14 de noviembre de 2019, 18:58:22
Política

PACTOS POSTELECTORALES


Ciudadanos, "sin prisas" para despejar el balón del Gobierno de su tejado

Por Paula Díaz

Ignacio Aguado tiene la llave del Ejecutivo de la Comunidad de Madrid pero parece no estresarse ante la premura de los plazos que obligan, como mínimo, a negociar los cargos de la Mesa de la Asamblea antes del 11 de junio. Tampoco se inmuta ante las presiones de Vox, por un lado, que exige una mesa a tres y la entrada en el Gobierno para aceptar el pacto PP-Cs. Por otro, de PSOE y Más Madrid, dispuestos a facilitar la Alcaldía de Begoña Villacís a cambio de que Gabilondo se haga con la Puerta del Sol. Él, de momento, ha hablado con Ayuso para constatar la necesidad de hablar y emplazarse para la próxima semana.


Ignacio Aguado se enfrenta al mayor dilema de su trayectoria política. El líder de Ciudadanos lo tuvo fácil hace cuatro años, cuando la opción más lógica era negociar con Cristina Cifuentes para darle la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Ahora su papel sigue siendo el mismo (ser bisagra) pero la situación se le ha complicado por sus rotundas declaraciones durante la campaña electoral. Aun así, él parece tomárselo con calma. Si Pedro Sánchez lleva un mes sin organizar la Moncloa, a él no se le puede exigir premura solo 72 horas después de las elecciones, justifica.

Pero lo cierto es que su doble veto le tiene atado de pies y manos desdeque se conocieron los resultados el 26 de mayo. Por un lado, aseguró que no gobernaría con "extremos". Por otro, su misión era frenar al "sanchismo" que, según él, estaba dispuesto a pactar con los nacionalistas. A día de hoy, unos y otros tantean el terreno naranja mientras su candidato se empeña en pedir imposibles: negociar solo con el PP.

Primera reunión Ayuso-Aguado

La candidata popular, Isabel Díaz Ayuso, tuvo un detalle con su "socio preferente" y le llamó antes de hacer lo propio con Rocío Monasterio (Vox). Es más, Aguado ha confirmado en Telemadrid que incluso llegaron a reunirse (hablaron para decidir que tienen que hablar), mientras la líder madrileña de la formación que dirige Santiago Abascal sigue sin tener noticias de Génova.

Es más, este jueves ha vuelto a insistir en que si PP y Cs no aceptan su petición de celebrar una mesa a tres y contar con ella en el futuro Ejecutivo, gobernará el PSOE de Ángel Gabilondo. Monasterio ha repetido su amenaza de que, en el peor de los casos, habrá tiempo para negociar después de la investidura y presentar mociones de censura. De momento, Vox lo tiene claro: No permitirá un Gobierno bipartito "a cambio de nada" porque, considera, el pacto a la andaluza "no es eficaz". "No estoy dispuesta a perseguir una por una las medidas que defendemos", aseguró en una entrevista en Onda Madrid.

Por ello, ha apremiado a Ayuso y Aguado a ponerse las pilas, ya que los tiempos corren para los plazos establecidos para celebrar el pleno de investidura. "La gobernabilidad no es una cosa que se cierre en tres días", advirtió Monasterio, que instó, especialmente a los naranjas, a "superar sus complejos" y sentarse con ellos para buscar un pacto de Gobierno, una condición "inamovible" para Vox. "No voy a permitir que triunfe esa forma de arrinconar a Vox. Exijo respeto", concluyó.

Aguado: "Las prisas no son buenas para nada"

Sus palabras fueron recogidas en Génova [Abascal y Pablo Casado sí han mantenido contactos], aunque solo en parte. El vicesecretario de Organización del PP, Javier Maroto, ha instado este jueves a Ciudadanos a sentarse a negociar con Vox aunque alegando que eso no significa "asumir los postulados" del tercero en cuestión. Asimismo, ha considerado "democrático" sentarse a hablar con "partidos que piensan distinto" y ha incidido, en RNE, en que lo impotante no es "con quién se pacta, sino qué se pacta".

