19 de julio de 2019, 6:22:51
Opinión


26-M: nos lo jugamos todo

Por Jaime Cedrún


El próximo 26 de mayo el cambio es necesario en la Comunidad de Madrid, por eso hay que ir a votar en masa a las fuerzas de izquierdas y progreso. El próximo domingo nos lo jugamos todo. Nos jugamos el modelo de sociedad de las próximas dos décadas de las administraciones más cercanas, además de Europa como comenté recientemente en este mismo espacio.

Un tiempo que vendrá marcado por la revolución tecnológica y las relaciones laborales que conlleva; un tiempo en el que hay que afianzar la revolución feminista; un tiempo de oro para afrontar la lucha contra la contaminación asesina y el calentamiento global, denominado intencionadamente, cambio climático.

No es cierto que en la comunidad de Madrid lleven ganando las elecciones autonómicas las derechas ininterrumpidamente desde 1995. En el año 2003 el triunfo electoral fue para las izquierdas (PSOE-IU) que ya tenían conformado un acuerdo de Gobierno. La respuesta de los poderes fue el tamayazo, base de las corruptelas y corrupción que venimos sufriendo desde que Esperanza Aguirre se hizo con los mandos de la región. Una corrupción que bien recordaba el modelo franquista de los años sesenta, apoyada por la ley del suelo estatal creada por el José María Aznar de la “España va bien”.

Con las derechas hemos vivido en el oscurantismo institucional. El Consejo Económico y Social (CES) regional sufrió el hachazo fundamental promovido por las derechas para que esta comunidad no tenga instrumentos de análisis. Por ello, desde las Comisiones Obreras de Madrid llevamos mucho tiempo realizando estudios e informes necesarios para diagnosticar la realidad de la región: sanidad, enseñanza, empleo, siniestralidad y salud laboral, situación económica y social, exclusión social, igualdad de género, violencia machista… Por eso reclamamos el renacer del CES.

Desde CCOO de Madrid, con medios limitados pero voluntad firme, con datos oficiales y conociendo de primera mano la situación de las personas, venimos elaborando lo que deberían hacer las administraciones para diagnosticar cada elemento regional. El problema es que el diagnostico está muy claro: Madrid es la región más rica de España, pero en la que más desigualdades se dan. Corrupción y recortes en servicios fundamentales como sanidad y enseñanza, con la excusa de esa Gran Recesión que hace un lustro finalizó, nos han llevado a un modelo que ya no aguanta más.

Por eso hemos de votar masivamente a quienes proponen ese necesario cambio de modelo estructural, basado en una nueva fiscalidad. Una fiscalidad justa, ética y solidaria en la que paguen más quienes más tienen para que la sociedad no se derrumbe. Que un 2 por ciento de multimillonarios paguen más, no creo que deba preocupar a la inmensa mayoría de ciudadanos “¡ojalá tuviera yo que pagar más impuestos!” se leía estos días en las redes sociales.

Nuestra región no puede ser un paraíso fiscal en el que no existan justos y ajustados impuestos de sucesiones y donaciones. Madrid necesita un modelo estable, inclusivo y sostenible. Y cuando hablo de estabilidad también me refiero a la necesidad de acuerdos, grandes acuerdos con agentes sociales y entre administraciones. Me refiero al fomento del dialogo frente a la crispación, el extremismo y la mentira imperante para acometer reformas profundas aplazadas, como la del Estatuto de Autonomía.

En estos días de debates preelectorales estamos escuchando barbaridades que espero sean fruto exclusivamente de calentones. Hemos escuchado cómo las derechas califican a instituciones como ritas o Save the children de “chiringuitos”; como optarían, otra vez, por cerrar la radio y televisión públicas madrileñas.

Telemadrid y Onda Madrid, no sin poco esfuerzo, están levantando el vuelo de la profesionalidad después de haber sido el aparato propagandístico del PP; después de padecer un ERE ilegal promovido por Ignacio González, como no, en libertad provisional. Las derechas no quieren testigos de sus tropelías, pero Madrid necesita una radio y una televisión públicas de calidad, porque son un servicio público imprescindible en una democracia.

El 26 de mayo vamos a las urnas y tenemos que volver a llenarlas para frenar la crispación, lo ultra, la vuelta al pasado más espantoso. No son estas elecciones una segunda vuelta, respecto a las elecciones generales del pasado 28 de abril, pero el sentido de nuestro voto tiene que volver a ser como es la clase trabajadora: práctico, de progreso.

Para suerte y desgracia de sus habitantes, la región de Madrid, y especialmente su capital, son motor fundamental de España. Un motor que tiene que engrasarse para que la sociedad sea más igualitaria. Desde CCOO de Madrid, sin dar cheques en blanco, abogamos por gobiernos de progreso, por gobiernos de izquierdas, por la estabilidad económica y también social.

Jaime Cedrún
Secretario general de CCOO de Madrid

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