20 de septiembre de 2019, 12:11:09
Política


28-A: Vox marca el paso al resto de partidos en las elecciones más reñidas

Por Paula Díaz

Este domingo se pone punto final a la eterna campaña electoral vivida desde que Pedro Sánchez convocó las elecciones anticipadas para este 28 de abril tras la imposibilidad de aprobar sus presupuestos. Las urnas de toda España vivirán hoy la batalla más reñida de la historia de la democracia, con la izquierda y la derecha tan divididas (o más) que en la Transición. Un solo escaño puede ser determinante para la victoria de unos u otros y, a su vez, servir como termómetro de lo que ocurrirá el 26 de mayo en todos los ayuntamientos de la Comunidad de Madrid.


Las elecciones más reñidas de la historia. Así serán estos comicios del 28 de abril, donde un solo escaño podrá ser determinante para la victoria de unos y otros y la conformación de futuros pactos de Gobierno, para lo que se necesita una mayoría de 176 diputados. Así lo dejan entrever todas las encuestas, cuyos resultados solo dejan de manifiesto como valor seguro la mayor fragmentación de colores que el Parlamento haya tenido desde la Transición. La presencia de unos u otros vendrá determinada por el alto porcentaje de indecisos que, a fecha de la última macroencuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas, alcanzaba el 42 por ciento.

Desde que Pedro Sánchez adelantó la fecha de las generales tras la imposibilidad de aprobar sus presupuestos, España ha vivido en una eterna campaña electoral que finalizó el viernes y a la que hoy se pondrá punto final en las urnas, donde se elegirá a los 350 diputados del Congreso y los 208 senadores de la Cámara Alta.

Casi 37 millones de personas tienen derecho a votar, bien de forma presencial o desde el extranjero, según los inscritos en el censo electoral. Más de 1,2 millones ya lo han hecho por correo. Del total de electores, 4.749.965 corresponden a la Comunidad de Madrid, que, como el resto de autonomías -a excepción de la andaluza, que ya las celebró, y la valenciana, que las celebra hoy- vivirá su propia cita electoral el próximo 26 de mayo. Este domingo servirá también de termómetro para poder hacer quinielas sobre los futuros resultados autonómicos y municipales del 26-M.

(Foto: Pedro García Gómez)

Gana la izquierda, pero sin opciones de gobernar

Hasta el momento, dicha situación es difícil de determinar. Las encuestas de uno u otro medio han ido oscilando en las últimas semanas, tanto a nivel nacional como autonómico. En el primer ámbito, cuyas dudas se resolverán a partir de las 20.00 horas (momento en que cierran los colegios electorales), muchas de ellas ofrecen una mayoría a la coalición PSOE-Podemos, pero que no sería suficiente para poder gobernar frente al tripartito PP-Cs-Vox.

El CIS llegó a ofrecer 2 escaños al PACMA

Otras preven la entrada de esta última formación en las instituciones cual elefante en cacharrería. El partido de ultraderecha tiene su propia estimación y aspira a obtener entre 60 y 80 diputados. Hasta el CIS llegó a ofrecerle a los animalistas de PACMA unos generosos 2 escaños. Pero lo único que está claro es que el futuro Ejecutivo nacional estará conformado por más de una formación.

Así se demostró ya en 2015, cuando la entrada de Ciudadanos y Podemos en el panorama político rompió el bipartidismo y España dijo adiós a las mayorías absolutas. Hoy, además, la división también ha fragmentado a la derecha -que había permanecido bajo el manto del PP desde los años 80-, especialmente, con la irrupción del partido de Santiago Abascal, que ha marcado el paso del resto de formaciones pese a no haber podido participar en los debates ni haber tenido -por decisión propia- presencia mediática.

