18 de julio de 2019, 16:18:05
Cultura y ocio

SAN ISIDRO


Grave cornada a Gonzalo Caballero en una corrida muy exigente de El Pilar

Por Emilio Martínez

Los tres coletudos que enfrentaron un encierro de muchas exigencias de El Pilar fueron por los aires, volteados espectacularmente por sus respectivos bicornes. Aunque para Juan del Álamo y José Garrido el percance no pasó de una paliza, para Gonzalo Caballero, prendido cuando entraba a matar al tercero tras una faena más que aseada, fue peor. El madrileño fue llevado a la enfermería donde se le apreció una cornada en la pierna izquierda de 25 centímetros, de pronóstico grave. Del Álamo dio una vuelta al ruedo y Garrido fue silenciado.


No dura mucho la alegría en la casa del pobre… del pobre coletudo que está colgado en la balaustrada de la Fiesta a la espera de oportunidades y contratos. Son los casos de los todavía jóvenes Juan del Álamo y Gonzalo Caballero, y menos de José Garrido, la eterna promesa, que pasan los años y no despega a pesar de lo mucho que actúa. Seguro que se las prometían felices al verse anunciados en ese gran escaparate que es el ciclo isidril con un hierro de los habitualmente nobilísimos, blandos y ayunos de casta bicornes de una divisa muy del gusto de los mandamases del escalafón.

Pero esta vez, la corrida de El Pilar salió respondona y exigente. Por lo que los espectadores no quitaban ojo de lo que acontecía en el ruedo, que era escaso en lo artístico, aunque interesante. Y precisamente el coletudo que mejor apuntó con la muleta, Gonzalo Caballero, se llevó un cornalón tras una faena relajada y firme –razón por la que fue pudiendo a un animal que metía la cara sin empelarse en demasía- sobre todo por el pitón derecho, por el que extrajo varias series de buenos redondos, algunos incluso desmayados.

Las remató con pases de pecho mirando al tendido. Y aunque no logró igual nivel por la izquierda, caló más en el cotarro al final por sus bernadinas con las más que ofensivas navajas albaceteñas en forma de cuernos rozándole la taleguilla. Tras un pinchazo, Caballero se tiró a matar con mucha verdad volcándose sobre el burel, pero éste le prendió de forma espectacular, lanzándole por los aires, y pronto se vio que el torero iba herido pues no pudo ni levantarse.

Menos desgracia o más suerte –la de quedar sin que el hierro candente del pitón le calara las entrañas tras ser volteados de forma espectacular tuvieron Juan del Álamo y José Garrido. Una suerte que les compensó, quizás, con el exigente juego de sus enemigos, que aunque tampoco eran las famosas ‘alimañas’ de los victorino, sí pedían firmeza y mando para, a cambio, ofrecerles opciones de lucimiento.

Del Álamo, aunque intentó el toreo clásico con el que abrió función –que fue el del percance sin otras consecuencias que el magullamiento general-, anduvo acelerado y pueblerino antes del volteretón y, paradójicamente algo mejor después. El otro de su lote, menos agresivo, iba y venía a la pañosa con nobleza y el salmantino comenzó con cierto temple en redondos antes de volver a la vulgaridad y a las voces jaleándose tras cada muletazo.

Parecía que en el último, que era del lote de Caballero, iba a levantar el ánimo y el toreo, porque Del Álamo se lució con seis mecidas verónicas lentas y majestuosas de recibo y tres más en el quite posterior. Al que replicó Garrido con otros lances similares que en definitiva fue lo mejor y único destacable de su actuación. La codicia del burel no se acabó en la muleta, aunque pedía un mando que no tuvo porque su matador no estaba cómodo con él. Y para más ‘inri’ concluyó engorrinando mas su tarde con un feísimo bajonazo.

Claro que peor fue lo de Garrido, que naufragó con su primero, tras sufrir otro volteretón cuando el coletudo le dudó con el capote y se lo echó encima, al que luego con la flámula no dominó. Y, para su desgracia -y la del público- el extremeño repitió de similar guisa con el otro, en el que brilló, y saludó, con los rehiletes José Chacón.

Pancartas contra el presidente y sorprendente aparición policial

Al margen de todo lo anterior es menester contar que al iniciarse el paseíllo se desplegaron varias pancartas en el tendido 7 pidiendo la dimisión del presidente que regaló la Puerta Grande a Perera y que también era el usía este martes, Gonzalo de Villa. A las pancartas se unieron gritos de 'Fuera del palco', y sorprendentemente aparecieron dos policías nacionales -alguna autoridad los madó allí, ¿no?, ¿quizás el propio usía?- para intentar llevarse a alguno de los pancarteros, pero ante la protesta generalizada del público desistieron.Que se sepa.

FICHA

Toros de EL PILAR, de excelente presentación, muy ofensivos, que cumplieron en general con los caballos excepto el manso 3º; nobles dentro de su comportamiento encastado en diversa gradación.JUAN DEL ÁLAMO: vuelta tras aviso; silencio; silencio. GONZALO CABALLERO: herido por su primero. JOSÉ GARRIDO: silencio tras aviso; silencio trs aviso. Plaza de Las Ventas, 21 de mayo. 8ª de Feria. Dos tercios de entrada. Enfermería: Gonzalo Caballero fue atendido de una herida de 25 centímetros en cara externa del tercio medio del muslo izquierdo que produce destrozos en músculo tensor de la fascia lata, vasto externo e isquiotibiales, y alcanza cara posterior del fémur contusionando el nervio ciático y alcanzando también isquión. Pronóstico grave. Y Juan del Álamo, de lesión de isquiotibiales en el muslo izquierdo, pendiente de estudio radiológico, y policontusiones. Pronóstico leve.

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