequito. Pero vamos, que yo no me puedo quejar. Nosotros, aun así, estamos con muchísima ilusión defendiendo lo que hacemos, porque nos gusta mucho.

Fever lleva relativamente poco tiempo en el mercado -se lanzó en marzo-. ¿Está teniendo el impacto o la acogida que esperaban?

A.L: Pues es que, como no esperábamos nada (ríe), nosotros estábamos ahí, haciendo nuestro segundo disco pensando en la suerte que teníamos de que Mushroom Pillow nos lo quisiera editar y nos estuviera pagando una grabación en un buen estudio con un productor maravilloso que es Carlos Hernández. Ya con eso nos estamos dando con un 'cantazo' en la boca. De todas maneras, a nosotros nos pasa, como a todo el mundo que hace canciones, que en abstracto, cuando lo estás haciendo, quieres que lo escuche todo el planeta y que le guste que todo el mundo, que todos empaticen con lo que tú estás haciendo. Pero la experiencia también te dice que hay que trabajar mucho, y yo estoy muy contenta. Tocamos todos los fines de semana… ¿qué más se puede pedir?

Jota Armijos y Amparo Llanos, integrantes del grupo New Day (Foto: Chema Barroso)

Esta pregunta es un poco típica, pero tengo que hacerla. Muchos artistas se ven influenciados por otros. ¿Qué es lo que influencia a New Day como grupo y a sus miembros en concreto?

A.L: A mí me inspira el recuerdo que tengo de la sensación increíble que me producían muchas canciones que escuché a lo largo de mi vida. Canciones de cuando era una niña, cuando era adolescente, cuando era joven, de hace 10 años, 15 años… Muchas de esas las escucho ahora y no me producen ya nada, porque ya las he escuchado mucho, pero es el recuerdo de la sensación que me produjeron. Eso es lo que a mí me resulta absolutamente inspirador.

Siguiendo con la inspiración. En una ciudad como Madrid, que tiene un poco de todo, ¿hay algún sitio en especial que ayude a crear las canciones?

A.L: Madrid tiene de bueno que es esa mezcla explosiva de un montón de cosas. A mí me ayuda muchísimo, me inspira y me pone en el estado mental bueno para componer el Retiro por las mañanas. Muy pronto por la mañana, cuando hay poquísima gente, me voy allí a leer con mi bicicleta y eso ya me produce como un estado abierto de alerta por si pasa una canción. Luego, es que Madrid es muy dinámico. La Gran Vía es muy dinámica, pero el Madrid de los Austrias también; todo el centro de Madrid para mí es muy inspirador.

J.A: A mí, la separación que hay entre la Plaza de Olavide y Malasaña, pues tardas a lo mejor en llegar menos de 10 minutos, pero el ambiente que hay en Malasaña y Olavide es totalmente diferente. Eso mola un montón, porque estás en una zona a una historia y, de repente, pasas a otro campo que es otra locura. Yo creo que también es lo bonito, que puedes coger un poco de todo.

Recordando a Dover, fue un grupo que pasó por etapas muy distintas. Del rock pasó a un estilo más pop, con algo de electrónica… Con New Day lo que se encuentran son canciones muy distintas dentro de cada disco, pero ¿podría pasar el grupo por cambios así o buscará una variedad dentro de unos “parámetros”?

A.L: Es que eso no se puede programar, es imposible saber lo que haremos en el futuro. De las poquísimas cosas que he aprendido en la vida es que nunca sabes cuál es el futuro: ni dentro de seis meses, ni dentro de un año y medio, ni dentro de cinco. Entonces, programar a largo plazo para mí no tiene ningún sentido.

En Dover, además, tampoco éramos así, un poco hasta por “dejadez punk”. Nunca planeamos nada de lo que hacíamos. Como nos movíamos hacia unos extremos o hacia otros era, por un lado, porque tuvimos una carrera muy larga y tuvimos la suerte de estar muchos años dedicándonos a la música; y por otro lado porque, en esos años que nos dedicamos a la música, si veíamos para Cris y para mí, que éramos las que componíamos, que estábamos cansadas creativamente de una manera de hacer música, y nos movíamos, como quien no quiere la cosa, hacia otra. Luego se liaba, pero nosotros no lo sabíamos (ríe). Y en New Day también vamos un poco así, a lo loco.

Alguna vez, tanto Amparo como Cristina en su día, comentaban algunas malas situaciones vividas en los personal, pero también en lo profesional, por el hecho de ser mujeres. ¿Seguimos ahí hoy en dia, o la sociedad en general y la industria musical en particular han cambiado?

