24 de junio de 2019, 17:45:01
Opinión


Tanganika-Vallekas

Por Nino Olmeda


El día D y la hora H para dar inicio a la XI Legislatura de la Asamblea de Madrid eran el 11 de junio y las 12, hora del vermut y los chipirones en esta barriada de Vallekas los domingos. Todo estaba preparado para tal fin. Los 132 diputados salidos de los comicios del 26 de mayo ocuparon sus escaños y esperaban que los jefes de cada grupo se pusieran de acuerdo para repartirse los siete miembros de la Mesa del Parlamento regional.

El bloque de la izquierda (37 del PSOE, 20 de Más Madrid y 7 de Unidas Podemos) esperaba ocupar al menos en el máximo órgano del Parlamento regional un número proporcional de puestos que correspondiese con el apoyo obtenido en las urnas. Aunque tienen diferencias entre ellos, no se esperaban faenas inesperadas entre los tres partidos de la izquierda.

Por otro lado, el bloque de las derechas (30 del PP, 26 de Ciudadanos y 12 de Vox) aspiraba a ser mayoría en la Mesa pero no a llevarse cinco de siete. El aspirante de Ciudadanos a gobernar la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, adelantó días atrás que el partido naranja quería la Presidencia de la Cámara regional y la candidata del PP, Isabel Díaz Ayuso, dijo que no le parecía mal. Ya avisaba de sus pretensiones, pero no nos dijo lo que es de sentido común, es decir, que sin contar con la colaboración de Vox, sus fantasías oníricas no salían de las sábanas de su cama.

Vox, que ha sido catalogada formación de extrema derecha incluso por el jefe nacional del PP, Pablo Casado, el mismo que antes de los comicios de abril estaba dispuesto a meter en su gobierno, si ganaba las elecciones, a los discípulos de Santiago Abascal, el mismo que empezó su particular “reconquista” de España en Covadonga. La que quería presidir la Comunidad en nombre de Vox, Rocío Monasterio, contó que se reunió con Aguado y con el que aspiraba presidir la Asamblea, y lo consiguió, Juan Trinidad, para hablar de cómo hacerles llegar su voluntad de ayuda en el Parlamento regional para que no lo ocupen los rojos, verdes y violetas, y para entregarles el papel firmado con el PP en el que se expone con claridad que, si ofrecen su apoyo es porque quieren cacho, es decir, entrar en el próximo gobierno autonómico presidido por Díaz Ayuso.

Cuando todo se había producido y la Mesa incluía un miembro de Vox en la Vicepresidencia, además de otros cuatro miembros de las derechas y dos del PSOE, quedándose fuera quien tiene más votos que Vox, Aguado compareció ante los medios que todo lo habían visto y oído para negarlo todo. Manifestó que Cs no había pactado nada con la extrema derecha relacionado con la Mesa y aseguró que su intención es pactar sólo con el PP un gobierno con presencia de chicos y chicas naranja y azul pero sin nada de voz de los de Vox.

Todo este embrollo parece difícil de asimilar, aunque la realidad sólo la saben ellos, sólo está en su mente, por lo que si queremos conocer más, habrá que hacer una radiografía del cerebro de nuestros representantes.

Este día tan emocionante lo viví en compañía de un buen amigo y periodista, que me soltó cuando todo había terminado: “Estos tíos me ha tangado con sus falsas promesas”. Me vinieron a la mente los lugares señalados durante mi juventud en Vallekas como sitios donde te tangan, te engañan. Mi amigo, Juanito, me dijo que lo que había visto y oído le parecía Tanganika, no la república africana del mismo nombre que a mitad de los años 60 del siglo pasado se integró en Tanzania. Llamábamos Tanganika a esos locales en los que sabías que siempre te engañaban, donde pidieses lo que pidieses, te ibas a llevar no lo que pedías sino lo que te daban.

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