25 de octubre de 2020, 21:24:29
Opinión


Defender la Constitución

Por Pedro Fernández Vicente


Ha pasado este largo periodo electoral que ha tenido en tensión a todos, políticos, empresarios, ciudadanos en general. Siempre que hay unas elecciones nos jugamos mucho, porque los que ganen, durante cuatro años tendrán vía libre o casi libre, para ejercer un poder que no siempre se gestiona en base a las necesidades de España, de la comunidad correspondiente o del municipio. Elegir bien es importante porque un error político cuesta muchos años rectificarlo.

Las elecciones han pasado y se han renovado todas las instituciones del Estado, esas que estamos alimentando con nuestros impuestos. El resultado es el que han querido los españoles y hay que alegrarse de que vivamos en un país que permita a la población manifestar sus deseos, exponer sus ideas, difundir su cultura y criticar con libertad. Vivimos en España y en auténtica libertad.

¿Saben quién hace esto posible? La Constitución de la que disfrutamos desde hace más de cuarenta años y que ampara la democracia y garantiza la libertad. Esto que está leyendo es producto de esa libertad. Tenemos que dar las gracias por vivir esta situación. Pero no es así en todos los países. Hay otros regímenes políticos que impiden la manifestación libre de las personas, países donde no es posible sacar a la luz las ideas. Países en los que las armas mantienen el poder, bajo la amenaza a los ciudadanos, a los que no se le permite la elección de sus gobernantes, ni la expresión, ni otras libertades fundamentales.

Es imprescindible que recordemos esto. Olvidarlo es dar un respiro a los dictadores, a quienes están maquinando para aprovecharse de nuestra libertad, que no son pocos.

Esta reflexión tiene como objetivo defender nuestra Constitución que tanto trabajo costó. Una ley de leyes que necesitó un muchos desvelos y esfuerzo de aquellos políticos de gran nivel que supieron enfrentarse, de verdad, a las auténticas necesidades de España y de los españoles. Constitución que hay que defender, hoy especialmente, porque está siendo atacada duramente por quienes pretenden destruirla para poner en marcha proyectos mucho más individuales y de gran riesgo para la convivencia, que ahora tenemos garantizada. Buscan favorecer intereses estrictamente particulares en detrimento del beneficio global.

Y ese ataque nace en el propio Congreso de los Diputados. Los enemigos de la estabilidad constitucional están dentro. Y su algarada tiene que servir para que los ciudadanos que estamos enfrente de esa intolerancia manifestemos nuestra voluntad, que no sean las minorías las que son escuchadas, sino esta mayoría, hoy silenciosa, pero que poco a poco tiene que exponer su defensa de la libertad amenazada sin complejos.

No puede gritar más quien defiende las dictaduras políticas, quien pide una independencia para evitar la solidaridad, aprovechando el progreso conseguido entre todos o quien insulta y ataca a un empresario que dona una cantidad para la sanidad..., no pueden gritar más que quienes rechazamos la insolidaridad, los que criticamos la falta de libertad en países hermanos o aplaudimos a ese ciudadano que gratuitamente hace una donación para mejorar la sanidad pública. No pueden gritar más ellos que nosotros, ¿saben por qué? Porque nosotros somos muchos más y tenemos la razón.

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