15 de noviembre de 2019, 20:00:48
Economía


El 'agosto' hostelero frente a los vecinos hartos del turismo de borrachera

Por Lucía Martín

La fiebre Champions se ha viralizado por Madrid en los últimos días. Mientras los hinchas ingleses combaten los síntomas con un millón de litros de cerveza, los hosteleros han llenado el 95 por ciento de las camas que han ofertado a estos 'enfermos' de fútbol. Los vecinos del distrito Centro no han tardado en denunciar el "serio problema de seguridad" que generan estos "hooligans que salen a emborracharse" y para boicotear su estancia en pisos turísticos han armado el 'Comando Loctite'. En paralelo, los aficionados se apuntan al 'drama' de conseguir una entrada de la final, la cura de todos sus males.


Los aficionados del Liverpool entonan antes de cada partido en Anfield su icónico 'You'll never walk alone' y no extrañaría que se animaran a corearlo este sábado en las gradas del Wanda Metropolitano. De lo que no cabe duda es de que los reds no han dejado caminar solo a su equipo hasta Madrid. Junto a sus vecinos de Londres, por primera vez en las lides de una final de Champions, abarrotan hoteles y pisos turísticos, e incluso campings y furgonetas alquiladas.

La cifra estimada de hinchas de ambos clubes llegados a la capital supera los 70.000, que gastarán una media de 300 euros por persona en ocio y gastronomía, según el director general de Hostelería Madrid, Juanjo Blardony. Así, los hosteleros esperan hacer una 'caja' que ronde los 18 millones. No obstante, la Confederación de Empresarios Madrileños (CEIM) cifra el cómputo global del impacto económico que el evento generará en la ciudad en 62,5 millones.

La patronal defiende que la celebración de esta cita con tan amplia proyección internacional -la audiencia puede superar los 350 millones de espectadores- generará un importante impulso publicitario para la 'marca Madrid' en todo el mundo. "Acoger estos acontecimientos favorece nuestra imagen y prueba que Madrid es una ciudad moderna, con buenas infraestructuras y segura", señalan.

La ocupación hotelera roza el 95 por ciento y la demanda ha disparado el precio medio de una habitación para este 1 de junio, que ronda ya los 300 euros por persona. Este costo desorbitado en los hoteles, que se ha atrevido a criticar el propio entrenador del Tottenham, Mauricio Pochettino, se tradujo en un sustancial aumento de las alternativas habitacionales, con miles de vecinos colgando el cartel de 'se alquila' a sus domicilios. Sin embargo, sus ofertas tampoco son asequibles para todos los bolsillos: en los alrededores del estadio, las viviendas anunciadas por particulares han alcanzado los 7.000 euros, según la web de seguros Acierto.com.

Más de 32.000 personas se alojarán en pisos turísticos gestionados por Airbnb, tal como la compañía ha corroborado. Otros 5.000 han optado por economizar y han recurrido al alquiler de furgonetas, así como a campings. Se han contabilizado reservas en bungalows y cabañas situados a más de 60 kilómetros de Madrid y la asociación Campings de Madrid prevé que 5.000 británicos pernocten en sus negocios con estancias de hasta cuatro o cinco noches.

El 'Comando Loctite', al rescate del Centro

Frente a los comerciantes y dueños de hospedajes 'contagiados' por el 'efecto Champions', se encuentran los vecinos de Centro, hartos de verse rodeados -una vez más- por el turismo de borrachera. "Lo que vienen no son abuelitas que van al Museo del Prado, vienen un montón de hooligans que salen a emborracharse", indica la coordinadora vecinal de Madrid Centro, Leticia García.

Además de cargar contra los macroconciertos organizados en la Puerta del Sol que "promueven" el consumo de alcohol, los moradores del barrio han iniciado un boicot contra los propietarios de los pisos turísticos y sus inquilinos de acento inglés. Sabedores de que los arrendadores dejan las llaves de sus casas a estos últimos en cajas con candados cerca de los portales, se han dado un paseo por la zona en busca de este particular 'check in' para 'adornarlo' con pegamento y evitar que puedan abrirse.

El 'Comando Loctite', como se han autodenominado, no pierde el tiempo en su lucha contra este "serio problema de seguridad" al que se exponen al no darse ese contacto previo entre las personas que alojan y los visitantes. "No comprueban su identidad y, con alerta antiterrorista, es un peligro", señalan.

En áreas como Colón y Goya, la preocupación es otra. Muchos hosteleros temen a los miles de aficionados que no tienen billetes para ver el encuentro desde el feudo colchonero. Ante las posibles reacciones descontroladas de los fanáticos del Liverpool y el Tottenham, algunos prefieren una retirada a tiempo a sufrir la derrota en sus instalaciones.

Las "malas experiencias pasadas" les obligan a procurar ahorrarse percances la tarde-noche del sábado y estrecharán las medidas de seguridad o incluso cerrarán. No obstante, hasta entonces seguirán sirviendo centenares de barriles de cerveza, unos tres por día frente a los dos por semana habituales para completar el total de un millón de litros de venta estimados.

El drama de las entradas

Si encontrar alojamiento barato es un drama, conseguir entradas, así sea a precio de oro, se antoja poco menos que una utopía. La UEFA puso 17.000 localidades a disposición de cada equipo, además de otras 4.000 que ellos mismos se encargaron de despachar desde su web. A pesar de que el Wanda Metropolitano tiene capacidad para albergar a 63.500 almas, el máximo organismo del fútbol mundial decidió reservarse 25.500 y la reventa de las 38.000 que sí sacó a sorteo alcanza cifras estratosféricas.

De esta forma, en los últimos días resulta una escena casi cotidiana ver a los hinchas merodeando por plazas y vías céntricas con carteles en los que anuncian que compran boletos bajo un sol de justicia. Por probar suerte que no quede. El problema se genera si adquieren, cegados por la pasión que les mueven los colores de sus amores, tickets falsos como los que ya ha intervenido la Policía Nacional, que el pasado 29 de mayo detuvo a tres italianos cuando trataban de vender 21 entradas 'fake' en Las Rosas.

Para controlar a las miles de personas sin entrada, la ciudad se encuentra blindada. Los efectivos de Seguridad y Emergencias han desplegado un amplio y meditado dispositivo de protección que incluye escolta por parte de la Policía Municipal a los hinchas hasta el estadio. Además, 380 operarios se encargarán de limpiar la riada de latas y botellas que dejarán a su paso. Un dron acompañará a los más de 4.200 agentes que trabajarán en la operación 'Albión'. Seguiremos informando.

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