14 de diciembre de 2019, 16:41:18
Política


El PP cierra campaña pidiendo aglutinar el voto del centro y la derecha: "Solo hay un Partido Popular"

Por Paula Díaz

Casado arropa en Madrid Río a sus candidatos Ayuso y Almeida, "los mejores" para que la Comunidad y el Ayuntamiento vuelvan a ser "el rompeolas" de la "fórmula letal de la izquierda". Ayuso reivindica a todos sus antecesores (Aguirre, Cifuentes y Ruiz-Gallardón) menos a Garrido, y Almeida promete al resto de candidatos de los otros 178 municipios de la región no convertir la capital en "una aldea gala" en un mitin que solo levantó al público con la intervención del presidente y su aplauso a las Fuerzas de Seguridad del Estado.


En Madrid Río, donde "hace 12 años pasaban coches" y ahora los peatones pasan la tarde al lado del Manzanares. Ese fue el sitio elegido por el PP para cerrar la campaña y mostrarse orgullosos de la labor de sus antecesores ante la amenaza de que la izquierda recupere la Comunidad. El presidente nacional del partido acudió a arropar a sus candidatos autonómicos (Isabel Díaz Ayuso) y municipales (con José Luis Martínez Almeida como cabeza visible del resto de números uno a los demás municipios de la región), los "mejores" para ejercer de "rompeolas" frente a la "fórmula letal de la izquierda".

Pablo Casado presumió de gestión popular frente a la de quienes apelan a "la Movida y la Droga" como sus mayores logros mientras "con los gobiernos del PP se construyeron 12 hospitales y un colegio cada 15 días". "Defendemos los servicios públicos de calidad, sostenibles y con libertad de elección", continuó en defensa de las "familias", de la "España que madruga" -término que también utilizan los candidatos de Vox-, de las banderas en "los balcones" y el de "las víctimas de terrorismo que no quieren homenajes públicos a etarras". "Somos el partido de los que no quieren la delincuencia", prosiguió con su discurso para concluir con un "¡Viva la Policía Nacional, la Guardia Civil, el Ejército y Viva España!".

Fue casi el único momento de la noche en que el público presente se animó para hacerle los coros. Durante el resto del evento, los ánimos de los militantes estaban de capa caída. Puede ser que fuera por el frío. O, tal vez, por la decepción tras la debacle de las elecciones generales y su mala situación en las encuestas de cara al 26 de mayo.

Apenas unos leves cánticos de "presidenta, presidenta" o "alcalde, alcalde" se escucharon por parte de algunos pequeños grupos presentes en Puente del Rey. Por ello, el presidente nacional intentó remontar la faena y pidió a los suyos que "confíen" en su partido para hacer frente a la izquierda y su gestión "incompetente" que solo propone "ocurrencias" como la de querer imponer "un infierno fiscal".

Casado: "Pueden volver a confiar en este partido que no va a defraudarles"

"No hagan pagar a la nueva Ejecutiva por lo que hizo una minoría hace años", pidió Pablo Casado, consciente del batacazo del 28 de abril y culpando de ello tanto a la fragmentación del voto de la derecha como a la corrupción. "Pueden volver a confiar en este partido que no va a defraudarles y va a seguir siendo su casa. Hemos tomado nota y hemos reaccionado como nos pediáis", aseguró tras comprometerse a ser "implacable" contra "cualquier traidor" a las siglas del Partido Popular.

Eso le sirvió para, pese a las excepciones que son "minoría", reivindicar tanto a sus antepasado como a las nuevas caras del equipo popular. "Yo estoy orgulloso de mis predecesores, pero también de quienes queriáis una oportunidad para demostrar lo que valéis", dijo a los representantes locales de la formación.

(Foto: Chema Barroso)

Antes que él, Isabel Díaz Ayuso había hecho lo propio. "Yo agradezco su labor a Esperanza Aguirre, a Cristina Cifuentes y a Alberto Ruiz-Gallardón, porque transformaron la ciudad y la Comunidad de Madrid", manifestó tras recordar que fueron ellos quienes soterraron la M-30, impusieron la "libertad de elección" de los colegios, el "área única" en la Sanidad, conectaron el Sur con el Centro y convirtieron "la cuarta Economía en la primera".