Del mismo modo, Maroto ha constatado que "no sentarse significa más gobiernos de izquierda" -justo el mismo argumento que usa Vox-, por lo que ha dejado la puerta abierta a hacer lo que haga falta para lograr gobiernos de PP y Ciudadanos pero teniendo en cuenta que necesitan en Vox. En Madrid, de hecho, los 12 escaños verdes son necesarios para que la suma de los azules (30) y naranjas (26) pueda obtener la mayoría absoluta en la Asamblea.

Es más, según El Periódico, el presidente del PP, Pablo Casado, podría incluso ceder la alcaldía de Madrid a Begoña Villacís -pese a que José Luis Martínez-Almeida tiene más escaños- para asegurarse que Cs le devuelve el favor en la Comunidad. Es justo lo mismo que le han ofrecido desde el PSOE, por lo que la pelota sigue estando en el tejado de Alcalá, 253, en Ventas, donde se encuentra la sede de Ciudadanos.

Sin embargo, Aguado parece no estresarse ante la presión. "Las prisas no son buenas para nada", sentenció este jueves en la televisión pública madrileña tras presumir de haber logrado sus "objetivos" electorales. "En el Ayuntamiento logramos sumar un concejal más para echar a Manuela Carmena y, en la Comunidad, evitamos que el sanchismo y las distintas marcas de Podemos lleguen a gobernar", se felicitó.

Cs: "Con quien queremos hablar es con el PP"

Atrás quedan los intentos de sorpasso al PP, su único socio posible hasta la fecha. Aguado así lo ha asegurado este jueves: "Con quien queremos hablar es con el PP. Es lo que dijimos en campaña y lo mantenemos", argumentó pidiendo -en respuesta Vox- "respeto para los votantes de Ciudadanos".

El líder autonómico de Cs aseguró que sí está dispuesto a sentarse con todos los partidos, Vox incluido, pero una vez haya alcanzado acuerdos ya con los populares. "Yo hablaré con el PP y otros tendrán que decidir si quieren ese gobierno o prefieren un Gobierno de Gabilondo y Errejón", apostilló Aguado haciendo oídos sordos a las amenazas de Monasterio.

Con dicha frase, obvió por completo la propuesta del líder autonómico de Más Madrid que le lanzó un órdago. A Íñigo Errejón no le gustaba la idea de un Ejecutivo de "PSOE con Ciudadanos" y aun menos uno de "Ciudadanos con PSOE", pero estaría dispuesto a admitirlo por considerarla la opción que "ayuda a paliar más los daños (en la Comunidad y el Ayuntamiento) o, al menos, a que se empeore menos". Por ello, instó a los naranjas a elegir entre dicha opción o la de hacerse la "foto con el partido más corrupto de Europa [PP] y la extrema derecha [Vox]".

Aguado, de nuevo, no recogió el guante. "Tanto Begoña [Villacís] como yo tenemos claro lo que queremos: que no gobiernen los populistas ni la Comunidad ni el Ayuntamiento", se limitó a responder sin aclarar si considera que Vox se engloba en el término populista. Y anunció que lo prioritario para ellos, ahora, es pactar "una hoja de ruta común" con Ayuso y Almeida, respectivamente. "Queremos hablar de regeneración, de bajar impuestos, de familias, de Educación, de Sanidad... y todo eso lleva su tiempo", siguió justificándose Aguado.

Por ello, no será hasta la próxima semana cuando "entren en harina" con el PP. Primero, en una fase en la que se negociarán medidas concretas. Después llegará la batalla de cargos para saber "quién ocupa qué responsabilidad" tanto en los respectivos Ejecutivos como en la Mesa de la Asamblea, que se constituirá el 11 de junio. Hasta entonces, Aguado seguirá manteniéndose en una opción que, en principio, parece inviable: la de conformar un gobierno bicolor PP-Cs. El resto de opciones se las guarda, de momento, cual ases bajo la manga.

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