22 de agosto de 2019, 20:03:00
Medio Ambiente


¿Cómo avanzar hacia un transporte de viajeros sostenible?

Por MDO

Reducir el impacto de su actividad en el medio ambiente se ha convertido ya en uno de los grandes retos de la Humanidad. En especial, en algunos sectores que, por su propia naturaleza, vienen generando una huella importante en el entorno. Es el caso del transporte, una de las principales fuentes de polución en las ciudades, que se ha puesto, de un tiempo a esta parte, a hacer los deberes en materia de sostenibilidad.


“Como operadores de transporte público, formamos parte del problema, pero, al mismo tiempo, somos parte indispensable de su solución”, aseguran desde Alsa. La multinacional española de transporte de viajeros por carretera es un buen ejemplo del despertar del sector en lo relativo a la conciencia medioambiental, una carrera de fondo que pasa por incluir una estrategia de sostenibilidad transversal a toda la estructura y misión empresariales. El objetivo es el de “reducir la congestión y la contaminación, no generarla”, según recoge la Memoria de sostenibilidad de Alsa, en la que se refleja un trabajo en dos direcciones: conseguir que las explotaciones sean cada vez más eficientes en cuanto a consumo y emisiones derivadas; y atraer más clientes al transporte público, para convertirse una alternativa real frente al vehículo privado, “el verdadero causante de la falta de sostenibilidad del modelo de transporte actual”.

Desde el año 2012, Alsa calcula su Huella de Carbono -la totalidad de gases de efecto invernadero emitidos por efecto directo o indirecto- y establece planes anuales de reducción de consumos y emisiones. Es, de hecho, la primera empresa del sector que empezó a calcular esta Huella de Carbono y, gracias a este trabajo, entre 2015 y 2017 la compañía logró reducir sus emisiones en un dos por ciento. Además, teniendo en cuenta solo las emisiones directas, la disminución alcanzó el siete por ciento y se rebajó un 11 por ciento su intensidad en el periodo.

Entre 2015 y 2017, Alsa redujo sus emisiones un 2%

Actúa, para ello, en tres grandes frentes: un programa de reducción y optimización de consumo de carburante; la incorporación paulatina de vehículos con propulsión alternativa: buses eléctricos, híbridos y de gas; y el programa Conducción Eficiente, enfocado a la plantilla de conductores.

Cómo reducir el consumo

El programa de reducción de consumos busca optimizar el gasto en los vehículos de la Alsa, y lo hace a través de actuaciones transversales a todos los factores que afectan al consumo: desde la planificación y la optimización de rutas, hasta el desarrollo de programas de mantenimiento de vehículos e inversiones en nuevas tecnologías y en I+D, como sistemas de telemedida que monitorizan a vehículos y conductores.

Dada la naturaleza de su actividad, el consumo de combustible es el principal impacto energético y ambiental de Alsa: supone el 98 por ciento del consumo energético de la organización. Entre 2016 y 2017, el consumo energético se redujo un 0,9 por ciento y la intensidad energética, un 4,7 por ciento. De hecho, en 2017, Alsa recibió el accésit a la ‘Mejor Gestión Energética en Grandes Empresas’ en los V Premios Eficiencia Energética de la Asociación Española de Eficiencia Energética entre 30 candidaturas por su programa de reducción del consumo y la gestión de la conducción eficiente de sus conductores.

Sin embargo, además del combustible, el plan de gestión ambiental de Alsa es transversal a otras áreas e incluye acciones para reducir el consumo eléctrico en las instalaciones, mejorar la gestión de residuos u optimizar la gestión del agua. Así, a pesar de que en los últimos años, la empresa ha aumentado el número de instalaciones, el consumo eléctrico en las mismas se mantiene constante gracias, entre otras medidas, a los sistemas de telemedida que se han ido incorporando a los centros de trabajo. Además, el cien por cien de la energía eléctrica contratada desde 2014 es de origen renovable.

“Dado el volumen de nuestra actividad, los residuos que generamos en las labores de mantenimiento y reparación de vehículos son elevados, por lo que la cultura de la compañía es intentar reducir el impacto diariamente, sabiendo que cada acción suma en la lucha por mantener el medio ambiente”, señalan desde Alsa, y ponen un acento especial en la generación residuos peligrosos como aceites de motor, baterías o filtros de aceite. Su política al respecto pasa por realizar los mantenimientos en talleres propios que permitan conocer y actuar sobre el impacto ambiental, por el pretratamiento y planes de minimización que reducen la peligrosidad y cantidad de determinados residuos.

