12 de noviembre de 2019, 5:39:15
Opinión


Metro de Madrid: anatomía de un saqueo

Por Raúl Camargo


Coautor del artículo: Óscar Hidalgo, trabajador de Metro Madrid, sindicalista y candidato de Anticapitalistas a la Asamblea de Madrid por Unidas Podemos-IU-Madrid en Pie.

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Metro de Madrid, esa gran entelequia que el Partido Popular se ha dedicado a degradar durante 20 años, es un ejemplo claro de la forma de gobernar de la derecha madrileña. Utilizar un servicio público esencial para la vida de millones de personas como fuente de ingentes beneficios privados empeorando el servicio y precarizando las condiciones de los trabajadores y trabajadoras.

A cien años de la inauguración de la primera instalación del servicio de Metro en nuestra ciudad, podemos recorrer desde uno de sus vagones lo que han sido las últimas décadas de gobiernos neoliberales en nuestra Comunidad. Y es que acceder al metro en estos tiempos es una buena metáfora de lo que pretenden imponernos, el conflicto permanente en la jungla madrileña. Para empezar, sin abono social, sólo quien tenga dinero para pagar el acceso podrá competir en una intensa carrera, a base de codazos y empujones, por hacerse con un pequeño hueco en uno de los atestados vagones. En el horizonte, la oscuridad y la incertidumbre del túnel. Mientras tanto, las averías se suceden, el calor se acumula en el interior del suburbano, esperando como si de una olla a presión se tratase, encontrar una vía de escape que no lo haga explotar. ¿Pero, quién maneja los mandos? Si llegamos a nuestro destino es gracias a los trabajadores y trabajadoras de Metro Madrid. Quienes literalmente se están dejando la vida por ofrecer el mejor servicio posible a las gentes de la Comunidad de Madrid. Alargan hasta límites insospechados las capacidades personales y de los vehículos en talleres atestados por Amianto que los mata lentamente. Defendiendo con sus movilizaciones lo que todas y todos deseamos, poder ofrecer el mejor servicio posible en un ambiente seguro de trabajo.

En el exterior unos pocos se ríen desde los coches oficiales o los cómodos asientos de un Uber. Negocian compraventas, ampliaciones, ventas de líneas enteras y provocan despidos masivos, eliminando centenares de puestos de trabajo de un plumazo. Se hace imprescindible una auditoría que dé luz a los sucesivos procesos de venta del patrimonio público de Metro, dónde ha ido ese dinero, qué ha sucedido con los ahorros obtenidos por el ERE, etc. Ya que por otro lado la deuda de Metro ha aumentado hasta los 900 millones de euros en los últimos años.

La actual situación del suburbano es lamentable para el personal propio como para viajeros y viajeras. Falta de personal, precarización de los puestos de trabajo, falta de trenes, intervalos muy altos, etc. Pero todo esto tiene una explicación y un recorrido marcado por las estaciones de la corrupción, tráfico de influencias y regalo de bienes públicos a empresas privadas.

Si nos vamos a las grandes ampliaciones de Esperanza Aguirre vemos como Metro fue una de las herramientas electorales que mejor le funcionó al Partido Popular: construyeron Metrosur, ampliaron las líneas 3, 7 y 10, e hicieron metros ligeros. Parecía que no hubiera sitio donde no pudiera llegar “el Metro”. Posteriormente vamos viendo como las prisas por inaugurar estas líneas y ampliaciones antes de las elecciones correspondientes, hicieron que no se ejecutaran bien y que los materiales usados no fueran los adecuados. Así líneas como Metrosur con poco más de 15 años tiene que cerrarse cada verano parcialmente para acometer obras estructurales para evitar que se hunda, disparando así el coste por mantenimiento. Como no podía faltar en toda historia vinculada al Partido Popular, son de esta época las noticias que relacionan la trama corrupta Púnica con dichas ampliaciones.

Un punto de inflexión importante en Metro de Madrid, donde podemos decir que hubo un antes y un después, fue el ERE que se ejecutó en febrero de 2014 y que eliminó un 10% de la plantilla, alrededor de 700 puestos de trabajo. Parece que Metro no se podía perder el festival de ERES injustos e injustificados que propició la Reforma Laboral del PP de 2012. Hoy en día haría falta un mínimo de 400 maquinistas, y volver a un total de 2000 para recuperar la normalidad y poder cumplir la tabla de trenes que marca el Consorcio de Transportes de Madrid, el cual no se cumple prácticamente ningún día, tabla que ha aumentado según a ha ido aumentando la demanda. Además haría falta más contratación en estaciones y mantenimiento para después cubrir toda la falta de personal que atraviesa transversalmente a todos los colectivos de las distintas áreas. Frenar la externalización y privatización de mantenimientos y otras cargas de trabajo y hacer un plan a medio-largo plazo para Metro, que incorpore medidas como una posible recapitalización completa, introducir la participación de la plantilla y ciudadanía en su gestión, así como la puesta en marcha de un plan circular que piense en la conexión entre barrios y municipios fuera del centro de la capital.

Defender y apostar por el transporte público en la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento es poner los recursos de nuestra región al servicio de los barrios y ciudades de la periferia de la región. Hay que sentar las bases de un Madrid verde, sostenible y ecologista que ponga la vida en el centro frente a un sistema que nos impone un medio ambiente tóxico que acaba con 14 personas al día según la AEMA (Agencia Europea de Medio Ambiente).

Es imprescindible trasladar a la Asamblea de Madrid lo que tanto la ciudadanía madrileña como trabajadoras y trabajadores reclaman desde los andenes y las calles. Un servicio de transporte totalmente público que blinde Metro, Cercanías y Autobuses asegurando la gratuidad del servicio y las mejores condiciones posibles para las plantillas.

En ese sentido, apoyamos las movilizaciones que los Sindicatos de Metro de Madrid han estado realizando y que seguirán durante esta semana, animamos a toda la ciudadanía a apoyar la concentración que se hará el viernes 24 de mayo frente al Ministerio de Sanidad de 12:00 a 14:00, en defensa de la salud y por la mala gestión que han hecho los responsables en la crisis del amianto, movilización convocada también por otras plantillas de Metro en el Estado y empresas Ferroviarias.

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