Tanto Ayuso como Casado apelaron al voto útil para recuperar a los electores de centro y derecha que se fueron a Ciudadanos y Vox, respectivamente. Aunque no citaron a sus oponentes de los correspondientes partidos, sí lanzaron pullas veladas hacia ellos. El presidente nacional presumió de "no inventarse principios" mientras otros (Vox) son "pirotecnia" -que estalla y luego se queda en humo- y "pompas de jabón" (Cs).

Ayuso: "En el debate había tres PePés: uno original y dos copias"

"En el debate había tres PePés: uno original y dos copias", mitineó también la candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Y criticó a quien aprovechó su paso por Telemadrid para "sacar un baúl lleno de cosas" (en referencia a Ignacio Aguado) o a quienes pretenden apelar a las pasiones para ganar votos (en referencia a Rocío Monasterio). "Nosotros no gestionamos sentimientos, gestionamos presupuestos", continuó.

También tuvo lo suyo para el socialista Ángel Gabilondo, que "no da una mala palabra pero tampoco una buena propuesta". De hecho, tildó al socialismo como el "reparto equitativo de la miseria" que se produce en "el tiempo que transcurre entre gobiernos del PP".

(Foto: Chema Barroso)De Pepu Hernández se ocupó Almeida, que se presentó sin modestia alguna como el ganador del debate municipal del miércoles. "Estuve a punto de pedir tiempo muerto para Pepu, que sabe más de tiempo muerto que de Madrid", espetó el candidato a recuperar el Palacio de Cibeles y arrancárselo de las manos a Manuela Carmena, que, en su opinión, "no sabe ni hacer una operación asfalto". De su homólogo socialista criticó que no contestara a las preguntas de los moderadores de la televisión pública. "Claro, no lleva escritas las respuestas", se mofó. Y se presentó a sí mismo como el vencedor de las elecciones, la cara visible de "un gran equipo" que bajará impuestos, soterrará la A-5 y gestionará "con sensatez" para tener una ciudad limpia.

Almeida, por su parte, no apeló a Gallardón como Ayuso, pero sí lo hizo tanto con Álvarez de Manzano -que cierra simbólicamente la lista del PP- como con sus actuales compañeros de candidatura en el resto de los 179 municipios de la región. A ellos les prometió que "Madrid no va a ser una aldea gala, no va a estar desconectada, no aprobará medidas que van en vuestro perjuicio sin consensuarlas previamente". "Podéis contar con mi lealtad y mi cooperación", sentenció entre aplausos.

Él, el más divertido de todos -aunque Ayuso lo intentó sin éxito-, terminó ejerciendo de DJ al final de la fiesta. Antes de eso quiso atraer no al voto útil, sino a los abstencionistas. "El domingo nos jugamos la Alcaldía, la Comunidad y el Partido Popular Europeo -también intervino la número uno al Europarlamento, Dolors Montserrat, que salió corriendo del recinto para volar a su ciudad, Barcelona-. "El domingo nos jugamos ser el contrapeso del Gobierno de Pedro Sánchez y Pablo Iglesias", advirtió tras recordar que, como ha demostrado la Historia, "desde Madrid también se gana la Moncloa". Y concluyó presumiendo de poder y de ser el partido de centro derecha. "Somos más y no podemos ser menos. No podemos quedarnos en la abstención", sentenció. Y pidió que salgan a votar, especialmente, a quienes "dieron cheques en blanco a Sánchez en Moncloa". Terminó con una frase futbolera de Luis Aragonés: "Solo vale ganar, ganar y ganar".

(Foto: Chema Barroso)

"El 26-M no salimos a empatar, salimos a ganar", le siguió Casado, que aglutinó ambos mensajes. "El 26-M también se vota por España", advirtió tras criticar la actual situación en el Congreso con la presencia de presos independentistas. Volviendo al voto útil, insistió en que "nadie va a encontrar al PP fuera del PP" y citó a Ortega y Gasset para expresar una metáfora: "Para avanzar hay que mirar lejos, para progresar hay que pensar en grande", introdujo el mensaje. "España tiene que volver a pensar grande, tenemos que aglutinar el centro derecha porque separados no podremos ganar", concluyó.

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