17 de octubre de 2019, 5:56:44
Medio Ambiente


¿Está Madrid preparada para el coche eléctrico?

Por Sergio Ríos

¿Es posible ser conductor de un coche eléctrico en la Comunidad de Madrid y no morir en el intento? En el Día Mundial del Medio Ambiente, analizamos si esta opción de movilidad, cada vez más necesaria a la luz de los altos índices de contaminación y las consecuentes restricciones a los vehículos convencionales, es viable en la actualidad. En su camino, dos grandes retos por delante: aumentar la red de puntos de recarga y mejorar las autonomías de los modelos de estas características.


¿Qué supone tener un coche eléctrico en Madrid? Los comienzos de estos automóviles se remontan más allá de un siglo, pero factores como las recientes medidas anticontaminación (aplicadas, en especial, en los grandes núcleos urbanos) han hecho que los eléctricos escalen puestos como opción de movilidad para los madrileños. Pero, ¿está la infraestructura de la región a la altura?

Aunque no utilicen combustibles fósiles para su funcionamiento, los vehículos eléctricos también necesitan de un “repostaje” para la recarga de sus baterías. Por esta razón, es necesario contar con un número suficiente de puntos de carga, de manera que aumente la viabilidad del uso de este tipo de automóviles en la vida diaria.

Según datos de la Dirección General de Industria de la Comunidad de Madrid, hasta abril de 2019, en el Sistema de Gestión Integral de Expedientes había inscritos 4.765 instalaciones o preinstalaciones de puntos de carga para vehículos eléctricos en 112 municipios de la región y con una potencia total de 72,4 megavatios. De ellos, solo un uno por ciento fueron solicitados por instituciones y organismos públicos, como ayuntamientos, universidades y organismos municipales; la mayor parte del impulso a la infraestructura necesaria para el arraigo del coche eléctrico viene, por tanto, de la iniciativa privada, tanto empresarial como particular.

4.765 expedientes que suman una potencia instalada de 72,4 MW

Sin embargo, sí se están detectando en los últimos años algunas tendencias de cambio al respecto. Tal y como señala Arturo Pérez de Lucia, Director General de la Asociación Empresarial para el Desarrollo e Impulso del Vehículo Eléctrico (AEDIVE), “en Madrid se está desarrollando una red de puntos de recarga rápida no solo por parte de la iniciativa privada, sino también por la iniciativa pública a través de la EMT, que opera infraestructuras de recarga en diversos aparcamientos gestionados por la empresa municipal”

A escala regional, el Gobierno de la Comunidad de Madrid ha apostado por el fomento del eléctrico a través, entre otras medidas, de ayudas a la instalación de puntos de recarga. Una de las convocatorias más recientes, lanzada en octubre de 2018, destinó 1,5 millones de euros para subvencionar un total de 123 actuaciones. De ellas, 67 correspondieron a particulares, 31 se destinaron a empresas, 13, a comunidades de vecinos, y 12, a ayuntamientos. Dentro de cada una de estas actuaciones se puede encontrar un número diverso de puntos de carga, de manera que se instalaron en total 278 puntos de carga convencional, 20 puntos de carga semirrápida y 5 puntos de carga rápida. Además, se incluyeron 15 preinstalaciones para nuevos puntos.

Es innegable que los eléctricos han encontrado un gran número de seguidores en las ciudades. Según datos de la patronal de fabricantes de automóviles, Anfac, las ventas de coches eléctricos se han disparado en un 70 por ciento a comienzos de 2019 en España. Así, solo en el mes de enero se compraron 8.894 unidades, frente a las 15.495 que se matricularon en todo el año 2018. De esta forma, podemos hablar de un parque móvil de vehículos eléctricos superior a las 63.000 unidades, 25.000 de ellas pertenecientes a la categoría de turismos.

Si se focalizan estos datos a la Comunidad de Madrid, durante el mes de enero las entregas de automóviles eléctricos experimentaron una subida del 43,5 por ciento. Esto se traduce en 1.317 unidades matriculadas en los primeros 31 días del año, un número que contrasta con los 6.995 de todo el año 2018. En lo que se refiere al parque móvil de eléctricos en la región, la cifra se sitúa actualmente en los 21.672 automóviles.

No obstante, el porcentaje de coches eléctricos en el conjunto del parque móvil es aún muy bajo si se compara con aquellos cuyo motor es de combustión. Tan solo un 2,6 por ciento del parque móvil nacional corresponde a los automóviles eléctricos (63.000 frente a 24 millones con combustible diésel o gasolina). Esto, en parte, se debe a un abanico de precios de venta que fácilmente supera los 20.000 y 30.000 euros para algunos de los modelos más accesibles, lo que ahuyenta a un cierto número de posibles compradores. Prueba de ello fue el repunte de matriculaciones de eléctricos en Madrid durante el pasado mes de diciembre, donde se registró la cifra de 1.668 matriculaciones entre automóviles eléctricos e híbridos enchufables, al mismo tiempo que el Gobierno regional había puesto en marcha un plan de ayudas para estos automóviles.

Una autonomía suficiente, la asignatura pendiente

El esfuerzo por dotar a las ciudades de una red de recarga que haga del vehículo eléctrico una posibilidad real de movilidad está empezando a dar sus frutos en las ciudades. Sin embargo, el hándicap de la autonomía de los modelos actuales sigue lastrando la consolidación definitiva del mercado.



Según los datos de la Guía de Movilidad Eléctrica llevada a cabo por Red Eléctrica de España, los modelos 100% eléctricos más vendidos en 2018 fueron el Renault Zoe y el Nissan Leaf, utilitarios que pueden recorrer una distancia aproximada de 300 y 270 kilómetros respectivamente con sus baterías.

Este valor disminuye notablemente en los siguientes modelos ecológicos más vendidos, según se detalla en la guía. Los híbridos son los siguientes preferidos entre los españoles, y aquí se encuentran el Mitsubishi Outlander PHEV, el Kia Niro PHEV y el Mini Countryman PHEV. Estos modelos pueden recorrer una distancia de 54, 58 y 40 kilómetros con sus motores eléctricos.

La existencia de unas cifras de autonomía aún muy justas como para cubrir grandes desplazamientos, unido a la falta de puntos de carga en una buena parte del territorio nacional, hace que los motores eléctricos no sean tan atractivos más allá de la ciudad si no funcionan junto a un propulsor de combustión.

Por ello, la evolución de la movilidad eléctrica aún tiene mucho camino por delante. Las ventajas de su uso en ciudades como Madrid son innegables, pero un aumento de la autonomía de estos coches y la necesidad de desarrollar una infraestructura más allá de las zonas céntricas de las ciudades son tareas pendientes e ineludibles para fomentar su llegada definitiva a nuestras carreteras como una alternativa realmente viable para el día a día.

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