El papel de los debates 'a cuatro'

Pero fueron los debates, celebrados cuando ya estaban prohibidos los barómetros, los que marcaron un antes y un después en una campaña electoral convulsa donde PP y Ciudadanos comenzaron de la mano para luego tirarse los trastos a la cabeza, igual que PSOE y Unidas Podemos, todos ellos socios prioritarios que, llegado el caso, podrían traicionarse para entrar en la Moncloa.

Los debates sirvieron para poner en duda las alianzas naturales

Si en los últimos días ha quedado claro que Pablo Casado sí aceptaría ministros de Vox, mientras que Albert Rivera pactaría con ellos pero sin dejarles entrar en el Gobierno, las dudas sobre el veto del líder naranja al actual presidente del Gobierno se han hecho realidad tras el encuentro de los cuatro candidatos en Atresmedia. El actual presidente y candidato socialista respondió el martes de forma ambigua sobre si repetiría el intento de pacto PSOE-Cs de hace cuatro años. El día anterior, en TVE, había eludido responder a las insistentes preguntas al respecto lanzadas por Pablo Iglesias.

Como de costumbre, todos ganaron y todos perdieron. Los periodistas expertos en política, los usuarios de Twitter y los lectores de los principales diarios ofrecieron su visión del asunto. Para muchos, Rivera fue el ganador del primer debate, una victoria que habría echado a perder por sus continuas interrupciones durante el segundo. Sánchez, por su parte, habría conseguido salir ileso y mantener su posición presidencial, así como el viento a favor que le ofrecían las encuestas, pese al 'juntos para echarle' de las derechas. Casado se creció en el segundo round, donde reaccionó a los ataques de quien no era, en principio, su rival (Rivera); e Iglesias ofreció en ambos debates una imagen poco habitual en él: un tono moderado, pausado, calmado y ejerciendo de moderador en el barro en el que se habían bañado los demás.

El candidato de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, en un momento del debate.

El líder de Unidas Podemos fue quien más insistió en que se hablara de propuestas y no de ataques personales y buscó hablar de algo más que de Cataluña. Aun así, ese fue el eje central de una campaña en que la Junta Electoral Central tuvo un papel inesperado por permitir que los candidatos independentistas de ERC y PDCAT ofrecieran mítines y ruedas de prensa desde la cárcel.

Programas electorales: quién propone qué

El 155 en Cataluña divide a izquierda y derecha

El modelo de Estado y la aplicación (o no) del artículo 155 de la Constitución que permite la intervención del Estado en el poder autonómico ha sido, sin duda, el foco central de la campaña, así como la propuesta que más divide tanto a los bloques izquierda-derecha como a los partidos entre sí. Por un lado, el trío PP-Cs-Vox aboga por ejercer mano dura con los independentistas mientras que PSOE y Unidas Podemos son más partidarios de abrir una negociación que ponga fin a décadas de conflicto.

Sin embargo, existen matices que diferencian a cada partido. Así, la formación morada aboga por la celebración de un referéndum pactado mientras que los socialistas quieren otorgar más autonomía a Cataluña sin llegar a ofrecerles la autodeterminación. En la derecha, PP y Cs quieren aplicar el 155 desde el minuto uno en que gobiernen, mientras Vox va más allá y aboga por suspender la autonomía de la región y acabar, de paso, con el Estado autonómico, cupo vasco incluido. Ello supondría el fin de las competencias transferidas en materia de Educación, Sanidad y Política Social a las comunidades, entre otras cuestiones.

Santiago Abascal, en el cierre de campaña de Vox en Madrid. (Chema Barroso)

Del mismo modo, han sido las propuestas radicales de Vox con respecto a la igualdad las que han marcado el paso al resto de formaciones. Que los de Abascal pretenden derogar la ley de violencia de género es conocido desde el pacto PP-Cs-Vox en Andalucía. Fue entonces cuando los de Casado se vieron arrastrados al debate y, para no perder (más) votos por la derecha, radicalizaron su discurso proponiendo una contrarreforma del aborto para volver a la ley de supuestos (y derogar la actual, de plazos) de 1985. Vox no quiere ni una ni la otra, sino que no exista el aborto.

