12 de noviembre de 2019, 0:37:06
Efemérides

TAL DÍA COMO HOY


El 'crimen de la plancha': la crónica negra de Fuencarral

Por Lucía Martín


El 22 de junio de 1902 se escribió un macabro capítulo de la crónica negra nacional. Manuel Pastor, vecino del número 45 de la madrileña calle de Fuencarral, aparecía sin vida en su cama empapado en su propia sangre y con la cabeza hecha jirones. Su sirvienta, Cecilia Aznar, lo había molido a golpes -hasta 12- con una plancha. Bajo el lecho, ya de muerte, se encontró el arma homicida, que presentaba el mango inclinado y adherencias de piel y cabellos del hombre. En la alcoba también se hallaron un cubo y un delantal manchados de sangre. Parece que la asesina trató de eliminar pruebas, pero desistió rápido.

De hecho, la primera decisión post-mortem de su jefe que tomó fue comerse unas galletas, como ella misma relató en la comparecencia policial. Tras esto, escribió una carta a su novio, en cuyo sobre adjuntó un mechón de vello púbico y un billete de 100 pesetas. Ambos datos invitan a descifrar el suceso. Por un lado, dan una pista de la personalidad y el (poco) juicio de Cecilia. Por otro, revelan el movil del crimen: el robo.

Resulta que el señor Pastor vivía atormentado con la posibilidad de morir asesinado. En las útlimas semanas, su paranoia había llegado a tal extremo que despidió a la cocinera del hogar con nocturnidad, pero sin alevosía, por el temor a que fuese ella su verdugo. La despedida resultó tan abrupta que hasta la propia portera del edificio tuvo que recogerla en su casa para que no pasara la noche a la intemperie. No intuía Manuel que entre sus cuatro paredes se quedaba la amenaza de la guadaña.

Como se intuye, el finado padecía de perturbación mental. Su renta anual ascendía a 15.000 pesetas, por lo que podía dedicarse al bon vivant, pero solo se le conocía un vicio ostentoso: cada tarde, alquilaba un coche de caballos para pasear con Cecilia hasta la Moncloa. De cara a la galería, moraba en un piso de lujo. Sin embargo, dentro se rodeaba de trastos y miseria. Ni siquiera probaba bocado, tan solo comía dos onzas de chocolate a mediodía y fiambre o dulces por la noche. En el momento de su fallecimiento, estaba al borde de la desnutrición.

Cecilia no se valió de esta debilidad, puesto que lo mató mientras dormía. No se escucharon gritos, tampoco una llamada de auxilio. No dio tiempo. No obstante, los incesantes movimientos de la criada y su posterior salida de la casa portando dos cajas despertaron la sospecha en la portera, Francisca Sánchez. Llamó a la puerta en numerosas ocasiones, pero no obtuvo respuesta. Preocupada, avisó a un familiar de Manuel, que llegó junto a un cerrajero. Nada más entrar, se toparon con una escena dramática.

Una fuga tras quedarse 'desplumada'

Aportaron los datos que conocían de la 'dama de compañía' del señor Pastor a la Policía, que empezó las pesquisas y difundió la foto de la sospechosa. En ese momento, Cecilia ya viajaba ataviada poco menos que como un marajá hacia Barcelona después de gastar el dinero ajeno. Un taxista confirmó que había llevado a la mujer a la oficina de Correos -donde envió la carta a su novio- y otro hizo lo propio hasta la estación del Mediodía.

Ya en la Ciudad Condal, dos carteristas la reconocieron y se ganaron su favor para que despilfarrara en alhajas y una mariscada parte del botín: 11.000 pesetas y 4.000 francos galos. La jornada terminó en la cama y ahí aprovecharon para 'desplumarla'. La Policía la encontró en una fonda, parada anterior a poner rumbo a América como pretendía. Ingresó en la cárcel de la calle Quiñones de Madrid y fue condenada al garrote, pero resultó indultada. De ahí la trasladaron a la prisión de mujeres de Alcalá de Henares, donde debía cumplir cadena perpetua por el 'crimen de la plancha'.

Tiempo después se fugó con otra presidiaria detrás de unos soldados, pero se entregó al día siguiente. Permaneció entre rejas hasta que en 1937 se abrieron las puertas de las penitenciarías en la zona republicana. Nunca más se supo de ella. Quizá volvió a su Cervera natal; tal vez buscara a la hija de 14 meses que había abandonado o quien sabe si no engañó a otro 'Pastor'.

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