A.L: Como estamos las mujeres en la sociedad en 2019, en muchas cosas, es prácticamente igual que hace 20 o 30 años, cuando nosotras empezamos. En otras cosas, gracias a Dios, va cambiando y evolucionando. Yo creo que en la forma evoluciona. Luego, en la realidad personal, pues se sigue oyendo eso de que las mujeres cobran menos que los hombres y ya está. Y es como, ¿pero entonces no debería haber una ley que pusieron unos multones impresionantes? Pues sí, debería haberla, pero no la hay.

"Siempre se mira con más favor lo que hace el artista, que lo que hace la artista"

En general, esto sigue pasando porque seguimos viviendo en una sociedad patriarcal y lo que hacen las mujeres está siempre un pelín bastante más desvalorizado que lo que hacen los hombres. Entonces, frente a un artista y una artista, siempre se mira con más favor, con mejores ojos o con más respeto lo que hace el artista, aunque sea peor que lo que hace la artista. Eso es así. Es una experiencia que vivimos las mujeres, que tenemos que aguantarnos con ella y que los hombres no saben lo que es. Los que sí lo saben son los hombres negros porque, por ejemplo, en una sociedad muy racializada, un hombre negro sabe de qué está hablando una mujer cuando dice una cosa como la que acabo de decir yo.

Jota Armijos y Amparo Llanos, integrantes del grupo New Day (Foto: Chema Barroso)

Hace poco, vi en las redes sociales del grupo que se perdió durante unos días una de las guitarras Fender Telecaster de Amparo. Ya apareció, pero parece que tenía un valor personal importante...

A.L: Sí. Yo tengo dos Telecasters que son iguales. Tengo una que le llamo Telecaster uno, porque fue la primera que tuve; y esa era la Telecaster dos, que es la que utilizo de repuesto en los conciertos por si se me rompe una cuerda. La Telecaster uno es mejor guitarra que la Telecaster dos. Pobrecita, que no me oiga, con lo mala que he sido con ella. Y tiene varias cosas, porque ya está más estropeada y, en sí, era una guitarra que tenía una madera un poquito peor. Bueno, a mí si se me pierde mi Telecaster uno… Es imposible, porque duerme en la cama conmigo cuando vamos de bolo, entonces es absolutamente imposible. Pero, yo creo que tendría que retirarme de la música si le pasara algo a esa guitarra. Eso digo, luego habría que verlo, pero creo que es así. Así que yo me llevé un disgusto tremendo. Para mí, mis guitarras son tan compañeras como Jota y Samuel (ríe).

J.A.: Es normal, han vivido el proceso de los discos tanto de ahora, como anteriores. A mí me sentó fatal, me sentía culpable incluso. Había desaparecido una cosa que ha sido parte de una vivencia y entiendo perfectamente el cariño personal que se le puede tener.

El amor a la primera guitarra...

A.L: Justo. La Telecaster fue mi primera buena guitarra. Tengo otras guitarras, pero a las otras no las tengo ese amor que tengo a esas dos Telecaster. Me compré una en el año 93 y otra en el año 97, cuando estábamos petando en Dover y me hacía falta una guitarra de repuesto para el escenario. Es una cosa material, pero para mí tiene un significado mucho más profundo. Pero vamos, la gente fue majísima en Instagram y en Facebook. Un millón de gracias, porque se volcó ahí mucho la gente y 'rularon' mucho las fotos. Gracias a eso, yo creo que también ayudó que apareciera.

Por último: hay que elegir solo una canción de Fever, ¿cuál sería y por qué?

A.L: A mí es que me gustan todas o casi todas (ríe). Pero creo que yo escogería Hush, que es el segundo single. Porque la hicimos con la idea de hacer una canción distinta, con una letra muy loca. Y yo creo que cuando terminamos es que me quedé tan a gusto.

J.A: Yo iba a decir Hush también (ríe). Es muy buena canción.

Portada de Fever, nuevo álbum de New Day. (Foto: Mushroom Pillow)
New Day se fundó a partir de la separación de Dover y presentó en 2017 su primer disco, Sunrise. Ahora, regresan con Fever, un nuevo trabajo repleto de una gran variedad de estilos. En él, se pueden encontrar desde canciones que recuerdan al rock de los años 90, a temas con estilo Gospel. En total, diez canciones repletas de calidad y pura energía que no dejarán indiferente a nadie.
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