25 de mayo de 2019, 15:45:46
Política

DEBATE DE LOS CANDIDATOS A LA ALCALDÍA


Todos contra Carmena en un debate bronco sin grandes promesas

Por Javier López Macías

Los seis candidatos a la Alcaldía de Madrid se han visto por primera vez este lunes en un debate organizado por El País y la Cadena Ser en la sede del COAM. El acto ha estado marcado por la división de los bloques izquierda-derecha y por los ataques continuados a la alcaldesa Manuela Carmena por todos, aunque más tenues desde el PSOE y Madrid en Pie. Además, tampoco ninguno de ellos ha querido prometer una gran obra y se han limitado a explicar que sus proyectos pasan por construir más vivienda pública -o facilitar su construcción- y desbloquear lo pendiente: los desarrollos del Sureste, la Operación Campamento y Chamartín.


Ha sido el primer -y puede que último- debate que han celebrado los seis candidatos a la Alcaldía de Madrid antes de enfrentarse a las urnas el próximo 26 de mayo. Sin embargo, no ha habido ni grandes sorpresas ni grandes promesas en la sede del Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM), donde El País y la Cadena Ser lo han organizado. Durante una hora y media, todos ellos han intercambiado propuestas y reproches, aunque la mayoría de los ataques han ido a parar hacia la actual alcaldesa, Manuela Carmena, que ha optado por dar un ‘patadón’ hacia arriba -en términos futbolísticos- y culpar a la Comunidad de muchos de los problemas que se le han achacado.

Dividido en varios bloques, cada candidato tenía entre un minuto y dos para exponer sus propuestas. El que más risas ha desatado entre el público en varias ocasiones mientras desarrollaba las suyas ha sido Javier Ortega Smith. El diputado electo de VOX ha utilizado su ya habitual tono duro para recordar que su formación “limpiará Madrid y sus instituciones”, facilitará la expulsión de okupas de las casas -aunque las competencias son estatales- o permitirá a los propietarios de viviendas “desarrollarlas”. Es decir, dejar que las dividan en varios apartamentos pequeños para sacar rentabilidad.

En este sentido, ha insistido en reformar los valores catastrales “multiplicados por [Alberto Ruiz] Gallardón” y en “mandar” al Orgullo a la Casa de Campo, amén de obligar a los organizadores a pagar su limpieza -no se ha referido a ampliar esta medida a otros eventos del estilo-. Además, ha hecho un llamamiento al PP y a Ciudadanos para entenderse y “sacar a la extrema izquierda del poder”.

Con José Luis Martínez-Almeida, además, ha compartido la idea de derogar Madrid Central porque "todo Madrid es Central", aunque no ha sido la única propuesta similar que se ha escuchado en el bloque de la derecha, bastante unido desde el comienzo. El portavoz popular, que sí ha defendido la celebración del Orgullo, también ha recordado que prevé soterrar la A-5 al igual que Begoña Villacís. En cuanto a vivienda, ha sido generoso con las cifras y ha prometido 15.000 casas -no se sabe si diferenciadas o no de las 25.000 anunciadas por Isabel Díaz Ayuso esta mañana-. Hasta 2021, cuando caduquen los contratos integrales de limpieza que firmó su compañera de partido Ana Botella, ha insistido en hacer un plan de choque “e ir estudiando ya los nuevos pliegos”.

En ellos, Carlos Sánchez Mato (Madrid en Pie) ha pedido “pensar en la gente”, al igual que en movilidad, donde ha exigido una visión de género: “Apostar por el transporte público también es hacer feminismo”. Asimismo, ha ofrecido ampliar BiciMAD, llevar las Zonas de Aparcamiento Vecinal a otros distritos, aunque en Usera aún no se ha introducido, subir el parque municipal de vivienda hasta el 12 por ciento -está en el 1- y municipalizar el servicio de limpieza.

Mato, además, ha destacado por dejar claros sus mensajes críticos -algo difícil por su posición de concejal- y ha sido el único que ha planteado revisar el Mutua Madrid Open de Tenis y Madrid Nuevo Norte. Esto último le ha llevado a mantener un rifirrafe con Pepu Hernández. El socialista, que se ha trabado en su minuto de oro, ha sido el que más ha leído y el que menos ha hablado, ha propuesto “mejorar” lo que él llama “oportunidades” como Campamento y que el Ayuntamiento posea el 20 por ciento del parque de vivienda de la ciudad.

En el lado contrario ha estado la candidata de Ciudadanos, que ha aprovechado el no haber parido -una de las “sorpresas” que podían pasar, según ha comentado ella misma antes de entrar- para ser la que que más ha hablado y la que ha utilizado el mayor número de carteles. En sus intervenciones, ha prometido la agilización de concesión de licencias -que ahora tarda más de un año-, una red de aparcamientos disuasorios y una bajada generalizada de impuestos.

Además, ha aprovechado su último turno para erigirse como ‘lideresa’ de la oposición: “Solo hay dos opciones, o Manuela Carmena o yo”. Ella, la alcaldesa, ha sido menos beligerante y ha abroncado a los demás por pintar una ciudad “que no es”. “Madrid está maravilloso y no pasan esas cosas terribles que ustedes dicen”, ha argumentado.

En sus intervenciones, ha aprovechado para contrarrestar con datos las críticas a Madrid Central o a la reforma de la Operación Chamartín, ha presumido de haber parado muchos desahucios -aquí ha anunciado una ordenanza de emergencia residencial-, de no tener pisos vacíos “como la Comunidad”, de haber construido 13 escuelas infantiles -y tener 3.300 viviendas en marcha- y de no haber aumentado la deuda como el Gobierno regional. Preguntada sobre su política de pactos, ha coincidido con Pepu en que “o suma la izquierda o gobierna la derecha” y ha fijado al PSOE y a “otro espacio de izquierdas” -en referencia a Madrid en Pie- como socios prioritarios. Esto último, confirmando el frentismo de la política municipal que hasta en un debate ‘a 6’ ha terminado dividida en dos.

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