15 de octubre de 2019, 11:00:48
Cultura y ocio

ENTREVISTA


Cara a cara con Carlos Saura e Imanol Arias

Por Antonio Castro

El cineasta Carlos Saura vuelve a adentrarse en el teatro dirigiendo El coronel no tiene quien le escriba, que se estrenará en el teatro Infanta Isabel con Imanol Arias como protagonista.


Saura y Arias conversan para Madridiario sobre esta producción escénica del texto firmado por Gabriel García Márquez. La adaptación es de Natalio Grueso. El lector de la novela puede imaginar un mundo surrealista, barroco y mágico que no sé si se ha tratado de llevar a la escena:

Carlos Saura: Simplemente lo que he hecho ha sido respetar el texto al máximo y deja a los actores libertad para hacer la obra. Intentar llevar a la escena ese mundo barroco que dices sería la tentación más fácil y además yo creo que sería un peligro. Se ha intentado hacer en el cine y creo que con no demasiado éxito. Son textos muy hermosos, muy, muy elaborados aunque parezcan muy sencillos. Esta adaptación se prestaba a que fueran fundamentales la palabra y el actor.

Imanol Arias: Carlos es un artista muy completo. La puesta en escena es un cuadro pictórico muy simple, muy atmosférico y como el texto es poético, no realista, él lo que ha hecho es un marco casi casi operístico y te abre un campo enorme de posibilidades. La simpleza de la apuesta te lleva a valorar mucho el texto.

¿Cómo se hace de carne y hueso un personaje literario como el coronel?

I.A. Con esa capacidad que se tiene de sustituir lo que se ve por como cuentan lo que siente. Es un personaje con una dignidad tan profunda que lo hace simple. Es un hombre honor. La primera mala palabra que pronuncia el coronel en su vida es mierda. Es un hombre pulcro, con un sentido de la vida ilusionante a pesar de que espera el reconocimiento que le puede solucionar la vida. Solo tiene una duda: ¿hizo bien en aconsejar a Aureliano Buendía que se rindiera y le mataron por eso?

La anterior incursión de Saura en la dirección teatral fue con El gran teatro del mundo, de Calderón.

Dedicarse a estas alturas de su vida a hacer teatro ¿se lo toma como un lujo?

C.S. El teatro es un trabajo comodísimo al lado del cine. Por eso para una persona de mi edad resulta gratificante. Entiendo que Bergman se dedicara al teatro en los últimos años de su vida. Al teatro y la ópera. Yo preparo una ópera -Don Giovanni- para el mes de septiembre en La Coruña. Y en México haré El gran teatro del mundo en enero. Yo he utilizado el teatro en mi cine en muchas películas.

El actor participó hace 40 años en los primeros montajes del Centro Dramático Nacional al lado de figuras como Berta Riaza, Encarna Paso, Irene Gutiérrez Caba o José Luis Gómez.

¿Era consciente entonces de estar al lado de los más grandes?

I.A. Yo estaba empezando y me sentí con un peso tremendo y con pocas herramientas. Tras las primeras funciones me fui a Nueva York a formarme más, fue asistente de dirección para otros, hice cursos… era un desafío, una pelea por estar a la altura. El teatro se hace todos los días y si la vida, te hace como a mí, que tengas que marcharte, hay que agradecer el privilegio de que se te permita volver.

¿La vuelta a pisar la escena es como coger la bicicleta después de muchos años, que puede correr inmediatamente?

I.A. No corres ni tan a fondo ni tan rápido pero la ventaja es que ya no te caes. Es teatro es muy simple, una comunicación con el espectador.

¿Incorpora definitivamente el teatro a su agenda o va a ir en función de las propuestas que le lleguen?

I.A. Ya no puedo calcular porque Cuéntame ha roto todas las expectativas y es un compromiso que he adquirido. Lo que sí he decidido en compaginar con otros medios. Lo que veo más natural en mí por mi edad es que el teatro esté muy presente en mi agenda. Me paso ocho meses en el mundo audiovisual. Entonces el teatro te da muchas posibilidades de recuperar muchas cosas, procesos de preparación, de entrenamiento, que son muy satisfactorios.

Saura es un enamorado de la luz y de su importancia en el cine.

¿Cómo ve Madrid a estas alturas?

C.S. Es una ciudad muy especial. Ahora he estado tres meses en México y cuando regreso me vuelvo a encontrar con una ciudad muy dinámica, vivaz, en la que la gente camina, todo el mundo se mueve. Además ahora que preguntarse a qué Madrid nos referimos ¿al del centro? ¿al de la periferia? Madrid tiene una luz brutal en verano y para poder rodar hay que esperar lo que se llama hora mágica, al amanecer o al atardecer. En invierno aparece el cielo velazqueño pero lo que resulta más bonito es que están muy marcadas las estaciones , son totalmente diferentes y el paisaje varía en cada mes.

El coronel no tiene quien el escriba estará en el teatro Infanta Isabel desde el 15 de mayo hasta el 30 de junio. Junto a Imanol Arias intervienen Cristina de Inza, Fran Calvo, Marta Molina y Jorge Basanta.

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