Y Cs propone otras medidas para proteger a la "familia" y aumentar la natalidad no exentas de polémica, como en el caso de la gestación subrogada, también llamada vientres de alquiler para los críticos con la medida. A todo ello se oponen PSOE y Unidas Podemos, que sí coincidirían con Cs, por ejemplo, a la hora de aprobar la equiparación total de los permisos de paternidad y maternidad.

Casado sí admitiría ministros de Vox e Iglesias duda sobre el veto de Rivera a Sánchez

Si algo ha diferenciado a Vox del resto de formaciones de forma genérica son sus propuestas en materia de Sanidad y Educación con su clara apuesta por la privada. Por un lado, promoverá el paso de la sanidad pública a la privada a través de incentivos fiscales. Por otro, hará lo propio con la Educación, ofreciendo un cheque escolar que permita ir a la privada a todo aquel que así lo desee. PP y Cs han marcado su límite en incentivar u ofrecer la gratuidad -respectivamente- de la escuela concertada, mientras que Unidas Podemos quiere acabar con las ayudas a todas las que segreguen a los alumnos por sexo. El PSOE mantiene su compromiso con la pública y promete seguir impulsándola.

Algo parecido ocurre con respecto a las políticas de empleo y pensiones. En este sentido, la batalla vuelve a dividirse entre derechas e izquierdas: mientras los de Iglesias quieren derogar la reforma laboral del PP de Mariano Rajoy y los de Sánchez, cambiarla por un nuevo Estatuto de los Trabajadores, los de Casado pretenden continuar ahondando en las medidas de su antecesor. Vox incide en este caso en su polémica política antiinmigración, al proponer beneficios fiscales para las empresas que contraten a trabajadores solo si son españoles.

El Estado de las autonomías, el feminismo y la España vaciada centran los programas electorales

En cuanto a las pensiones ocurre tres cuartos de lo mismo: el PSOE prevé garantizarlas con más ingresos públicos y se une a Podemos para blindar su revalorización en función del IPC. Del otro lado, el PP quiere revisar el aumento de las cuantías en función a varios factores -y no solo al IPC- mientras que Cs prefiere acordarlo en el marco del Pacto de Toledo y exigir este derecho también para los autonómos. Ambos abogan, además, por la denominada mochila austriaca, que consiste en que las empresas aporten un determinado porcentaje del sueldo de cada trabajador a su propia hucha tanto de pensiones como de paro. Por su parte, Vox quiere reducir el sistema de reparto público a la mínima expresión para compensarlo con planes privados.

Así las cosas, se podría decir que solo hay un par de cuestiones en la que coinciden las cinco formaciones, desde Unidas Podemos hasta Vox. Se trata de establecer el fin del copago farmacéutico y ampliar los servicios de salud bucodental, así como de poner fin a la denominada España vaciada y ofrecer mejoras a las zonas rurales para que dejen de perder habitantes. Eso sí, las soluciones para conseguirlo oscilan entre ofrecer rebajas fiscales para quienes vivan en los pueblos (Cs), garantizar la digitalización de los mismos (PP) u ofrecer tierra para los más jóvenes Unidas Podemos) hasta fomentar la caza como medida para evitarlo (Vox).

El futuro de los candidatos

Así las cosas, Vox tiene todas las de ganar: digan lo que digan este domingo las urnas, habrá pasado de ser un partido residual a irrumpir en el Congreso de los Diputados. Su líder, Santiago Abascal tendrá motivos para venderse como vencedor de los comicios, incluso aunque se quede como última fuerza (excluyendo a las formaciones nacionalistas de Cataluña, País Vasco y Canarias, entre otras). Para el resto de candidatos, en cambio, el panorama se presenta más complicado.

