18 de octubre de 2019, 18:42:46
Efemérides

TAL DÍA COMO HOY


El Madrid Central del siglo XVIII

Por MDO

El 11 de junio de 1787 se promulgó la restricción al tráfico de coches tirados por animales en el centro de Madrid.


Aunque por razones distintas a las que motivan la actual gran APR de Centro, a finales del siglo XVIII ya había en la ciudad un Madrid Central que protegía la almendra de la Villa del exceso de tráfico. Ahora es la contaminación la que ha desembocado en el cierre a -casi todo- el tráfico rodado en el centro de Madrid. Entonces, fue el aumento del número de atropellos, que creció de forma exponencial a medida que se popularizó el uso de coches tirados por mulas. Ahora ha sido el Ayuntamiento de la capital el que promovió e implantó las restricciones. Entonces, fue el propio Carlos III el que decidió tomar cartas en el asunto y prohibir que los coches de viaje accedieran a la ciudad.

El 11 de junio de 1787, el conde de Floridablanca, por entonces secretario de Estado, envió una carta al ministro de Hacienda, el conde de Campomanes, en la que explicaba, con gran pesar, el suceso ocurrido poco más de un mes antes, el 3 de mayo de ese año, en las calles de Madrid: "El día 3, a las ocho y media de la noche, se dio cuenta al Alcalde don Pedro Flores Manzano de que en la casilla de los guardas que está a la entrada del Puente de Segovia se hallaba un hombre expirando, de resultas de haberle cogido un coche". La víctima acertó a contar que un coche de seis mulas que iba a gran velocidad le pasó por encima.

"Su Majestad no lo pudo oír sin conmoverse y enternecerse su corazón paternal, viendo los daños que causan la falta de cuidado y la insolencia de los cocheros, la inconsideración de los amos que se la permite, y la inobservancia de las leyes, pragmáticas y bandos de buen gobierno", añadía Floridablanca en su misiva, en la que se avanzaba la intención del monarca de cortar por lo sano y prohibir que los coches de viaje tirados por mulas tuviesen su punto de partida a 325 varas (algo más de 250 metros) de las puertas de Madrid, sin permitirles bajo ningún pretexto la entrada a la Villa. El día 23 de junio de se 1787 se hacía efectiva la restricción con la señalización correspondiente en las entradas a la ciudad.

Se atajaba así un problema derivado de la proliferación de este tipo de coches tirados por animales, que se habían convertido en un signo de distinción y poderío, entre otras cosas porque sus dueños no se veían en la obligación de andar por unas calles cuya limpieza dejaba mucho que desear. De hecho, el tráfico y la suciedad fueron dos de los problemas más acuciantes en el Madrid de aquella última etapa del reinado de Carlos III. Entre 1650 y 1750 se repitió varias veces la orden de no entrar en la ciudad con coches tirados por más de cuatro mulas, con el objetivo de limitar la velocidad, y se establecieron normas de cesión del paso en cruces. Sin embargo, el no cumplimiento de esas órdenes sumaba accidentes y víctimas a diario. Con la aplicación de la prohibición, empezó a reducirse el número de atropellos registrado y, de hecho, Carlos IV ratificó la norma cuando sucedió a su padre en el trono.

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