Además, la compañía de transportes logró reducir su consumo de agua en un cinco por ciento en 2017, gracias al uso de recicladores de agua en puentes de lavado, la instalación de nuevos puentes más eficientes, las campañas de concienciación y la aplicación del manual de buenas prácticas medio ambientales.

Flota ‘ecofriendly’

En la actualidad, 170 autobuses de ALSA son vehículos de propulsión alternativa, que reducen las emisiones de Gases de Efecto Invernadero, ya sean eléctricos, híbridos, de Gas Natural Comprimido (GNC) o Gas Licuado de Petróleo (Autogas o GLP). Además, más del 50 por ciento del parque automovilístico de la compañía está formado por vehículos Euro V o superior.

Cuenta en su flota con 170 vehículos de propulsión alternativa

Solo en 2017, se incorporaron a la flota 41 vehículos de propulsión alternativa: cuatro vehículos eléctricos, 15 vehículos GNC y 22 vehículos híbridos. Gracias al crecimiento de la flota de Gas Natural, han disminuido –en el periodo 2015-2017- en un 0,9 por ciento las emisiones de monóxido de carbono, óxidos de nitrógeno, hidrocarburos y partículas, emisiones que suponen una cuestión crítica para la salud humana, de forma especialmente incisiva en las ciudades, donde se concentra una gran cantidad de estos gases.

1.300 conductores han participado en el programa de Conducción Eficiente, con el que se ha logrado una reducción del 1,6 por ciento en las emisiones de los vehículos (Foto: Archivo | Kike Rincón)

Recursos humanos: formación en sostenibilidad

Por último, con el programa de Conducción Eficiente, la empresa pretende poner en valor la labor de sus recursos humanos y su necesaria aportación a la cultura medioambiental de la empresa. “Somos conscientes del papel clave los conductores en nuestro desempeño ambiental”, afirman desde Alsa, y explican que, a través de los sistemas de telemedida instalados en sus autobuses, mantienen a sus empleados informados sobre su propio desempeño, además de ofrecerles formación específica en reducción de consumos, incidir en la motivación de la plantilla y reconocer a quienes obtienen mejores resultados. Más de 1.300 conductores han participado en el programa, con el que se ha logrado una reducción del 1,6 por ciento en las emisiones de los vehículos y que ha convertido a Alsa en la primera empresa en España en obtener la certificación EA0050 en 2017 (Especificación Aenor de Sistemas de Gestión de la Conducción Eficinete).

"Unos profesionales informados, formados y motivados son los cimientos necesarios para construir un futuro verde”

El programa de Conducción Eficiente es uno de los ejemplos más visibles de cómo esta política medioambiental transversal llega también a los recursos humanos, pero no el único. Desde 2016 el departamento de Medio Ambiente de Alsa colabora con la Fundación de la Energía de la Comunidad de Madrid (FENERCOM) y la Dirección General de Industria, Energía y Minas de la Comunidad de Madrid en los cursos de formación sobre la ISO 50001 de Sistema de Gestión Energética.

Además, la empresa ha creado el Manuel de Buenas Prácticas Medioambientales y ha establecido un plan de formación ambiental a cuatro años. Porque, según destacan desde Alsa, “unos profesionales informados, formados y motivados son los cimientos necesarios para construir un futuro verde”.

El papel de la Administración

No obstante, el esfuerzo de las empresas –y sus empleados- es solo uno de los motores que necesita el sector para avanzar en su objetivo medioambiental. Es indispensable, según consideran desde Alsa, la implicación de las administraciones públicas para ayudar a las compañías a afrontar sus estrategias de descarbonización. Una ayuda que se puede canalizar a través de dos vías: por un lado mediante ayudas directas y beneficios fiscales para afrontar las altas inversiones para la adquisición de flota con tecnología alternativa; y, por otro, a través de mayores inversiones en todo tipo infraestructuras de transporte público, que favorezcan su uso y lo hagan más atractivo frente al vehículo privado.

Además, los responsables de Alsa subrayan también la necesidad de contar con entornos regulatorios estables y modelos eficientes de colaboración público-privada.

Madridiario.  Todos los derechos reservados.  ®2019   |  www.madridiario.es