El actual presidente, Pedro Sánchez, se juega su permanencia en la Moncloa, pero la vista estará puesta también en su papel al frente de las filas del PSOE. De momento, lo tiene fácil, una vez que Susana Díaz se estrelló en Andalucía y perdió una de las Comunidades históricas del socialismo. Aun así, el cuestionado papel del secretario general cesado y resurgido está en juego y, aunque el PSOE no puede permitirse más crisis internas -con las autonómicas a la vuelta de la esquina-, Sánchez no podrá perder demasiados escaños si quiere mantener la confianza de los suyos.

Pablo Casado, en una imagen de archivo, en un desayuno informativo. (Kike Rincón)El papel de Albert Rivera, en cambio, es indiscutible entre los suyos. Aunque Cs, cuatro años después de su llegada a la política nacional, ya cuente con potentes números dos que podrían sustituirle -véase Inés Arrimadas-, el presidente sigue manteniendo la mayoría absoluta de la militancia de su partido. Aun así, el presidente de Ciudadanos busca revalidar la confianza de los votantes, aumentar en escaños y ser decisivo para formar un Gobierno en el que, esta vez, sí está dispuesto a participar de forma activa.

Pablo Casado ganará y perderá. Como ya pasó con Juanma Moreno en el Sur, podría ocurrir que el nuevo presidente del PP obtenga el peor resultado del partido en unas nacionales y, aun así, pueda convertirse en jefe del Ejecutivo estatal en función de las sumas de los pactos. En cualquier caso, no está previsto que dimita en ningún caso. Tiene excusas suficientes: lleva apenas unos meses al frente de un partido que aún no ha logrado sacudirse el polvo de la corrupción, la alta competencia de Vox y Cs, y la traición de los tránsfugas que, como Ángel Garrido, le han estropeado la campaña electoral.

De vuelta en la izquierda, a Pablo Iglesias el resultado de estas elecciones le servirá para afianzarse (o todo lo contrario) como líder de un partido que ha vivido una legislatura convulsa, que ha perdido a su mayor seña de identidad -el Ayuntamiento de Manuela Carmena, que ahora se presenta de verdad por libre- y se ha fragmentado con la marcha de Íñigo Errejón a Más Madrid. Este último podría rebatirle su liderazgo en Podemos en un futuro, salvo que urnas le sirvan para sacar pecho y dar una lección a quién el mismo calificó como "traidor".

28-A: ¿Decisivo para Madrid?

La división de Podemos es, precisamente, uno de los factores clave en las próximas elecciones municipales y autonómicas. Para el 26 de mayo, las apuestas se centrarán no solo en la formación de Gobierno, sino también sobre la batalla entre pablistas y errejonistas. Es decir, sobre el número de escaños que obtendrá Unidas Podemos-IU-Madrid en Pie, liderado por Isa Serra, o el Más Madrid de Íñigo Errejón. Y lo mismo ocurrirá en el Ayuntamiento, donde si bien Podemos no se presenta, Carmena deberá competir con la coalición Madrid En Pie Municipalista, liderada por Carlos Sánchez Mato y que agrupa a IU, Anticapitalistas y Bancada Municipalista.

Teniendo en cuenta que Podemos no se presenta en el Ayuntamiento, del mismo modo que Más Madrid no lo hace en las generales, intentar trasladar los resultados de hoy a una predicción para el 26-M es harto complicado. No obstante, Madrid es la Comunidad que más escaños reparte este domingo (37) y por ello puede servir como termómetro para saber si la fiebre de unos y otros sube o baja.

De momento, las encuestas ofrecen resultados dispares como los que apuntan a Vox como tercera fuerza en la Comunidad frente a otras que le relegan a solo 4 escaños. O como las inconclusas sobre el liderazgo de Carmena en Madrid Capital, que podría peligrar (o no). Casi cinco millones de madrileños están llamados hoy a las urnas. De ellos dependerá empezar a resolver la incógnita o quedarse con la duda hasta dentro de un mes.

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